Un lugar para caminar con San Pablo... para llevar a Cristo a cada persona en cada paso... un espacio para peregrinar a través de las Cartas de San Pablo, un lugar para reflexionar, compartir, y disfrutar de La Palabra a través de su gesta como el Apóstol de las Gentes. Una oportunidad más para conocer a Pablo de Tarso, misionar con él y llevar la Palabra de Jesús Resucitado.
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lunes, febrero 22

La persona de San Pablo - Autor: P Antonio Rivero LC | Fuente: Catholic.net


Autor: P Antonio Rivero LC | Fuente: Catholic.net

La persona de San Pablo

Una figura importante en la expansión misionera y expositor doctrinal del cristianismo.

I. INTRODUCCIÓN

Veremos la figura más fascinante del Cristianismo: san Pablo. La pasión que sintió por Cristo sale de lo normal. Realmente es un apasionado de la causa de Cristo; vive sólo para Cristo y para llevar su mensaje por todas partes.

Todos los cristianos, de cualquier lengua y de cualquier nación, hemos recibido el nacimiento del “agua y del Espíritu” de la mano de nuestra madre, la Iglesia, y así hemos quedado integrados en la familia de los hijos de Dios en una Iglesia que está abierta a todos los hombres: es la Iglesia “Católica”. Para que la Iglesia llegara a realizar esta “catolicidad” y no fuera una secta dentro del judaísmo, Dios se sirvió especialmente del apóstol san Pablo. Él comprendió que el Evangelio de Jesucristo era una Buena Noticia para todos los hombres y extrajo las consecuencias, superando las barreras estrechas de los que pretendían limitar la predicación del Evangelio encerrándolo dentro de un exclusivismo religioso que sólo tenía en vista al pueblo de Israel.

A lo largo de su historia, la Iglesia siempre ha sido iluminada por la palabra de san Pablo, porque tanto el Magisterio como los teólogos han recurrido necesariamente a sus cartas para profundizar y proponer la doctrina de la fe. Muchas polémicas teológicas se han desarrollado en trono a sus textos y grandes santos han alimentado su espiritualidad en la lectura de las cartas paulinas.

Conozcamos, pues, a este titán del Cristianismo, para que, a través de él, lleguemos a conocer con pasión a Jesucristo y lo prediquemos con la misma valentía que el mismo san Pablo.

I. OBJETIVO DOCTRINAL: conocer a una de la figuras más importantes de la expansión misionera y expositor doctrinal del cristianismo.

II. OBJETIVO VIVENCIAL: Vivir lo que san Pablo nos dice: “Sed mis imitadores, como yo lo soy de Cristo” (1 Cor 11, 1).

III. TESIS: San Pablo es una de las figuras más fascinantes del Nuevo Testamento y el personaje del cristianismo primitivo del que poseemos más datos históricos. Sus cartas constituyen la correspondencia más célebre de todas las épocas. Son, además, cronológicamente hablando, los primeros escritos del Nuevo Testamento y por lo mismo nos suministran los primeros datos sobre el origen, estructura y desenvolvimiento de una serie de comunidades cristianas a veinte o veinticinco años de la puesta en marcha del Cristianismo. Su actividad apostólica tuvo como objetivo principal la fundación de comunidades cristianas, y de esta manera extender la Iglesia de Cristo y el mensaje de salvación traído por el mismo Cristo.

IV. EXPLICACIÓN DE LA TESIS:

1. Su persona

Nació en Tarso de Cilicia, hacia el año 10. Judío de raza y religión, pero de cultura griega y ciudadano romano. Su formación básica fue judía. Estudió en Jerusalén, en la escuela de Gamaliel, el viejo. En un primer momento se produjo en él un rechazo total de los creyentes en Jesús y se lanzó a una persecución encarnizada, como apasionado fariseo, creyendo que los cristianos eran una secta en contra de la ley de Moisés. Pero un determinado momento de su vida, hacia el año 36 d.C., tuvo un misterioso encuentro con Jesús de Nazaret, camino a Damasco, y se convirtió en un propagandista del Mensaje de Jesús.

Tras unos años de educación en la fe en las comunidades cristianas de Damasco y Antioquía, y un tiempo de reflexión personal, Pablo inicia una actividad incansable con el afán de propagar el mensaje de Jesús y formar nuevos grupos de creyentes.

