Un lugar para caminar con San Pablo... para llevar a Cristo a cada persona en cada paso... un espacio para peregrinar a través de las Cartas de San Pablo, un lugar para reflexionar, compartir, y disfrutar de La Palabra a través de su gesta como el Apóstol de las Gentes. Una oportunidad más para conocer a Pablo de Tarso, misionar con él y llevar la Palabra de Jesús Resucitado.

jueves, noviembre 13

miércoles, junio 4

“Un momento de impacto”: el encuentro entre Jesús y Pablo


Hay momentos en la vida que pueden ser catalogados como momentos de impacto. Es ese momento en el cual logras ver con una luz especial, lo ves todo con ojos nuevos, ese instante donde toda tu realidad cobra sentido; desde donde cada pieza de tu vida y de tu historia encaja como en un perfecto y enorme rompecabezas.
Es en ese momento de impacto que llegamos  a nuestro Damasco personal. Y como al Apóstol Pablo nos envuelve una gran luz que lo ilumina todo y que nos saca de las oscuridades del error; caemos rostro en tierra en actitud de adoración, posición en la cual nos despojamos de nuestro orgullo, prepotencia, delirios de grandeza; escuchamos una voz que nos devela el verdadero rostro de Dios; quedamos  ciegos ante el resplandor del misterio; todo esto para emprender un nuevo camino en el cual hemos dejarnos conducir por la comunidad de creyentes. En ese dejarnos conducir se nos van cayendo de los ojos como una especie de escamas que nos impedían ver la verdad que es Dios mismo. (cfr. Hch 9, 1-18)
Gracias a ese momento de impacto descubrimos el tesoro escondido en el campo (Mt 13,44), astuta y alegremente vamos, vendemos todo cuanto tenemos para volver y comprar aquel campo, para poseer el tesoro allí escondido. Pablo descubrió que el conocer a Cristo Jesús era el tesoro más grande que él podía poseer. Todo lo demás era considerado basura al compararlo con el AMOR que le había manifestado Jesús. Y es que un momento de impacto hizo posible el encuentro entre Jesús y Pablo; un momento de impacto hace posible el encuentro entre Jesús y tú.
Simona Rosario Acosta, fsp.


miércoles, abril 25

Evangelizar es...



4:5 Compórtense con sensatez en sus relaciones con los que no creen, aprovechando bien el tiempo presente.
4:6 Que sus conversaciones sean siempre agradables y oportunas, a fin de que sepan responder a cada uno como es debido.
Colosenses 4,5-6

Evangelizar no es persuadir.
Evangelizar no es convencer.
Evangelizar no es “captar”.
Evangelizar es que la gente te mire y se pregunte:
“Y éste, ¿por qué siempre está tan alegre y feliz?”



En estos tiempos en que todo corre en los medios sociales, por medios de comunciación masivos, un cristiano responsable y comprometido con su fe debe cuidar todo los mensajes que emite. Es decir desde la comuncación verbal y no verbal: de palabras a gestos y de vestimenta hasta facebook pinterest, blogger y más. Somos ejemplo vivo de la fe, por lo tanto los frutos de ella se deben ver a reflejados en todos los ámbitos de nuestra vida diaria. Que todo lo que escribas refleje las VIRTUDES CRISTIANAS:

FE: Que tus palabras siempre estén llenas de un certeza de la presencia de Dios en todo.

ESPERANZA: Que tus acciones reflejen la calma que te da la CONFIANZA de Dios te escucha y se encarga de todo dentro de su plan divino.

CARIDAD: Que tus comunicaciones sean amables en todas las formas, tus gestos sutiles, tu palabras amables y suaves. Porque el amor al prójimo empieza con el respeto.

JUSTICIA: Espera tu turno en la fila, se un ciudadano de conciencia, no juzgues a la gente sin saber lo que sucede y aún creyendo saber deja que Dios se encargue de eso aunque no significa que permitas el abuso clama justicia pero no la impongas.

PRUDENCIA: Cuida lo que dices y cómo lo dices. Algunas cosas aunque sean ciertas pueden provocar dolor si no tienes cuidado de cómo las dices. También se precavido al escoger las conversaciones en las que te haces parte, procura que sean constructivos para ti y para los demás.

TEMPLANZA: Cuida los excesos de todo tipo no solo de consumo, hay excesos en fotos y contenidos que no son aptos para publicarlos en las redes sociales. Cuida cómo te muestras.. cón qué ropa, en qué poses... piensa bien si esa foto que vas a publicar te muestra como realmente eres.

