Un lugar para caminar con San Pablo... para llevar a Cristo a cada persona en cada paso... un espacio para peregrinar a través de las Cartas de San Pablo, un lugar para reflexionar, compartir, y disfrutar de La Palabra a través de su gesta como el Apóstol de las Gentes. Una oportunidad más para conocer a Pablo de Tarso, misionar con él y llevar la Palabra de Jesús Resucitado.
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viernes, junio 17

2. 2. 3. Jerusalén: el centro de donde parte la acción misionera por Carlos Mesters

2. 2. 3. Jerusalén: el centro de donde parte la acción misionera

Jerusalén ocupa un lugar central en los dos libros de Lucas: Evangelio y Hechos. Es en Jerusalén donde empieza la historia de Jesús (Lc 1,8-9); hacia allá converge (Lc 9,31.51-53; 13,22-23; 17,11) y es allí donde termina (Lc 24,33-52). Es allá donde comienza también la historia de la Iglesia (Hch 1,4.6-26) y desde allí debe partir toda acción misionera (Lc 24,47; Hch 1,8). A su vez cada uno de los viajes parte de Jerusalén y termina allí (Hch 12,25; 15,2; 18,22; 21,15). Así, el hilo del recorrido de los tres viajes misioneros de Pablo está colgado en los postes de cuatro visitas a Jerusalén. El objetivo de la acción misionera es llegar hasta el “fin del mundo” (Hch 1,8), es decir, toda la humanidad. El fin del mundo, en este caso, era Roma. Allí termina el libro, con Pablo en la prisión, hablando “con valor y sin impedimento” (Hch 28,31). El esquema gráfico de los tres viajes deja transparentar esta otra lección de Lucas.

Todo empieza en Jerusalén (Hch 1,4-8.12; 2,5)

Jerusalén: Pablo y Bernabé suben para llevar ayuda (Hch 11,27-30; 12,25)

Primer viaje [Inicio (Hch 13,3)]

El punto de partida es ‘Antioquía’ en Siria (13,1-3).

Desde allí salen en barco hasta ‘Salamina’, en la isla de ‘Chipre’ (13,4-5).

Atraviesan la isla y paran en Pafos: conflicto con el mago (13,6-12).

Suben hasta ‘Antioquía’ (Pisidia): Discurso, conflicto (13,13-52).

Siguen para ‘Iconio’ en Licaonia: conflicto con los judíos (14,1-5).

Llegan a ‘Listra’: conflicto con paganos y judíos (14,6-20).

Llegan hasta ‘Derbe’ que marca el lugar del retorno (14,20).

A la vuelta pasan por ‘Derbe’, ‘Listra’, ‘Iconio’ y “Antioquía’ (14.21-23).

Hacen parada en ‘Perge’ y, pasan por ‘Atalía’ (14,24-25).

Vuelven a ‘Antioquía’ de Siria (14,26-28).

Primer viaje [Fin (Hch 14,28)].

Jerusalén: Pablo y Bernabé suben para resolver un problema (Hch 15,2.30)

Segundo viaje [Inicio (Hch 15,36)]

El punto de partida es ‘Antioquía’: pelea con Bernabé (15,36-40).

Recorren ‘Siria’ y ‘Cilicia’, confirmando a las comunidades (15,41).

Pasan por ‘Derbe’ y “Listra’ y llevan con ellos a Timoteo (16,1-15).

Entran en ‘Frigia’; no pueden ir hasta Asia; pasan por ‘Galacia’ (16,6).

El Espíritu les impide ir hasta Bitinia y siguen para ‘Misia’ y ‘Tróade’ (16,7-8).

Un sueño les lleva hasta ‘Filipos’ en Macedonia: conflicto (17,1-9).

Expulsados de allí, siguen a ‘Tesalónica’: conflicto (17,1-9).

Expulsados de allí, siguen a ‘Berea’: conflicto (17,15-34).

Expulsado, va a ‘Atenas’: Discurso, conflicto (17,15-34).

Desde allí, viaja a ‘Corinto’, donde permanece diez y ocho meses (18,1-8).

De Corinto, embarca hacia ‘Efeso’ en donde promete que volverá (18,19-21).

Embarca hacia ‘Cesarea’ y ‘Jerusalén’ (“La Iglesia”) (18-22).

Vuelta a ‘Antioquía’ en Siria (Hch 18,22).

Segundo viaje [Fin (Hch 18,22)].

Jerusalén: Pablo “subió para saludar a la Iglesia” (Hch 18,22)

Tercer viaje [Inicio (Hch 18,23)].

El punto de partida es de nuevo ‘Antioquía’ (18-23).

Recorre ‘Galacia’ y ‘Frigia’, confirmando a las comunidades (18.23).

Sigue directo hasta ‘Efeso, en donde permanece tres años: conflicto (19,1-40).

Expulsado de allí, continúa hacia ‘Macedonia’ (20,1).

Baja hasta ‘Corinto’ en Grecia, en donde se queda tres meses (20,2-3).

Amenazado de muerte, vuelve a ‘Macedonia’ hasta ‘Tróade’ (20,3-12).

Viajan de ‘Tróade’ a ‘Mileto’ en dos grupos (20,13-16).

En ‘Mileto’ Discurso a los coordinadores de Efeso (20,5-38).

Sigue en barco hasta ‘Tiro’, en Siria: Visita a la comunidad (21,1-6).

Continúa hasta ‘Tolemaida’ y ‘Cesarea’, y visita a las comunidades (21,7-14).

Sube hasta ‘Jerusalén’, en donde le apresan en la plaza del templo (21-15,36).

Tercer viaje [Fin (Hch 21,17)].