El libro de los hechos describe los tres viajes misioneros de Pablo, no exentos de dificultades, sufrimientos y prisiones:

# El primero, por Chipre y el sur de Asia Menor (años 45-48).

# El segundo, por la parte central de Asia Menor, Macedonia y Grecia (años 49-52).

# El tercero, por Galacia, Frigia, Éfeso, Macedonia y Grecia (años 53-58).

# Un cuarto viaje, desde Cesarea a Roma, por mar, lo realiza Pablo como prisionero de los romanos.

2. Puntos de su doctrina

a) Justificado por la fe: como fariseo, Pablo creía estar justificado o salvado, por su práctica detallada de la ley. Pensaba que eran “sus” obras las que le hacían justo delante de Dios. Ahora descubre que sólo Cristo, con su muerte, hace justo al hombre, de una manera gratuita. No se trata, pues, de “merecer” la salvación sino de “recibirla”, adhiriéndose fielmente a Cristo 109.

b) La gracia de Dios: Pablo ha experimentado la gratuidad del amor de Dios. Ha descubierto que Dios nos ama, no porque somos buenos, sino para que seamos buenos. Esta es la fuente de gozo y seguridad para Pablo.

c) Jesucristo crucificado: la cruz, iluminada por la resurrección, se encuentra en el corazón de Pablo. A los pies del Crucificado, Pablo se siente pecador, pero perdonado. El Jesús de Pablo es siempre el Cristo Crucificado (carta a los filipenses).

d) La Iglesia, Cuerpo de Cristo: Pablo percibe la unión entre Jesús y sus discípulos, entre la cabeza y el cuerpo (carta a los corintios) y se hace miembro vivo de este cuerpo

e) Apóstol de Jesucristo: a partir del encuentro con Jesús, Pablo quedará absolutamente enamorado de Cristo y se lanzará al apostolado con pasión, sin tregua ni mengua. Predica, primero a los judíos; después, al ser rechazado por éstos, predica a los gentiles o paganos.

3. Problemas y dificultades que Pablo tuvo que afrontar

a) Un problema: ¿Una Iglesia cristiana-judía o una Iglesia nueva? Es decir, quien entraba en la naciente Iglesia, ¿tenía que circuncidarse y observar toda la ley de Moisés...o abrirse a una nueva realidad, un nuevo estilo? Para esto se reunió el primer concilio en Jerusalén, con Pedro a la cabeza y los demás apóstoles y decidieron con la luz del Espíritu Santo que no era necesario circuncidarse.

b) Dificultades:

# Incomprensiones y falsas acusaciones, por todas partes y procedentes de sus mismos hermanos judíos y de los paganos, griegos y romanos.

# Cárcel, desde donde escribió varias cartas.

# Martirio en Roma, decapitado, hacia el año 67, durante la persecución de Nerón.

4. Características de las comunidades paulinas

a) Son comunidades afincadas en el mundo helenista. Esto le ofrecía múltiples ventajas, pues era el mundo más culto, pero también traía la amenaza de un paganismo hedonista, de atractivos y fáciles cultos religiosos, costumbres reñidas con el evangelio. Ahora se entienden las continuas advertencias, recomendaciones y llamadas de atención de Pablo a esas comunidades.

b) La mayor parte de ellas estaban enclavadas en las regiones costeras del norte del Mediterráneo (Asia Menor, Grecia, Italia); dentro, por tanto del imperio romano. Tanto Pablo como sus colaboradores procuraron establecer las comunidades cristianas en centros neurálgicos, en ciudades unidas entre sí por una fuerte red de comunicaciones. Así se favorecía el contacto y el diálogo entre las comunidades cristianas.

c) Son comunidades establecidas en núcleos urbanos en contraste con las comunidades rurales palestinenses. Pablo no es ciertamente el fundador del cristianismo, pero sí es el creador del cristianismo urbano con todo lo que este acontecimiento iba a suponer para la evolución del cristianismo.

d) Dentro de las ciudades en las que se asientan, el ámbito natural de las comunidades es la casa. Son comunidades domésticas que se reúnen en las casas para celebrar su fe y alimentarla.

e) Son comunidades formadas por cristianos de procedencia tanto judía como pagana. Esto trajo, al inicio, sus dificultades, pero que fueron superándose con el amor cristiano.

f) Son comunidades en las que, junto al entusiasmo y el heroísmo, está presente el pecado. No eran comunidades santas, sino comunidades que querían ser santas; con virtudes y defectos, con ejemplos maravillosos y con pecados. Pero ésta es la Iglesia de Cristo, santa y pecadora al mismo tiempo, santa y necesitada de continua conversión.