FORTALEZA: Aunque caigas una vez, puedes levantarte inmediatamente. Si tienes contenidos en blogs o en facebook que no sabes si son un buen reflejo de ti... repásalos de vez en cuando y ajústalos. Vigila dónde y con quien te etiquetan o qué clase de información está contenida en los grupos a los que perteneces. ¿Quién pensaría que eres cristiano y pretendes evangelizar si perteneces a un grupo de una red social que humilla o degrada a un hermano o hermana de otra religión o a las mujeres, o a los hombres, o ciertas preferencias musicales?

Piensa bien, comunica mejor y actúa impecablemente con lo que te dicta tu corazón y tu conciencia que está bien. Eso es un buen evangelizador... alguien que es feliz y que invita a otros a serlo igualmente.

La herencia de Pablo.. sus cartas.

El profesor Bernardo Estrada nos introduce a la herencia que Pablo transmitió a los fieles de todos los tiempos: sus cartas a las comunidades cristianas de los primeros años.


jueves, abril 19

Demuéstra con hechos tu amor

" Muéstrenles pues , con hechos, su amor y demuestren que tenemos motivos para estar orgullosos de ustedes ante las demás iglesias" 2Cor. 8,24


¿Cuántas veces acogemos con dulzura y con hechos aquellos que vienen a hablarnos de Dios? ¿Somos genuinos o nos los sacamos de encima amablemente? ¿Apoyamos las iniciativas para comunicar la Buena Nueva o nos sentamos en la última fila a criticar las cortinas que están mal puestas? ¿Nos acercamos a ofrecer ayuda o nos retiramos a nuestro teatro interior a imaginar lo maravilloso que sería si hubiese estado a cargo de nosotros? Cada una de nuestras comunidades recibe visitas pastorales y visitas apostólicas de otras comunidades o de la jerarquía eclesiástica y así los recibimos con protocolo con especial atención. ¿Merece menos un hermano en busca de la verdad? ¿Merece menos un peregrino de la fe? Darnos de corazón de igual manera a tod@s, dar nuestra comunidad, nuestra iglesia... buena manera de evangelizar a los de afuera y a a los de adentro.

martes, abril 3

sábado, marzo 24

"No sólo de pan vive el hombre..."


“ No reina Dios por lo que uno come o bebe,
sino por la justicia, la paz y la alegría
que da el Espíritu Santo;
y de
que sirve así a Cristo agrada a Dios,
y lo aprueban los hombres.
En resumen: esmerémonos en lo
que favorece la paz y construye la vida común."
Romanos 14, 17-19


Demasiadas veces nos dejamos llevar por nuestros sentidos e incluso con las cosas relativas a Dios las vemos en términos materiales, no solamente constituidos de lujos o riquezas sino en cosas vitales para nuestra existencia en el plano terrenal, cosas como el comer y el beber. En ésta cita se nos dice que lo más importante es tener un alto sentido de justicia, vivir teniendo y transmitiendo la paz y sintiendo que nuestra vida interior se va enriqueciendo y reflejando el amor de Dios y la alegría del Espíritu Santo.

Tener sentido de justicia es saber exactamente lo que nos corresponde, ser agradecidos y honestos. Reconocer si nos merecemos o no, no solamente los bienes materiales sino los reconocimientos y otro tipo de regalos otorgados.
Vivir la paz.es sentirla en nuestro interior de modo que seamos manantiales de paz para otros, que la manifestemos en nuestras pensamientos de forma positiva, en nuestras palabras de forma amable y considerada y en nuestros actos de forma compasiva. Una vez nosotros tenemos la paz y la generamos interiormente es la única manera en que pdoemos compartirla y demostrar a través de toda nuestra vida y todas nuestras manifestaciones la riqueza interior y Alegría en el Espíritu Santo


REFLEXIONEMOS:

* ¿Cuántas veces las cosas materiales como el dinero, tu trabajo, tus posesiones o títulos, tus relaciones con otros te han apartado del camino del bien y de tu relación personal con Dios y con tus seres queridos?

* ¿Qué lees? ¿Escuchas? ¿Qué ves en la tele? ¿Simplemente te distraes con cualquier cosa o buscas algún sentido profundo a las actividades que realizas en tu tiempo de ocio?

¿Cuánto tiempo pierdes en cosas que no te dejan ninguna utilidad? ¿Haces algo por los demás? ¿Por ti? ¿Por tus relación contigo mismo y con tu espiritualidad?