Jerusalén: Pablo sube para entregar la colecta (Hch 21,17-36)

Pablo sale de Jerusalén para llevar la Buena Nueva hasta Roma

Pasando por Roma, “el fin del mundo” (1,8; 28,14), la Buena Nueva llegó a América.

viernes, junio 10

2. 2. La geografía de los viajes por Carlos Mesters

2. 2. La geografía de los viajes

2. 2. 1. ¿Las cartas o los Hechos?

En varios lugares existen contradicciones entre los Hechos y las Cartas. Por ejemplo, en las cartas, Pablo dice que, después de su conversión, viajó a Arabia (Gál 1,7); en los Hechos, Lucas dice que fue a Jerusalén (Hch 9,26). Los estudiosos prefieren dar la razón a Pablo, pues Lucas no siempre está interesado en darnos el proceso exacto de los acontecimientos. Al describir los viajes de Pablo en los Hechos, piensa más en sus lectores de las sufridas comunidades de los años 80, que en el propio Pablo de los años 50. Lucas describe los hechos, de tal modo que sus lectores puedan captar la ‘lección de la historia’. Para nosotros, hoy, no siempre es fácil discernir lo que es hecho y lo que es lección de la historia. Pero es bueno no preocuparse demasiado en estas cuestiones. No son tan importantes; mucho más importantes es que tengamos la misma preocupación que Lucas tuvo, a saber: la Palabra de Dios debe poder encontrar su camino y alcanzar su objetivo hoy, en la vida de nuestros comunidades.

2. 2. 2. La profecía de Pentecostés: la misión debe llegar a todos los pueblos

Cuando mires y compruebes en el mapa las varias regiones y pueblos por los que pasó Pablo, procura verificar lo siguiente: el día de Pentecostés, Lucas enumera los pueblos presentes en Jerusalén (cf. Hch 2,8-11). A lo largo de los viajes de Pablo, nos muestra cómo éstos y otros pueblos van acogiendo el Evangelio. Así se realiza la profecía de Pentecostés. La historia de la humanidad desintegrada en la construcción de la torre de Babel, por la confusión de lenguas (Gen 11,5-9), se va rehaciendo a través del trabajo misionero de Pablo y del pueblo de las comunidades. Esta es una de las muchas lecciones que Lucas saca de los Hechos y la presenta a sus lectores.

miércoles, junio 1

2. 1. La situación del pueblo en el Imperio Romano y en Palestina por Carlos Mesters

2. 1. La situación del pueblo en el Imperio Romano y en Palestina

2. 1. 1. En el Imperio Romano

Los viajes de Pablo transcurrieron entre los años 46 y 58. Al inicio, en el 46, el emperador de Roma era Claudio (41-54). Al final, en el 58, el emperador era Nerón (54-67). Durante todos estos años, el gobierno central del Imperio continuaba con su esfuerzo de concentrar el poder y la riqueza en Roma. Este proceso ya venía ocurriendo desde el siglo anterior, cuando se dio el paso de República a Imperio. Por ese motivo, el Imperio procuraba mantener la llamada “PAX ROMANA”. La Paz Romana favorecía el comercio internacional, hacia posible el cobro tranquilo de los impuestos y tributos y, por consiguiente, garantizaba la concentración de la riqueza y del poder de Roma. Resultado: esclavitud creciente en las periferias y exceso de lujo en el centro, en Roma. Por un lado, sufrimiento y revoluciones; por otro, insensibilidad, alienación y relajación de las costumbres (Rom 1,18-32). Pablo define bien la situación general cuando dice: “Los hombres mantienen la verdad prisionera de la injusticia” (Rom 1,18). Junto a esto, el racionalismo de la cultura griega había vaciado la vida y provocado una gran búsqueda de misticismo. Para mantener la unidad y garantizar mejor la “Pax Romana” el Imperio empezaba a introducir, poco a poco, el culto obligatorio a su Emperador.

2. 1. 2. En Palestina

La situación estaba cada vez más confusa y más conflictiva. Los tributos, los impuestos y las tasas continuaban quitando casi la mitad de la producción a los agricultores. La represión romana, cada vez más violenta, intentaba reprimir las rebeliones cada vez más frecuentes y más desesperadas. Poco a poco se organizaba la rebelión contra el Imperio Romano. Esta situación extrema de explotación y de represión se agravaba por la opresión estúpida de los procuradores romanos, sin ninguna sensibilidad hacia la cultura y la religión del pueblo palestino. El movimiento popular estaba entrando en una fase muy confusa de radicalización irreversible. Continuaban la opresión y los movimientos mesiánicos anteriores; crecía el número de los profetas populares; el movimiento de los Zelotes empezaba a tener una organización más consistente y se fortalecía el grupo radical de los sicarios. Los fariseos tomaban una cierta distancia. Los cristianos no entraban en este tipo de movimientos.

domingo, mayo 29

1. 7. La coordinación por Carlos Mesters

1. 7. La coordinación

Pablo viajaba, pero no se desligaba. Continuaba con el liderazgo y la coordinación general de las comunidades entre los paganos, como se le pidió en el Concilio de Jerusalén (Gál 2,7-10). Mantenía contacto constante con las comunidades fundadas por él y con la Iglesia como un todo. Hoy en día, para mantener contacto con las comunidades y tener noticias de los amigos y del mundo, se tienen muchos medios: teléfono, radio, periódicos, televisión, telegramas. Pablo no tenía los medios que tenemos hoy. Pero aún así supo mantener los contactos y cargaba consigo la preocupación por el conjunto y por cada uno en particular: “Mi preocupación cotidiana, la atención que tengo por todas las iglesias: ¿quién flaquea sin que sin que yo me sienta débil? ¿quién cae, sin que yo me sienta con fiebre?” (2Cor 11,28-29).