5. Características de sus cartas

a) En qué lengua están escritas: Las cartas de san Pablo están escritas en griego “común”, lengua que, además del arameo, domina con facilidad. Pablo, en general, las dictaba a un amanuense o escribano. Algunas cartas, como la escrita a Filemón, fue redactada por su propia mano. Pero siempre él las revisaba y ponía los saludos finales con su letra.

b) Fin de sus cartas: Sus cartas sirvieron a Pablo para comunicar su concepción teológica y espiritual del misterio de Cristo. Hoy día el Papa sigue también esta tradición paulina de enviar cartas de carácter teológico y espiritual a todos los fieles del mundo.

c) Cuántas y cuáles: Son 14, incluyendo la carta a los hebreos. Se consideran del propio Pablo: la primera a los Tesalonicenses, las dos a los Corintios, la de los Gálatas y Romanos, la de los Filipenses y Filemón. De las demás, aunque no sean del mismo Pablo, se escribieron en círculos netamente paulinos, es decir, por discípulos de Pablo (Colosenses, Efesios, 1-2 Timoteo, Tito y 2 Tesalonicenses), escritas después de la muerte de Pablo. Se han divido así sus cartas:

# Cartas kerigmáticas: 1 y 2 Tesalonicenses (año 50-51).

# Grandes cartas: Romanos, 1 y 2 Corintios, Gálatas (56-58).

# Cartas de la cautividad: Filipenses, Colosenses, Efesios y Filemón (61-63).

# Cartas pastorales: 1 y 2 Timoteo, Tito (67), llevan este apelativo debido a su preocupación pastoral de establecer la jerarquía y la organización de las comunidades.

d) Esquema: Las cartas de Pablo se ajustan al esquema de la carta antigua: encabezamiento, el cuerpo de la carta o mensaje y el saludo final. Sin embargo, en el desarrollo de este esquema, Pablo es casi siempre profundamente original. La novedad del evangelio lo penetra todo y, desde el principio hasta el final, las cartas de Pablo rezuman vida cristiana. Nada de artificios ni de fórmulas vacías.

e) Estilo: Utiliza todos los recursos estilísticos: paradoja, metáfora, diatriba y sobre todo la antítesis. Usa también exhortaciones y consejos.

f) Material empleado: Incluye material ya formulado: himnos 110, confesiones de fe111 , catálogos de vicios y virtudes112 , series encadenadas de textos bíblicos113 , doxologías114 . No sólo los formula sino que los reformula y los somete a una transformación teológico-literaria.

g) Características teológicas: Desde el punto de vista teológico las cartas de san Pablo presentan estas características:

# Hay un pluralismo teológico en sus cartas, es decir, habla de varios temas.

# No hay que buscar en las cartas paulinas una teología sistemática, por dos razones: primero, porque el momento histórico en que se encontraba la reflexión cristiana la hacía posible; y segundo, porque el género epistolar no era el más adecuado para ello. Por eso, la teología de san Pablo es una teología en proceso de elaboración, pues responde concretamente a preguntas concretas.

# No construye sobre la nada, sino que echa mano de tradiciones que corrían por ahí.

# Se hace manifiesta su formación judía, en el empleo abundante de citas del Antiguo Testamento. Usa la interpretación tipológica, es decir, la relación-comparación entre los acontecimientos de la antigua alianza y los de la nueva.

V. CONCLUSIÓN: Terminado el tercer viaje, fue preso y conducido a Roma, donde sin duda recobró la libertad hacia el año 63, aunque desde entonces los últimos cuatro años de su vida están en la penumbra. Según parece viajó a España (cf. Rm 15, 24 y 28) e hizo otro viaje a Oriente. Murió en Roma, decapitado por los verdugos de Nerón, el año 67, en el mismo día del martirio de san Pedro. Sus restos descansan en la basílica de san Pablo en Roma.