* ¿Tienes paz dentro de ti? ¿se te nota? ¿tu la sientes? ¿otros la reconocen? ¿la contagias?

* ¿Vives diariamente la alegría del Espíritu Santo, vives la alegría de la ciencia, la piedad, la fortaleza, la templanza, el temor de Dios, la justicia, el consejo? ¿la compartes con otros?

¡CULTIVA TU ESPIRITUALIDAD PERO NO COMIENCES CON COSAS GRANDES HAZ CADA VEZ QUE PUEDAS UNA PEQUEÑA ACCION QUE TE AYUDE A CRECER EMOCIONAL Y ESPIRITUALMENTE LUEGO... COMPARTELA!!! ¡¡AHI ESTA LA CLAVE!!



viernes, marzo 9

El que siembra en abundancia, cosechará también en abundancia...

«Mirad: el que siembra con mezquindad, cosechará también con mezquindad; el que siembra en abundancia, cosechará también en abundancia». II Corintios 9, 6


Dios es justo por lo tanto nos da lo que necesitamos. A veces nuestros planes no están acordes con el plan de Dios y ahí es que experimentamos sentimientos de depresión, desgaste en las relaciones de vida diarias como en el trabajo y en la casa, una continua sensación de fracaso, falta de compromiso con nosotros mismos y con los demás, miedos y angustias, frustraciones y sufrimiento, baja autoestima y un sentimiento de soledad y vacío existencial.

Pero si nos ponemos a analizar la frase que nos deja San Pablo podemos ver que el origen de todo lo que nos pasa está en nuestra manera de actuar. Si pensamos en pequeño, obtendremos pequeños resultados, si damos poco, recibiremos poco o nada.

Si estás deprimido hoy... piensa en cuántas veces has llevado alegría al triste. Si sientes que estás fracasando, ¿has reconocido en otros sus logros para que esos estén ahí para apoyarte? Y así sucesivamente examina cada uno de tus pesares y encontrarás su rastro en la misma fuente: Quien has sido tu para los demás. Piensa... ¿QUE Y CUANTO HAS SEMBRADO ANTERIORMENTE?

LA SIEMBRA ES OPCIONAL PERO LA COSECHA ES SIEMPRE OBLIGATORIA.

Al que no conocía el pecado, Dios lo hizo pecado... (2 Co 5, 21)



«Lo que inicialmente era carne, procedente de la tierra, un hombre de polvo, (cf. 1 Co 15, 47), y fue disuelto por la muerte y de nuevo transformado en polvo y ceniza —de hecho, está escrito: eres polvo y al polvo volverás—, es resucitado de nuevo de la tierra. A continuación, según los méritos del alma que habita el cuerpo, la persona avanza hacia la gloria de un cuerpo espiritual» (Principios 3, 6, 5: sch, 268, 248).

Los «méritos del alma», de los que habla Orígenes, son necesarios; pero son fundamentales los méritos de Cristo, la eficacia de su Misterio pascual. San Pablo nos ha ofrecido una formulación sintética en la Segunda Carta a los Corintios, hoy segunda lectura: «Al que no conocía el pecado, Dios lo hizo pecado en favor nuestro, para que nosotros llegáramos a ser justicia de Dios en él» (2 Co 5, 21). La posibilidad para nosotros del perdón divino depende esencialmente del hecho de que Dios mismo, en la persona de su Hijo, quiso compartir nuestra condición, pero no la corrupción del pecado. Y el Padre lo resucitó con el poder de su Santo Espíritu; y Jesús, el nuevo Adán, se ha convertido, como dice san Pablo, en «espíritu vivificante» (1 Co 15, 45), la primicia de la nueva creación. El mismo Espíritu que resucitó a Jesús de entre los muertos puede transformar nuestros corazones de piedra en corazones de carne (cf. Ez 36, 26).

Lo acabamos de invocar con el Salmo Miserere: «Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme. No me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu» (Sal 50, 12-13). El Dios que expulsó a los primeros padres del Edén envió a su propio Hijo a nuestra tierra devastada por el pecado, no lo perdonó, para que nosotros, hijos pródigos, podamos volver, arrepentidos y redimidos por su misericordia, a nuestra verdadera patria. Que así sea para cada uno de nosotros, para todos los creyentes, para cada hombre que humildemente se reconoce necesitado de salvación. Amén.