No siempre era fácil el mantener a las comunidades bien informadas respecto a sus planes de viaje y de visitas. Cuando podía, Pablo avisaba que iba a llegar a la comunidad (Rom 15,23-25; 2Cor 12,14; 13,1-2). Algunas veces, sin embargo, la necesidad de cambiar los planes y la dificultad de comunicación fueron motivo de confusión y de conflictos (2Cor 1,15-17).

Incluso durante los viajes, ejercía varias funciones relacionadas con el conjunto de las comunidades. Junto con Bernabé fue el delegado de los cristianos convertidos del paganismo del Concilio Ecuménico de Jerusalén (Hch 15,2), y el delegado oficial del Concilio para las comunidades cristianas del mundo pagano (Hch 15,22-25). Junto con el mismo Bernabé se quedó como responsable oficial para la evangelización de los paganos (Gál 2,7-9). Además fue el organizador y el portador de la gran colecta, hecha en las comunidades cristianas del mundo pagano en favor de los pobres de Jerusalén (Gál 2,7-9; Rom 15,25-28; 2Cor 8-9; 1Cor 16,1-4; Hch 24,17).

2. Los viajes misioneros: visión general

“Desde Jerusalén y sus alrededores hasta Iliria, llevé a cabo el anuncio del Evangelio de Cristo. Tuve interés de anunciar el Evangelio, allí donde el nombre de Cristo aún no había sido anunciado, a fin de no construir sobre los cimientos que otro había colocado” (Rom 15,19-20).

lunes, mayo 23

1. 6. El contacto con las comunidades: las cartas por Carlos Mesters

1. 6. El contacto con las comunidades: las cartas

Durante los viajes, Pablo mantenía contacto con las comunidades a través de mensajeros (cf. Col 4,10; 1Cor 1,11; 16,12-17-18; 1Tes 3,2-6), y a partir del segundo viaje, también lo hacía a través de cartas. Pedía que sus cartas fueran leídas en las reuniones de la comunidad (1Tes 5,27) y que fuesen enviadas también a las demás comunidades. La segunda carta a los Corintios, por ejemplo, fue escrita para todas las comunidades de Grecia (2Cor 1,1). Pedía también que las comunidades intercambiasen las cartas que recibían (Col 4,16).

Pablo escribió muchas cartas. No todas se conservaron. En las cartas a los Corintios, él menciona dos o tres cartas a la misma comunidad que no conocemos (cf. 1Cor 5,9; 2Cor 2,3-4.9; 7,8-12). En la carta a los Colosenses, habla de una carta escrita a la comunidad de Odisea, que no se conservó (Col 4,16).

Hoy, es fácil escribir. Basta conseguir un bolígrafo y un pedazo de papel. En aquel tiempo era diferente. Las personas no tenían la costumbre de escribir, ni tenían las facilidades que tenemos hoy día. Escribir era complicado. Exigía tanta atención que casi no se podía pensar y escribir al mismo tiempo. Por eso, quien quería escribir una carta solía llamar a una persona especializada en el asunto. Esto era lo que Pablo hacía. Dictaba personalmente y el secretario escribía. En la carta a los Romanos, el secretario aprovechó un momento de descanso, entre una frase y otra, para mandar un abrazo: “Yo, Tercio, que escribí esta carta, les mando un abrazo” (Rom 16,22).

Al final de la carta, Pablo firmaba de su propio puño (2Tes 3,17; Gál 6,11; 1Cor 16,21; Col 4,18). Parece ser que solamente la carta a Filemón la escribió enteramente el propio Pablo, sin la ayuda de un secretario (Flm 19). Incluso es la más corta de todas. Al final de la carta a los Gálatas, Pablo tomó la pluma y escribió con letras enormes: “Vean qué tamaño de letras estoy escribiendo, yo, Pablo, de mi propio puño!” (Gál 6,11). La firma “de su propio puño”, era una especie de marca registrada; distinguía las cartas de Pablo e impedía las falsificaciones (cf. 2Tes 3,17).

Casi siempre Pablo escribe las cartas junto con sus compañeros de misión. Ellos aparecen a su lado en el saludo inicial y los recuerdos finales. Parece ser que discutían entre ellos el asunto, antes de escribir.

Una de las pocas cartas sin recomendaciones personales, ni saludos finales, es la carta a los Gálatas. Es que la relación entre Pablo y la comunidad estaba tensa, enervada. “Falsos hermanos” estaban queriendo separar a los Gálatas de Pablo (Gál 2,4; 16,8; 3,1; 4,16-17). Pablo estaba irritado y fue obligado a defenderse. Otra carta, sin recomendaciones, ni saludos, es la carta a los Efesios; se trata, probablemente, de una carta circular, una especie de encíclica, igual para todas las comunidades. La copia que conservamos es la que fue enviada a la comunidad de Efeso.

lunes, mayo 16

1. 5. El sustento durante los viajes por Carlos Mesters

1. 5. El sustento durante los viajes

El mayor problema durante los viajes era el sustento. Los viajes no eran como hoy, en que uno se sube en un ómnibus, se pasa la noche durmiendo en una butaca y se amanece a 600 kilómetros de distancia. En aquel tiempo, recorrer una distancia de 600 kilómetros duraba como mínimo veinte días, a una media de treinta kilómetros por día; quien se olvida de llevar una merienda aguanta pasar la noche en el ómnibus de Belo Horizonte a San Pablo: Pero ¿cómo llevar provisiones para veinte días? ¡Imposible! Y ¿dónde conseguir dinero para comprar comida para cuatro o cinco personas durante tres semanas? ¿Cómo se las arreglaban?