ORACIÓN: Señor, dame la misma pasión por ti y por la salvación de las almas que tuvo san Pablo, para que también yo me gaste y me desgaste, hasta ver que todos te conozcan y te amen y te sigan. Amén.

__________________________

109. Esta enseñanza la desarrollará en las cartas a los Romanos y a los Gálatas.regresar

110. Cf. Flp 2, 6-11; Col 1, 15-20regresar

111. Cf. Rom 1, 2-4; 1 Cor 15, 3-4regresar

112. Cf. Gal 5, 19-23; 1 Cor 6, 9-10regresar

113. Cf. Rom 3, 10-18regresar

114. Cf. Rom 11, 33-36; 16, 25-27; 1 Tes 5, 23regresar

# Preguntas o comentarios al autor

P. Antonio Rivero LC

sábado, julio 11

Evitando un Encuentro con San Pablo V (Primera Carta a los Corintios)


Cada día se publican un sinnúmero de escritos que citan las cartas paulinas. Las palabras de San Pablo se citan, por ejemplo, en homilías, encíclicas, cartas pastorales, libros de espiritualidad y tratados de teología. Me parece, sin embargo, que en la mayoría de los casos las palabras del Apóstol de los Gentiles son utilizadas de forma muy selectiva. Porque aquellos que recurren a San Pablo buscan solamente darle fundamento a un planteamiento aislado. Ese tipo de cita parcializada evita, por razones obvias, que se discutan los temas centrales del discurso paulino. La Primera Carta a los Corintios es prueba de ello. ¿Por qué? Porque toda persona que ha leído el Nuevo Testamento puede señalar fácilmente que en la Primera Carta a los Corintios se encuentra el Himno del Amor. ¿Qué otra cosa dice la Primera Carta a los Corintios? Por regla general, nadie sabe.

En este Encuentro con San Pablo he vuelto a revisar la Primera Carta a los Corintios. Confieso que inmediatamente tuve la tentación de saltar los primeros capítulos de la carta y llegar al mencionado himno. Aclaro, sin embargo, que me detuve y opté por seguir el orden dado por el autor. Lo que allí encontré me sorprendió.

No hay duda que los primeros capítulos de esta carta es un texto olvidado por el cristianismo moderno. ¿Olvido voluntario o involuntario? Me explico. Del texto se desprende que en la comunidad de Corinto habían surgido serias divisiones. San Pablo lo resume de la siguiente forma: “Me refiero a lo que anda diciendo cada uno: yo por Pablo, yo por Apolo, yo por Cefas, yo por Cristo.” (1, 12) Ante esas divisiones, San Pablo pregunta: “¿Está dividido el Mesías? ¿Ha sido crucificado Pablo por vosotros o habéis sido bautizados invocando el nombre de Pablo? “ (1,13) “Pues si hay entre vosotros envidias y discordias ¿no os dejáis guiar por el instinto y por criterios humanos en vuestra conducta? Cuando uno dice yo estoy por Pablo y otro yo por Apolo, ¿no os quedáis en puros hombres? ¿Quién es Apolo? , quién es Pablo? Ministros de vuestra fe, cada uno según el don de Dios. Yo planté, Apolo regó, pero era Dios quien hacía crecer. Así que ni el que planta cuenta ni el que riega, sino Dios que hace crecer”. (3, 3-7)

El mundo cristiano del Siglo XXI vive el desasosiego de ver sus líderes reclamando el control exclusivo de la Buena Noticia. Mormones, Episcopales, Metodistas, Evangélicos, Testigos de Jehová, Adventistas, Católicos y Ortodoxos dicen tener la última palabra en torno al Evangelio y con ello desfiguran constantemente el rostro de Cristo. También desfiguran su Mensaje. Y ante ese reclamo surgen divisiones que levantan muros generando odios y discordia. ¿Puede una religión llamarse cristiana si su prédica sólo promueve exclusión censuras y condenas?

Por eso San Pablo insiste en ubicar el rol del cristiano en su justa perspectiva. Al respecto señala: “[q]ue la gente nos considere como servidores del Mesías…”. (4,1). La vida del cristiano, pues, no va atada a estructuras jerárquicas o títulos de nobleza. Tampoco va atada al conocimiento especializado del Evangelio o a la destreza de explicar la naturaleza de Dios. San Pablo al resaltar la frase “servidor de Cristo” describe su rol de la siguiente manera: “Hasta el momento presente pasamos hambre y sed, vamos medio desnudos, nos tratan a golpes, vagamos a la ventura, nos fatigamos trabajando con nuestras manos. Insultados bendecimos, perseguidos resistimos, calumniados suplicamos. Somos la basura del mundo, el desecho de todos….”. (4, 11-13).

