Un lugar para caminar con San Pablo... para llevar a Cristo a cada persona en cada paso... un espacio para peregrinar a través de las Cartas de San Pablo, un lugar para reflexionar, compartir, y disfrutar de La Palabra a través de su gesta como el Apóstol de las Gentes. Una oportunidad más para conocer a Pablo de Tarso, misionar con él y llevar la Palabra de Jesús Resucitado.
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lunes, mayo 25

Pablo nos enseña a mantener abierta la herida del corazón II

¡A veces, Dios nos hiere más eficazmente dejándonos en nuestra pobreza que sanándonos! Esta verdad explica muchas cosas de nuestra vida espiritual. Esto explica también por qué los pobres y los pequeños, los que han sido heridos por la vida, tienen con frecuencia unas gracias de oración que no se encuentran en los poderosos. Pablo, maestro de oración, nos enseña a mantener abierta la herida del corazón

Cualquiera que sea la actitud de Dios hacia nosotros, se haga cercano o parezca lejano, se muestre tierno o indiferente (¡en la vida de oración se dan estas alternativas!), su fin es siempre herirnos de amor cada vez más. ¡A veces, Dios nos hiere más eficazmente dejándonos en nuestra pobreza que sanándonos! En efecto, Dios no pretende tanto hacernos perfectos como unimos a El. Cierta perfección (según la imagen que solemos hacernos de ella...) nos haría autosuficientes e independientes; por el contrario, estar heridos nos vuelve pobres pero nos pone en comunicación con El. Y eso es lo que cuenta: no se trata de alcanzar una perfección ideal, sino de no poder pasar sin Dios, de estar ligados a El de una manera constante —lo mismo en nuestra pobreza que en nuestra virtud—, de modo que su amor pueda derramarse en nosotros sin cesar, y que sintamos la necesidad de entregamos totalmente a El, porque ¡es la única solución! Y ese es el lazo que nos santificará, que nos conducirá a la perfección.

Esta verdad explica muchas cosas de nuestra vida espiritual. Nos ayuda a comprender por qué Jesús no libró a San Pablo de su aguijón en la carne, de aquel «ángel de Satanás encargado de abofetearle», cuando El respondió: «Te basta mi gracia, pues mi fuerza se hace perfecta en la flaqueza» (2 Cor 12, 9). Esto explica también por qué los pobres y los pequeños, los que han sido heridos por la vida, tienen con frecuencia unas gracias de oración que no se encuentran en los poderosos.

¡Pablo nos enseña a mantener abierta la herida del corazón!

Por: Rafael Sanz Carrera

Pastoral Universitaria de Palencia, España

lunes, mayo 18

Las Perlas de San Pablo; La Alegría, fuente de paz y esperanza.

Vitaminas del Año paulino- 5

La alegría fuente de paz e de esperanza

Alégrense siempre en el Señor. Vuelvo a insistir, alégrense.Que la bondad de ustedes sea conocida por todos los hombres. El Señor está cerca.No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios. Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, tomará bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Jesús.(Filipenses 4,47)

Reflexión:Pablo utiliza 131 veces el término alegría”,en sus cartas. Es para él, el segundo fruto del Espíritu Santo(Gál 5,22); y Pablo es un modelo de alegría, que, incluso en las tribulaciones, se siente animado Y lleno de alegría (1Cor 7,4), porque sabe que está con el Señor.

Consigna:Como cristiano quiero ser portador de paz, alegría y esperanza. El mundo de hoy lo necesita.

Con los saludos y oraciones del P.Benito

Divúlgalo entre tus amistades

martes, julio 8

Saulo - Pablo: Antes y después de su encuentro

Cuando el corazón de Saulo más ardía de furia contra los seguidores de Jesús y se dirigía camino a Damasco para acabar con la “falsa doctrina”, se da el encuentro más fascinante y cautivador de su historia. Saulo cayendo al suelo y cegado por una brillante e intensa luz es encontrado por Cristo.

La Iglesia celebra el 25 de enero la fiesta de la Conversión de San Pablo Apóstol. Esta imagen de Pablo convertido se desprende de las páginas de los Hechos de los Apóstoles, donde se narra en tres ocasiones el repentino cambio de Saulo de violento perseguidor de la Iglesia a apóstol de Jesucristo.

La vida de Pablo se puede dividir en dos partes: antes y después de Damasco. Allí hubo un gran impacto, una elección inesperada y una respuesta incondicional.

Saulo era ciudadano romano, hebreo e hijo de hebreos. Era tejedor de tiendas, por profesión. Era además, un judío fiel, para el cual era de fundamental importancia el cumplimiento de la Torá, ya que por medio de esta, alcanzaría la justificación. Una prueba de su gran empeño en el judaísmo y sobre todo de su celo en mantener las tradiciones de los padres es el hecho de que perseguía a la Iglesia de Dios intentando destruirla (Gál 1,13).

Su modo de proceder: entraba en las casas, se llevaba por la fuerza a hombres y mujeres, y los metía en la cárcel (Hch 8,3). En una segunda fase, pide la autorización, de extender su acción inquisidora fuera de la ciudad de Jerusalén. “Entre tanto Saulo, respirando todavía amenazas y muertes contra los discípulos del Señor, se presento al sumo sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, para que, si encontraba algunos seguidores del Camino (comunidad de creyentes), hombres o mujeres los pudiera llevar presos a Jerusalén” (Hch 9,1-2). “Mi furia contra ellos llegó a tal extremo, que los perseguí hasta en las ciudades extranjeras” (Hch 26,11).