Interrumpían el viaje, paraban y trabajaban para conseguir el dinero suficiente. Así, un viaje de 600 kilómetros podía durar dos meses o más. Cuando Pablo llegaba a un lugar, una de las primeras providencias era buscar un taller para poder conseguir un trabajillo durante algunos días y ganar un poco de plata. El lema de Pablo era: “¡Quien no quiera trabajar, tampoco debe comer!” (2Tes 3,10). “Ustedes saben bien que con mis manos gané lo necesario para mí y para los que estaban conmigo” (Hch 20,30-34).

domingo, mayo 8

1. 4. La salud (de Pablo) por Carlos Mesters

1. 4. La salud

Hoy, quien viaja mucho tiene que tener buena salud. De lo contrario, no aguanta el cansancio, las noches mal dormidas, la comida diferente. Pablo debió tener una salud de hierro para poder llevar la vida que llevó: viajar a pie por el mundo, durante más de trece años, subiendo y bajando montañas, con frío y con calor; frío hasta caer nieve, calor hasta cuarenta grados; soportando, además de esto, persecuciones y pedradas, sin contar su trabajo como obrero, desde la mañana hasta la noche, para poder ganar un mísero salario y no morir de hambre; más aún, “muerto de cansancio, muchas noches sin dormir, hambre y sed, muchos ayunos con frío y sin abrigo, y esto sin tener en cuenta lo demás: mi preocupación constante por las comunidades” (2Cor 11,27-28).

Durante el segundo viaje, se le presentó una enfermedad que le obligó a hacer una parada. Esto sucedió cuando estaba recorriendo la región de Galacia. Aprovechó la ocasión para anunciar allá el Evangelio. Así fue como nació la comunidad de los Gálatas (Gál 4,13). No se sabe bien qué enfermedad tuvo. Quizá un problema en la vista, pues los Gálatas querían, incluso “arrancarse los ojos para dárselos a Pablo” (Gál 4,15). El misterioso “aguijón de la carne” (2Cor 12,7) pudo ser también una enfermedad. No lo sabemos, y Pablo no lo explica. El hecho de que Pablo se preocupase por la salud de sus compañeros, que recomendara a Timoteo que bebiese un poco de vino por los dolores de estómago y sus frecuentes debilidades (1Tm 5,23), revela una persona sencilla y realista, que sabía apreciar el inmenso don de una buena salud.

lunes, mayo 2

1. 3. “La comunicación y las muchas lenguas” por Carlos Mesters

1. 3. “La comunicación y las muchas lenguas”

Pablo hablaba y escribía correctamente el griego (Hch 21,37), la lengua común (Koine) de las ciudades y del comercio. Hablaba también el hebreo (Hch 21,40; 26-14), la lengua, en que fue escrita la mayor parte del Antiguo Testamento y que aún se usaba en las sinagogas. Hablaba el arameo del pueblo de Palestina, la lengua materna de Jesús, pues vivió allí muchos años. No sabemos si él hablaba el latín de Roma.

Pablo debió tener muchos problemas de comunicación, pues era muy grande la variedad de lenguas y dialectos de los pueblos. El hablaba el griego, pero no todos los oyentes entendían el griego. ¡Sería como hablar castellano a los indios del Chaco! No todos entienden el castellano. En el interior de Asia Menor, por ejemplo, en la región de los Gálatas, el pueblo hablaba otra lengua que Pablo no conocía. El nombre ‘Gálatas’ recuerda el antiguo nombre de Francia que es “Galia”. Hacía relativamente poco tiempo, habían emigrado de Europa hacia aquella región. Muchos de ellos no entendían nada del griego de Pablo. Al parecer, Pablo resolvió ese problema de comunicación con gestos y dibujos, pues recuerda en la carta: “Ante ustedes fue ‘dibujada’ la imagen de Jesús crucificado” (Gál 3,1).

Pero no siempre era tan fácil la solución. En cierta ocasión, en Listra, la tierra de Timoteo, después de que Pablo y Bernabé curaron a un paralítico, el pueblo gritó: “¡Dioses en forma humana bajaron hasta nosotros!” (Hch 14,11) Pablo no entendía su lengua y por eso, no se dio cuenta de que querían ofrecerle un sacrificio como si fuese un dios. Muy probablemente a través de un intérprete fue como consiguió deshacer el equívoco (Hch 14,18).

viernes, abril 29

1. 2. Los amigos (de Pablo) por Carlos Mesters

1. 2. Los amigos

Pablo nunca viajaba solo, sino que iba acompañado por algún amigo o grupo de amigos. En el primer viaje fue con Bernabé y Juan Marcos (Hch 13,3-5). En el segundo viaje, después de la discusión con Bernabé, viajó con Silas (Hch 15,36-40) y, más tarde, con Timoteo (Hch 15,1-3) y Lucas. Se sabe que Lucas entró en el equipo porque inesperadamente, escribe: “‘Nosotros’ seguimos...” (Hch 16,11). Si Lucas dice ‘nosotros’, es porque él formaba parte del grupo. Al final del segundo viaje otras cuantas personas entraron en el equipo, incluso el matrimonio Priscila y Aquila (Hch 18,18). En el tercer viaje, fueron muchos los compañeros (Hch 19,22; 20,4-5; 21,16).

Pablo viajaba con amigos no sólo por seguridad personal, sino también por la necesidad que sentía de la comunidad, incluso al viajar. Pues no anunciaba la Buena Nueva en su nombre, sino en nombre de la comunidad que le delegó para ello (Hch 13,1-3; Gál 2,9) y de la que recibió la tradición (1Cor 15,3).

Los amigos participaban incluso de las cartas que Pablo escribía. Aparecen al inicio y al final de casi todas ellas (Rom 16,21-23; 1Cor 1,1; 16,19; 2Cor 1,1; Gál 1,2; Flp 1,1; 4,21; Col 1,1; 4,10-13; 1Tes 1,1; 2Tes 1,1; 2Tm 4,21). Vale la pena hacer un recuento de las personas que rodean a Pablo durante los viajes y verificar cuál fue la tarea de cada uno ¡Son muchas personas y muchas tareas!