Tomado de: SANTA MISA, BENDICIÓN E IMPOSICIÓN DE LA CENIZA - HOMILÍA DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Basílica de Santa Sabina Miércoles de Ceniza, 22 de febrero de 2012

martes, noviembre 15

Adviento con San Pablo

Recursos para vivir el Adviento

por Jorge A. Blanco


Hemos comenzado a transitar el Adviento: un tiempo litúrgico no siempre valorado por nosotros, en el cual, la Iglesia, nos invita a prepararnos de manera especial para la llegada de Jesús, viviendo este tiempo litúrgico fuerte, despiertos y atentos a la espera del Salvador.

Por lo tanto, estas cuatro semanas, que anteceden a la Navidad, serán un período propicio para revisar nuestra vida cristiana y disponernos a celebrar el Nacimiento del Hijo de Dios que viene a salvarnos, con esperanza y alegría.

Para continuar con nuestra reflexión personal y grupal, hoy les propongo la lectura de un cuento que, seguramente, nos ayudará a evaluar si estamos verdaderamente atentos a la llegada del Mesías:

Permítanme contarles, de memoria, una leyenda que leí una vez en Louis Veuillot. Pueden encontrarla también, como yo, divertida y sugestiva.

Había un monje viejo, víctima de una invencible inclinación al sueño. ¿Sería una enfermedad o solo pereza? No lo sabemos, pero sucedía que, nueve de cada diez veces, el infeliz seguía durmiendo después de que la comunidad se levantaba a las cinco de la mañana.

Sin embargo, la naturaleza que lo había hecho tan dormilón lo hizo también excelente mecánico. Sin estudios, sin ninguna noción de matemáticas, a fuerza de reflexión y de trabajo, terminó fabricando un reloj perfecto.

A la campanilla normal, le agregó un carillón, que concluyó en un fracaso. Persistente, el viejo monje agregó, al carillón, un mirlo, un gallo y un tambor. A la hora exacta, todos los mecanismos se pusieron en movimiento, y el monje saltaba de la cama.

Pasado un tiempo, al llegar a las cinco de la mañana, el carillón funcionaba, el mirlo silbaba, el gallo cantaba, el tambor sonaba… y el monje roncaba. Era preciso, costase lo que costase, remediar el escándalo. El religioso se sentía culpable y, como mecánico, humillado. Parecía que el diablo se mofaba de uno y de otro.

Entonces, el pobre monje inventó un estrado que, a la hora señalada, debía desarmarse debajo de el. Estaba con esos proyectos somnicidas, cuando sintió que se iba a dormir para siempre.

¿Dormir? De ninguna manera. El fervoroso monje no pensaba así. A pesar de su pecado de pereza, lleno de confianza en la misericordia de Dios, exclamó:

“¡Por fin! ¡Estoy despertando!”. Despertó, realmente, a la felicidad eterna. Dichoso ese monje.

(Tomado de Marcel-Desmarais-Barbosa, Optimismo 1, Ediciones Paulinas, 1981).

Para la reflexión personal y grupal:

-Definamos cómo nos imaginamos al monje del cuento, a partir de lo que el relato nos describe acerca de él.

-¿Qué opinión nos merece lo sucedido a este pobre monje? ¿Por qué creemos que tuvo ese final? ¿Cuál era su principal defecto y cuáles la causas y remedios empleados para contrarrestar tal situación?

-Precisemos qué significa, para cada uno de nosotros, estar “despiertos y atentos” a la venida del Salvador.

-¿Qué situaciones, razones, motivos de nuestra vida cotidiana nos “duermen”, “distraen” y “alejan” de Jesús? ¿Por qué ocurre esto? ¿En qué o quiénes acostumbramos a poner nuestra atención?

-¿Qué sabemos acerca del Adviento? Ensayemos alguna respuesta basada en nuestra experiencia personal.

-¿De qué manera nos vamos a preparar, personal y grupalmente, para vivir este tiempo de preparación a la Navidad y salir al encuentro del Dios que viene? ¿A través de qué gestos, acciones, disposiciones podemos anunciarlo en nuestra comunidad, barrio, ciudad, etc.?

Para profundizar nuestra reflexión:

Queridos hermanos y hermanas:

“Anunciad a todos los pueblos y decidles: Mirad, Dios viene, nuestro Salvador". Al inicio de un nuevo ciclo anual, la liturgia invita a la Iglesia a renovar su anuncio a todos los pueblos y lo resume en dos palabras: "Dios viene". Esta expresión tan sintética contiene una fuerza de sugestión siempre nueva.