“Sucedió que, yendo de camino, cuando estaba cerca de Damasco, de repente lo envolvió una luz venida del cielo cayó en tierra y oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo ¿por qué me persigues? Él preguntó: ¿Quién eres, Señor? Y el Señor le respondió: yo soy Jesús, a quien tú persigues. Pero, levántate, entra en la ciudad allí se te dirá lo que debes hacer” (Hch 9,3-9).

En el llamado de Pablo se manifiesta la gratuidad de la acción de Dios. Él lo llama para revelarle el Evangelio de Cristo, es decir, a su Hijo como fuente de la salvación para todos los hombres. Es evidente el contraste entre la acción de Pablo, perseguidor de la Iglesia, y la de Dios que lo llama con su gracia para constituirlo proclamador del Evangelio de Jesucristo. “Por la gracia de Dios soy lo que soy; y la gracia de Dios no ha sido estéril en mí. Antes bien, he trabajado más que todos. Pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo” (1Cor 15,10).

Cuando Pablo piensa en su experiencia de encuentro con Jesucristo, la imagen que le viene a la mente es la de una fuerza que lo ha arroyado: “He sido conquistado por Cristo”. A partir de ese momento todos sus parámetros de juicio y de elección ético-religioso cambian. La historia religiosa de Pablo está marcada por esta experiencia espiritual que fue tan intensa y profunda que modificó de manera irreversible su vida toda.

Existe un gran contraste entre el pasado del judío celoso y observante para conseguir la justificación según la ley, y la nueva relación que vive con Dios por medio del conocimiento de Jesucristo. A la justicia que procede de la ley Pablo contrapone, la justicia que procede de Dios, basada en la fe (Flp 3,9). En lugar de la ley, ahora se encuentra Cristo Jesús. Pablo da el salto del dios de leyes: que recompensa lo que él hace, al Dios revelado en la persona de Cristo Jesús con el cual todo es gracia.

“Pero, lo que antes consideraba una ganancia, ahora lo considero pérdida por amor a Cristo. Más aún, pienso incluso que nada vale la pena si se compara con el conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por Él he sacrificado todas las cosas, y todo lo tengo por basura con tal de ganar a Cristo y vivir unido a Él con una salvación que no procede de la ley, sino de la fe en Cristo, una salvación que viene de Dios y se funda en la fe” (Flp 3,7).

Por: Simona Rosario Acosta
La autora posee un Bachillerato en Psicología y está por comenzar su noviciado en Bogotá, Colombia.


Referencias:
Fabris Rinaldo. 1999. Pablo el Apóstol de las gentes. Paulinas Venezuela.
Vagnoni, Amadío. 2001. Yo Pablo, Apóstol de Jesucristo. San Pablo Venezuela.
Nueva Biblia de Jerusalén

domingo, junio 8

¿Qué es el Año Paulino?

Hace dos mil años nació, en Tarso, el último apóstol: San Pablo. Hoy, en todo el Mundo, los cristianos conmemoramos su nacimiento, celebramos su vida, su gesta epistolar y estamos llamados a continuar su obra misionera en cada ámbito de nuestras vidas, en cada gesto, en cada palabra.

Este Jubileo, a iniciarse el 28 de junio de 2008 dará lugar a toda una serie de celebraciones litúrgicas, de eventos culturales y ecuménicos en honor a los dos mil años del nacimiento de San Pablo. Habrá miles de iniciativas pastorales y sociales a nivel mundial, todas ellas inspiradas en la espiritualidad paulina.

La celebración de este Año Santo tendrá una dimensión ecuménica sin igual, haciendo un llamado urgente a la comunión de todos los cristianos para que por medio de la reflexión y estudio de los escritos de San Pablo seamos un pueblo unido.

Con motivo de la unión de la hermana Iglesia Ortodoxa en esta Celebración Paulina, el Papa Benedicto XVI, ha dicho que: "Estos encuentros e iniciativas no constituyen solamente un intercambio de cortesía entre Iglesias, sino que quieren expresar el compromiso común de ellas por hacer todo lo posible para apresurar el tiempo de la plena comunión entre el Oriente y Occidente cristiano."

Así como el Apóstol de las Gentes, se dedicó a compartir la Buena Nueva. Nosotros hemos de estar conscientes de la necesidad de emprender una y otra vez, sin descanso, el recorrido de San Pablo para llevar la Buena Nueva de Jesucristo dondequiera que vayamos.

Rogamos para que sea él quien nos guíe y nos proteja durante todo este Año Jubilar que festejamos en su honor para que seamos, igual que él, ciegamente apasionados de Jesucristo y nos comprometamos a compartir su Palabra con todo aquel que se cruce en nuestro camino.

Este es..

... un espacio para peregrinar a través de las Cartas de San Pablo, un lugar para reflexionar, compartir, y disfrutar de La Palabra a través de su gesta como el Apóstol de las Gentes. Una oportunidad más para conocer a Pablo de Tarso, misionar con él y llevar la Palabra de Jesús Resucitado.