Algunas compañeras y compañeros aparecen como amigos más íntimos. Sin su ayuda, Pablo no hubiera podido hacer lo que hizo. Ellos le ayudaban a superar las crisis y a vencer las dificultades. He aquí algunos de ellos: Bernabé, el amigo de la primera hora (Hch 9,27; 11,25-26; 13,2; 1Cor 9,6; Gál 2,1.9.13). Lidia, la coordinadora de la comunidad de Filipos (Hch 16,14-15,40; cf. Flp 1,5.7-8; 4,15). El matrimonio Priscila y Aquila (Hch 18,2-18; Rom 16,3-4), la diaconisa Febe, que “ha ayudado a mucha gente, incluso a mí” (Rom 16,1-2) y, sobre todo, Timoteo.

Timoteo era de Listra, en Asia Menor (Hch 16,1), donde Pablo fue apedreado por los judíos y socorrido por la comunidad durante el primer viaje (Hch 14,19-20). Pablo conocía a la familia de Timoteo, a su madre Eunice y a su abuela Lois (2Tm 1,5; 3,14-15). En el segundo viaje, al pasar por Listra, se llevó a Timoteo, como compañero de viaje (Hch 16,1-3). Timoteo recibió varias tareas importantes (Hch 19,22; 1Tm 1,3.18-19; 1Tes 3,2-6; 1Cor 4,17; 16,10). Pablo le quería como a un hijo (Flp 2,19-22). Los dos se ayudaban mutuamente en la vivencia del Evangelio y en el servicio al pueblo.

viernes, abril 22

¿Cómo viajaba Pablo por el mundo?

1. ¿Cómo viajaba Pablo por el mundo?

“Hice muchos viajes. Sufrí peligros en ríos, con peligros de bandidos, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar. Tres veces naufragué. Una vez pasé un día y una noche en alta mar” (2Cor 11,26).

1. 1. Los caminos y las ciudades

Según los Hechos de los Apóstoles, el tercer período de la vida de Pablo está marcado por tres grandes viajes misioneros. El primero empezó en el año 46, cuando Pablo estaba con 41 años de edad (Hch 13,1-3). El tercero terminó en el año 58 con su prisión en la plaza del templo (Hch 21,27-34). En total doce o trece años de correrías! No se puede comparar con la realidad de hoy. Quizá se pueda comparar con aquellos lugares de nuestro interior, en los que todavía no hay bus, sino lomo de animales y caminos de tierra. Pablo viajó por tierra, por mar: millares de kilómetros.

Sólo las grandes vías del Imperio tenían hospedaje cada treinta kilómetros para ofrecer seguridad a los viajeros. En los otros caminos, había poca seguridad. Por ello existían incluso empresas que, a cambio de un buen dinero, daban protección en los viajes. Pablo no tenía nada de esto. Iba con Dios y con los amigos; enfrentaba peligros de todo tipo: “Hice muchos viajes. Sufrí peligros en ríos, peligros por parte de ladrones, peligro por parte de mis hermanos de raza, peligros por parte de los paganos, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros por parte de falsos hermanos. Tres veces naufragué. Pasé un día y una noche en alta mar” (2Cor 11,26). ¡Viajar era muy peligroso en aquel tiempo!

Durante doce o trece años anduvo así, recorriendo las grandes ciudades del Imperio: Antioquía, Atenas, Corinto, Efeso, Roma. Era un mundo muy diferente al del interior de Palestina o de su barrio en Tarso. Aquellas ciudades inmensas tenían el estilo griego de vivir, pensar y organizarse. A través de ellas, se extendía por el mundo la mentalidad griega o helenista. Para que usted tenga una idea: según la opinión de algunos estudiosos, Antioquía de Siria tenía cerca de medio millón de habitantes; Efeso un poco menos; Corinto alrededor de 600.000; Roma llegaba casi al millón. En aquellas ciudades se juntaba gente del mundo entero, como en las grandes ciudades de hoy.

El Evangelio procedía del mundo rural, del interior de Palestina, y necesitaba encarnarse en esa nueva realidad del mundo urbano ¡Tarea difícil! Desde entonces, aquel desafío ocupará gran parte de la vida de Pablo.

sábado, abril 16

El misionero itinerante por Carlos Mesters

TERCER PERIODO

El misionero itinerante

De los 41, a los 53 años de edad

La Biblia suministra muchos datos sobre este período. La mayor parte de las informaciones usadas para la composición de este capítulo vienen de la propia Biblia, de las cartas de Pablo y de los Hechos de los Apóstoles. Una parte menor, viene de las investigaciones científicas en torno a la situación del pueblo de la época.

Sucedió en Antioquía. La comunidad estaba reunida para una celebración. De repente el “Espíritu Santo dijo: ‘separa para mí a Bernabé y a Saulo, para que hagan el trabajo para el que les llamé’. Entonces ayunaron y rezaron; impusieron las manos sobre Bernabé y Saulo y se despidieron de ellos. Entonces partieron, enviados por el Espíritu Santo” (Hch 13,2-4). Así empezó el tercer período de la vida de Pablo, el más conocido de los cuatro.

Cuando Pablo tenía 28 años fue Dios quien intervino y lo arrancó del mundo en que vivía. Ahora, a los 41 años, la comunidad es la que interviene y lo manda salir del lugar en que vive, para andar por el mundo y ser portavoz del Evangelio. No fue Pablo quien tomó la decisión: fueron los otros, la comunidad. El obedeció y partió. Aquella decisión de la comunidad cambió el rumbo de la Iglesia para siempre. Cambió también el destino de Pablo y lo lanzó al centro de los conflictos que marcarán el resto de su vida.