Detengámonos un momento a reflexionar: no usa el pasado −Dios ha venido− ni el futuro −Dios vendrá−, sino el presente: “Dios viene". Como podemos comprobar, se trata de un presente continuo, es decir, de una acción que se realiza siempre: está ocurriendo, ocurre ahora y ocurrirá también en el futuro. En todo momento "Dios viene".

El verbo "venir" se presenta como un verbo "teológico", incluso "teologal", porque dice algo que atañe a la naturaleza misma de Dios. Por tanto, anunciar que "Dios viene" significa anunciar simplemente a Dios mismo, a través de uno de sus rasgos esenciales y característicos: es el Dios-que-viene.

El Adviento invita a los creyentes a tomar conciencia de esta verdad y a actuar coherentemente. Resuena como un llamamiento saludable que se repite con el paso de los días, de las semanas, de los meses: Despierta. Recuerda que Dios viene. No ayer, no mañana, sino hoy, ahora. El único verdadero Dios, "el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob" no es un Dios que está en el cielo, desinteresándose de nosotros y de nuestra historia, sino que es el Dios-que-viene.

Es un Padre que nunca deja de pensar en nosotros y, respetando totalmente nuestra libertad, desea encontrarse con nosotros y visitarnos; quiere venir, vivir en medio de nosotros, permanecer en nosotros. Viene porque desea liberarnos del mal y de la muerte, de todo lo que impide nuestra verdadera felicidad, Dios viene a salvarnos.

Para la venida de Cristo, que podríamos llamar "encarnación espiritual", el arquetipo siempre es María. Como la Virgen Madre llevó en su corazón al Verbo hecho carne, así cada una de las almas y toda la Iglesia están llamadas, en su peregrinación terrena, a esperar a Cristo que viene, y a acogerlo con fe y amor siempre renovados.

Así, la Liturgia del Adviento pone de relieve que la Iglesia da voz a esa espera de Dios profundamente inscrita en la historia de la humanidad, una espera, a menudo, sofocada y desviada hacia direcciones equivocadas. La Iglesia, cuerpo místicamente unido a Cristo cabeza, es sacramento, es decir, signo e instrumento eficaz también de esta espera de Dios.

De una forma que sólo él conoce, la comunidad cristiana puede apresurar la venida final, ayudando a la humanidad a salir al encuentro del Señor que viene. Y lo hace ante todo, pero no sólo, con la oración. Las "obras buenas" son esenciales e inseparables de la oración, como recuerda la oración de este primer domingo de Adviento, con la que pedimos al Padre celestial que suscite en nosotros "el deseo de salir al encuentro de Cristo, que viene, acompañados por las buenas obras".

Desde esta perspectiva, el Adviento es un tiempo muy apto para vivirlo en comunión con todos los que esperan en un mundo más justo y más fraterno, y que gracias a Dios son numerosos. En este compromiso por la justicia pueden unirse de algún modo hombres de cualquier nacionalidad y cultura, creyentes y no creyentes, pues todos albergan el mismo anhelo, aunque con motivaciones distintas, de un futuro de justicia y de paz.

Comencemos este nuevo Adviento −tiempo que nos regala el Señor del tiempo− despertando en nuestros corazones la espera del Dios-que-viene y la esperanza de que su nombre sea santificado, de que venga su reino de justicia y de paz, y de que se haga su voluntad en la tierra como en el cielo.

En esta espera, dejémonos guiar por la Virgen María, Madre del Dios-que-viene, Madre de la esperanza, a quien celebraremos dentro de unos días como Inmaculada. Que ella nos obtenga la gracia de ser santos e inmaculados en el amor cuando tenga lugar la venida de nuestro Señor Jesucristo, el cual, con el Padre y el Espíritu Santo, sea alabanza y gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Benedicto XVI, extracto de la Homilía de las primeras vísperas del I Domingo de Adviento, 2/12/2006, texto completo en http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/homilies/2006/documents/hf_ben-xvi_hom_20061202_i-vespri-avvento_sp.html)

Para rezar:

¡Despertemos, llega Cristo!

¡Ven, Señor!

¡Acudamos a su encuentro!

¡Ven, Señor!

La Iglesia espera tu venida,

¡ven, Señor!

y llena de alegría canta,

¡ven, Señor!

Palabra eterna y creadora,

¡ven, Señor!

a renovar todas las cosas,

¡ven, Señor!

Imagen de la luz eterna,

¡ven, Señor!

a iluminar nuestras tinieblas,

¡ven, Señor!

Verdad y vida encarnada,

¡ven, Señor!

a responder a nuestras ansias,

¡ven, Señor!