Los asuntos de este tercer período son muchos. Para evitar confusión, intentamos organizarlos en ocho pequeños capítulos:

1. ¿Cómo Pablo viajaba por el mundo?

2. Los viajes misioneros: visión general.

3. Un trabajador que anuncia el Evangelio.

4. La entrada de los paganos: el trabajo ecuménico engendra conflictos.

5. El conflicto creciente entre los cristianos y el Imperio Romano.

6. Una espiritualidad del conflicto.

7. El lugar de la mujer en la vida de las comunidades.

8. Pablo, misionero y coordinador de comunidades.

Hay otros asuntos que podrían y deberían ser profundizados, pero no hay espacio para tanto. Este pequeño libro sólo quiere ayudar al lector a conocer un poco más la persona y la vida de Pablo y despertarlo para una lectura más frecuente de sus cartas.

sábado, abril 9

5. Los lugares por los que Pablo anduvo durante el segundo período por Carlos Mesters

5. Los lugares por los que Pablo anduvo durante el segundo período

Las informaciones geográficas de estos trece años, además de pocas, son inciertas. Estando todavía en Damasco, Pablo empezó el anuncio de la Buena Nueva y provocó un conflicto con los judíos. Tuvo que huir para escapar de la muerte (Hch 9,20-25). Entonces fue a Arabia, donde permaneció tres años (Gál 1,17). Según los hechos, fue también a Jerusalén, donde la comunidad no le acogió bien, pero Bernabé rompió el hielo y lo presentó a los apóstoles (Hch 9,26-28). Un nuevo conflicto le obligó a Pablo a salir de Jerusalén. Volvió a Tarso (Hch 9,29-30). Nueve años después Bernabé lo llamó para trabajar en Antioquía, donde judíos y paganos convertidos vivían en buena armonía (Hch 11,19-26). De este medo, a lo largo de trece años, Pablo fue preparándose para la misión. ¡Dios parece no tener mucho apuro!

¿Cómo fue la vida de Pablo durante esos trece años? No tenemos informaciones. Debe haber participado normalmente de la vida de la comunidad; debe haber anunciado el Evangelio y contribuido a su expansión y al crecimiento de las comunidades en Siria, en Arabia y en Cilicia; debe haber ejercido su profesión para tener qué comer y con qué vestirse. El peso de este segundo período no está en los viajes ni en las actividades, sino en la nueva experiencia de vida, a partir de Jesús. Probablemente fue en este período cuando Pablo tuvo las experiencias místicas, de las que él mismo habla en la segunda carta a los Corintios (2Cor 12,1-10).

Pablo recibió ojos nuevos. Ve las mismas cosas de siempre: la vida, las personas, la Biblia, el pueblo, la ciudad, el pasado, la alianza, la Ley, el templo, la sinagoga, el trabajo, los conflictos, los lugares, todo lo que ya pertenecía a su mundo. Pero la nueva experiencia del amor de Dios en Jesús (Rom 8,39) le cambió los ojos y le ayudó a descubrir nuevos valores que no veía antes. Como un joven después de enamorarse descubre en la misma chica valores de los que antes no se daba cuenta.

La experiencia de Damasco clarificó la vida de Pablo y le ayudó a atravesar momentos difíciles. Como Pablo, cada uno de nosotros tiene su historia. En ella existen hechos y experiencias que clarifican nuestra vida: los hechos que llevamos con nosotros en la memoria. En los momentos difíciles, su recuerdo nos ayuda a atravesar los vacíos y las crisis que aparecen. Lo que acabamos de ver en Pablo nos enseña a dar el debido valor a la experiencia que cada uno de nosotros tiene de la vida, y nos ayuda a descubrir la fe que existe en nuestro interior. Como en Pablo, también en cada uno de nosotros, la experiencia puede ser de gran importancia para el trabajo en las comunidades y para el caminar del pueblo.

viernes, abril 1

4. Una nueva fuente de espiritualidad: beber del propio pozo por Carlos Mesters

4. Una nueva fuente de espiritualidad: beber del propio pozo

Conviene recordar aquí una cosa muy importante: la experiencia que Pablo tuvo de Jesús no le cayó en paracaídas, sino que le vino a través de la mediación de personas bien concretas: Esteban (Hch 7,55-60), Ananías (Hch 9,17), Bernabé (Hch 9,27; 11,25; 13,2; 1Cor 9,6) Eunice y Lois (2Tm 1,5) Timoteo (Rom 16,21; 1Tes 3,2-6; 1Cor 16,10; 1Tm 1,2), Pedro, Santiago y Juan (Gál 2,9) Febe la diaconisa (Rom 16,1), el matrimonio Priscila y Aquila (Hch 18,2,18; Rom 16,3; 1Cor 16,19), Lidia (Hch 16,14-15.40) y otros muchos, amigos y amigas.

La espiritualidad no es un conjunto de ideas lindas para ser meditadas, sino una experiencia concreta de Dios y de Jesús en la comunidad y en la lucha del pueblo. Cuando Pablo, por ejemplo, escribía: “por el bautismo fuimos sepultados con Cristo en la muerte” (Rom 6,3), debió de haber pensado bien concretamente en las pedradas de muerte que recibió en Listra (Hch 14,19); en la prisión peor que la muerte sufrida en Efeso (2Cor 1,8-9; 1Cor 15,32); en la flagelación recibida en Filipos (Hch 16,22-23) y así en otros muchos casos. La espiritualidad no pasa por los hilos de alta tensión, distantes de las casas del pueblo, sino por los hilos de la red doméstica, empotrados en la pared de las experiencias humanas: amistad, ayuda, lucha, conflicto, sufrimiento, tensiones, amor...

La experiencia en el camino de Damasco limpió la obstrucción de la fuente interior de Pablo y brotó el agua formando muchos riachuelos en la vida externa. Ella es como un diamante pulido que recibe la luz del sol: rompe la luz en los colores del arco iris y revela así las bellezas y las riquezas, tanto de su interior, como de la propia luz que entra en él. La luz del sol es Dios que se hizo presente en la vida de Pablo. El diamante es la experiencia de Jesús resucitado. Las dos riquezas y bellezas fueron apareciendo a lo largo de los años en la vida de Pablo. Están guardadas en las cartas como fotografías en el álbum de la familia. De vez en cuando, es bueno abrir el álbum para mirar y meditar las fotografías. ¡Es bueno mirar por la ‘ventana’ del texto y descubrir que es un ‘espejo’!

martes, marzo 29

3. 10. “Fe, esperanza, amor. El mayor de los tres es el amor” (1Cor 13,13) de Carlos Mesters

3. 10. “Fe, esperanza, amor. El mayor de los tres es el amor” (1Cor 13,13)

¿Qué es el amor? ¡La cabeza no consigue expresar lo que el corazón siente y vive! Pablo dice: “Puedo hablar todas las lenguas” (1Cor 13,1), es decir, puedo tener gran poder de comunicación y hacer el anuncio correcto de la Buena Nueva, ¡pero sin amor, nada soy! “Puedo tener el don de profecía” (1Cor 13,2), es decir, hacer grandes denuncias y animar al pueblo, ¡pero sin amor, nada soy! “Puedo tener el conocimiento de todas las materias y de toda la ciencia” (1Cor 13,2), esto es, de un gran teólogo y tener mucha conciencia crítica, ¡pero sin amor, nada soy! “Puedo tener una fe que transporte montañas” (1Cor 13,2), es decir, poseer la doctrina exacta, una fe milagrosa, ¡pero sin amor, nada soy! “Puedo distribuir mis bienes a los hambrientos” (1Cor 13,3), es decir, para los pobres y dárselo todo a ellos, ¡pero sin amor, nada soy! “Hasta puedo entregar mi cuerpo a las llamas (1Cor 13,3), es decir, ser preso y torturado, ¡pero sin amor, eso no me sirve de nada! (1Cor 13,3). Todas estas cosas, tan importantes para la vida de la persona y de la comunidad, no logran definir el amor; no se identifican con él, ni lo anotan. Apenas lo revelan. El ‘amor’ es un dar y sobrepasa todo esto. ¿Qué es el amor? Pablo no responde, pero cita al pie de la letra un canto de la comunidad, en el que ofrece una clave para que cada uno revise si en su vida existe o no ese amor. He aquí la letra del Canto:

El amor es paciente No guarda rencor

El amor es servicial No se alegra de la injusticia

No es envidioso Pero se regocija con la verdad

No se exhibe Todo lo disculpa

No se llena de orgullo Todo lo cree

No hace nada inconveniente Todo lo espera

No busca su propio interés Todo lo soporta.

No se irrita El amor jamás pasará.

(1Cor 13,4-8)

Estas son algunas de las fotografías del álbum de las cartas. Ellas dejan entrever la experiencia de Jesús que tuvo Pablo. Para Pablo, Jesús no era sólo una idea que le iluminaba, ni sólo una fuerza que le empujaba, sino ‘alguien’ muy real que le revelaba el rostro del Padre, el sentido de la vida, el valor del hermano, el proyecto de Dios, su propia misión, y que le animaba en el caminar y en la lucha con su presencia gratuita, amorosa y exigente.

viernes, marzo 25

3. 9. “Estén siempre alegres y oren sin cesar” (1Tes 5,16-17) de Carlos Mesters

3. 9. “Estén siempre alegres y oren sin cesar” (1Tes 5,16-17)

A través de la oración constante, Pablo vive en contacto permanente con esa fuerza de la resurrección que lo invade. Ella es la nueva tierra de su vida, la fuente de la alegría que le hace experimentar cosas increíbles (2Cor 12,2-4). El propio Espíritu de Jesús ora en él y por él (Rom 8,15-16, 26-27) y produce en él “los sentimientos de Jesús” (Flp 2,5). Invadido de este modo, por Jesús, Pablo esparce la presencia de Cristo como el perfume que acompaña a la flor (cf. 2Cor 2,14-17), y recomienda a todos: “Estén siempre alegres! Repito: estén siempre alegres! Que la bondad de ustedes sea notada por todos. El Señor está próximo, no se inquieten por nada. Presenten ante Dios todas sus necesidades, a través de la oración y la súplica en acción de gracias. Entonces, la paz de Dios, que sobrepasa todo lo que se puede imaginar, les guardará su corazón y los pensamientos en Cristo Jesús (Flp 4,4-7). ¡Pues el amor de Dios se derramó en nuestros corazones, por el Espíritu que nos fue dado! (Rom 5,5).

domingo, marzo 13

3. 8. “Lo que vale es la nueva criatura” (Gál 6,15) de Carlos Mesters

3. 8. “Lo que vale es la nueva criatura” (Gál 6,15)

Al romper con el mundo, Pablo se lanza a la reconstrucción de la convivencia humana sobre nuevas bases, en las que estén superadas las relaciones de dominación que provienen de raza, religión, clase o sexo. La comunidad debe ser semilla y modelo de esa nueva sociedad (Gál 3,28; Col 3,11; 1Cor 12,13). Así, poco a poco, va naciendo en el interior de ella, el “nuevo Adán, el hombre nuevo y la nueva mujer” (Ef 2,15; 4,22-24; Col 3,9-10; 2Cor 4,16; 1Cor 15,45-49). Es como una nueva creación en marcha (Col 1,15-20). El sufrimiento, las tribulaciones, la muerte, todo eso es como dolor de parto que acompaña el nacimiento de esa nueva creación (Rom 8,22). “Lo que vale es la nueva criatura” (Gál 6,15). “Si alguno está en Cristo, es una nueva criatura!” (2Cor 5,17). ¿Dónde están hoy los signos de la nueva creación?

lunes, marzo 7

3. 7. “Por Jesús, el mundo es un crucificado para mí” (Gál 6,14) de Carlos Mesters

3. 7. “Por Jesús, el mundo es un crucificado para mí” (Gál 6,14)

La expresión “mundo” indicaba la extorsión que ocurre en la vida humana, cuando la convivencia es organizada en función de los intereses de unos pocos y no en función de la vida de todos; es decir, cuando los hombres mantienen la verdad prisionera de la injusticia (Rom 1,18).