Pastor y Rey de nuestro pueblo,

¡ven, Señor!

a conducirnos a tu Reino,

¡ven, Señor!

(Osvaldo Catena)

lunes, agosto 8

Vida y Obra de San Pablo: SlideShow con fotos y texto *(básico)

Les compartimos esta presentación que encontramos en la red y que podría servirles como inspiración para preparar una propia o usar esta en su parroquia, grupo de estudios o incluso en casa. :)
Vida Y Obra De San Pablo

Desde el Valle del Cauca, Colombia... con Sabor: CHOLAO

SI QUIERES VER OTRAS RECETAS COMO ESTA VISITA EL CAFECITO DE PAULINAS:


Queremos presentarles una nueva manera de llevarles las recetas de el Cafecito de Paulinas... y se llama "Desde... con Sabor" y se trata de traerles recetas regionales de nuestros hermanos países hispanoamericanos principalmente y no solamente eso también les traemos un poco de la historia de la bebida y alguna devoción o costumbre que nos parezca interesante compartir. Si te animas puedes hacernos llegar una receta de tu pueblo, de tu familia, de tu país y alguna costumbre interesante relacionada con la vida espiritual, la devoción o bien cualquier anécdota o experiencia que te haga ser mejor persona, aprende a amar la vida más y más. Así que todas las colaboraciones con bienvenidas. :) Dios les bendice.

HOY DESDE EL VALLE DEL CAUCA. COLOMBIA "CHOLAO" CON SABOR.

Cholao VallunoUn poco de historia de El Cholao

El cholao (raspao), obra maestra del ingenio popular, es una de las especialidades gastronómicas del Valle del Cauca y sobre todo del municipio de Jamundí cuya plaza central (el llamado parque) está llena de puestos de los choladeros. El parque Bajo Palacé, al igual que en la mayoría de las ciudades de Colombia, constituye el arma y nervio de la localidad.

El parque de los cholaos está vigilado por la estatua del cacique Xamundí, el señor de estos territorios durante la época de la conquista española.

Como el coronel Aureliano Buendía en Cien años de soledad del maestro de la pluma colombiana, Gabriel García Márquez, los choladeros de Jamundí nunca olvidaran el día, cuando sus padres los llevaron a conocer el hielo. Era un bloque transparente que emanaba humo y quemaba del frío. El agua congelada en muy poco tiempo se hizo magia para muchas familias de origen africano de esta localidad, convirtiéndose en el producto de sostenimiento de sus hogares.

El inventor del cholao jamundeño fue Héctor Bonilla, conocido como ‘Mataguayabo’, porque su postre resultó ser un remedio perfecto para el día después de la borrachera.

La preparación inicial del cholao fue denominada ‘Las tres niñas’ y contenía piña, lulo y limón. Poco a poco, don Héctor y sus seguidores comenzaron a adicionar otros ingredientes, observando el gusto de los niños que picaban los bananos a los raspados y les echaban encima chorritos de leche condensada.

Más tarde vinieron: la mermelada, la papaya, la guanábana, la manzana, las uvas y todas las frutas que pudieran conseguirse. Con la era del color y del modernismo se empezó a bañar el hielo del cholao con jarabe rojo y cambiar el cristal en el que venía el cholao por conos de cartón o vasos de plástico.

Hoy en día, 35 familias de Jamundí se dedican a la magia de la preparación de este postre conocido como hielo con sabor y color.


En Puerto Rico no tenemos acceso a toda la variedad de frutas que se tiene en Colombia. Pero esta receta nos puede servir de inspiración para crear nuestra propia versión de Cholao Criollo. :)

Aquí les dejamos la receta y un vídeo para que se inspiren... CUENTENOS COMO LE FUE!!! Y SI SABIA BUENO!!!

INGREDIENTES:
Banano, Manzana, Kiwi, Papaya, Piña, Parcha, Hielo para raspar o moler, Jarabe dulce de frutas (sirve el de piraguas) Leche condensada, Limón

En un vaso, mezlar todas las frutas; Poner sobre la mezcla de frutas una bola de hielo raspado y verter jarabe dulce de frutas, Leche condensada y exprimir un poco de limón sobre este.


Este es..

... un espacio para peregrinar a través de las Cartas de San Pablo, un lugar para reflexionar, compartir, y disfrutar de La Palabra a través de su gesta como el Apóstol de las Gentes. Una oportunidad más para conocer a Pablo de Tarso, misionar con él y llevar la Palabra de Jesús Resucitado.