La expresión ‘crucificado’ indicaba la situación de un condenado a muerte, sin posibilidad de apelación. Este ‘mundo’ condena a muerte a Jesús y a los que no concuerdan con su ideología. ¡Crucificó a Jesús! Fiel a Jesús, Pablo rompió con el ‘mundo’! “El mundo es un crucificado para mi y yo para el mundo” (Gál 6,14). ¡La ruptura es definitiva! Y Pablo asume las consecuencias: acepta ser considerado loco por la cultura griega, la cultura del Imperio, y escandaloso por la religión judía, la religión de sus padres (1Cor 22,23). Asume vivir la nueva certeza de que la locura de Dios es más sabia que los hombres, y la debilidad de Dios es más fuerte que los hombres (1Cor 1,25). Hoy decimos: ‘Creo que el mundo será mejor, cuando el pobre que padece crea en el pobre’ De ahí viene la decisión tan firme de Pablo de no predicar nunca más otra cosa, que no sea Jesús, y “Jesús crucificado” (2Cor 2,2).

lunes, febrero 28

3. 6. “Nada nos podrá separar del amor de Dios” (Rom 8,35) de Carlos Mesters

3. 6. “Nada nos podrá separar del amor de Dios” (Rom 8,35)

Nada, absolutamente nada, y Pablo va enumerando, “tribulación, angustia, persecución, hambre, desnudez, peligro, espada, muerte, vida, ángeles, principados, presente, futuro, las potestades, las fuerzas de las alturas o de las profundidades”, nada es capaz de apartarlo del amor de Dios, revelado en Cristo Jesús (Rom 8,35,38-39). En esta enumeración exhaustiva tocamos la raíz de la convicción de Pablo, la fuente de su resistencia, el pozo de donde bebe. Nadie podrá acusarlo, pues el propio Dios es quien lo acoge, lo defiende y lo justifica (Rom 8,33). “Si Dios está con nosotros, ¿quien estará, contra nosotros?” (Rom 8,31). Pablo no le debe nada a nadie. ¡Es libre! ¡Y por estar libre de todo, se hace esclavo de todos! (1Cor 9,19).

domingo, febrero 20

3. 5. Cuando me siento débil, entonces soy fuerte (2Cor 12,10) de Carlos Mesters

Pablo, solo, no fue capaz de alcanzar la justicia. Muchas veces sintió sus limitaciones y experimentó lo que Jesús decía: “Sin mí no pueden hacer nada” (Jn 15,5; 2Cor 11,30; 12,10). Al mismo tiempo, a pesar de sus debilidades y limitaciones, sentía dentro de sí “una poderosa energía” (Col 1,29), que le ayudaba en la lucha y en su caminar. Por eso decía: “Cuando me siento débil, entonces soy fuerte” (2Cor 12,10; cf. Flp 4,13). Era la misma “energía eficaz que Dios usó para librar a Jesús de la muerte” (Ef 1,19-20). Pablo le pedía a Dios que los cristianos tomasen conciencia “de la extraordinaria grandeza de ese poder que actúa en ellos, a través de la fe”. (Ef 1,17-20). Porque sólo así tendrían fuerza y motivaciones suficientes para llegar hasta el fin en la lucha contra los poderes de la muerte que actuaban en el mundo matando la vida (cf. Heb 12,4).

domingo, febrero 13

3. 4. “Completo en mi carne lo que falta a la pasión de Cristo” (Col 1,24) de Carlos Mesters

3. 4. “Completo en mi carne lo que falta a la pasión de Cristo” (Col 1,24)

Pablo desea para los demás lo que Jesús fue para él, es decir: el “pariente más próximo”, el Señor que entrega su vida por los hermanos, para que se le restituya al pueblo la posesión de la justicia y de la libertad. Esta entrega es muy concreta: por amor a los hermanos y a las hermanas, Pablo se gloría de vivir del propio trabajo (2Cor 11,7-11); está dispuesto a no comer carne nunca más (1Cor 8,13); se sacrifica a sí mismo y soporta luchas y persecuciones, viajes y cansancios, el peso de cada día (2Cor 11,23-27); sufre con los que sufren (2Cor 11,29)... ¡Mucho esfuerzo! ¡Mucho sufrimiento! Pero todo es vivido como una continuación del servicio de Jesús al pueblo. “Completo en mi carne lo que falta a la pasión de Cristo”. Así el sufrimiento de Pablo, muchas veces trágico y sin sentido, se ilumina a partir del Mayor Amor. Su lucha recibe una dimensión más profunda. La motivación no depende ya sólo de la coyuntura del momento, sino que se mantiene cuando ésta cambia: ¿Cómo completar hoy lo que falta a la pasión de Jesús?

Este es..

... un espacio para peregrinar a través de las Cartas de San Pablo, un lugar para reflexionar, compartir, y disfrutar de La Palabra a través de su gesta como el Apóstol de las Gentes. Una oportunidad más para conocer a Pablo de Tarso, misionar con él y llevar la Palabra de Jesús Resucitado.