Es que para San Pablo, todas esas divisiones provocadas por un deseo desmedido de poder y control son una pérdida de tiempo. Se tratan de un espejismo que con el tiempo se convierte en un callejón sin salida. Por lo que, sin camino que recorrer, el ser humano pierde su capacidad de llegar a ser todo lo que puede ser. En ese momento, el ser humano pierde su felicidad y su capacidad de vivir en armonía con la naturaleza y su prójimo.

Y entonces cabe preguntarse, ¿cómo vencer todas esas divisiones? ¿Cómo lograr que el ser humano alcance todo su potencial? San Pablo tiene la respuesta. Lo llama “el camino mejor”. (12, 31) Ese “camino mejor” lo conocemos como el Himno del Amor. De eso tratará nuestro próximo ensayo.

Dudas o comentarios pueden comunicarse conmigo a manoloe@prtc.net

lunes, mayo 25

Pablo nos enseña a mantener abierta la herida del corazón II

¡A veces, Dios nos hiere más eficazmente dejándonos en nuestra pobreza que sanándonos! Esta verdad explica muchas cosas de nuestra vida espiritual. Esto explica también por qué los pobres y los pequeños, los que han sido heridos por la vida, tienen con frecuencia unas gracias de oración que no se encuentran en los poderosos. Pablo, maestro de oración, nos enseña a mantener abierta la herida del corazón

Cualquiera que sea la actitud de Dios hacia nosotros, se haga cercano o parezca lejano, se muestre tierno o indiferente (¡en la vida de oración se dan estas alternativas!), su fin es siempre herirnos de amor cada vez más. ¡A veces, Dios nos hiere más eficazmente dejándonos en nuestra pobreza que sanándonos! En efecto, Dios no pretende tanto hacernos perfectos como unimos a El. Cierta perfección (según la imagen que solemos hacernos de ella...) nos haría autosuficientes e independientes; por el contrario, estar heridos nos vuelve pobres pero nos pone en comunicación con El. Y eso es lo que cuenta: no se trata de alcanzar una perfección ideal, sino de no poder pasar sin Dios, de estar ligados a El de una manera constante —lo mismo en nuestra pobreza que en nuestra virtud—, de modo que su amor pueda derramarse en nosotros sin cesar, y que sintamos la necesidad de entregamos totalmente a El, porque ¡es la única solución! Y ese es el lazo que nos santificará, que nos conducirá a la perfección.

Esta verdad explica muchas cosas de nuestra vida espiritual. Nos ayuda a comprender por qué Jesús no libró a San Pablo de su aguijón en la carne, de aquel «ángel de Satanás encargado de abofetearle», cuando El respondió: «Te basta mi gracia, pues mi fuerza se hace perfecta en la flaqueza» (2 Cor 12, 9). Esto explica también por qué los pobres y los pequeños, los que han sido heridos por la vida, tienen con frecuencia unas gracias de oración que no se encuentran en los poderosos.

¡Pablo nos enseña a mantener abierta la herida del corazón!

Por: Rafael Sanz Carrera

Pastoral Universitaria de Palencia, España

lunes, mayo 18

Las Perlas de San Pablo; La Alegría, fuente de paz y esperanza.

Vitaminas del Año paulino- 5

La alegría fuente de paz e de esperanza

Alégrense siempre en el Señor. Vuelvo a insistir, alégrense.Que la bondad de ustedes sea conocida por todos los hombres. El Señor está cerca.No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios. Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, tomará bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Jesús.(Filipenses 4,47)

Reflexión:Pablo utiliza 131 veces el término alegría”,en sus cartas. Es para él, el segundo fruto del Espíritu Santo(Gál 5,22); y Pablo es un modelo de alegría, que, incluso en las tribulaciones, se siente animado Y lleno de alegría (1Cor 7,4), porque sabe que está con el Señor.

Consigna:Como cristiano quiero ser portador de paz, alegría y esperanza. El mundo de hoy lo necesita.

Con los saludos y oraciones del P.Benito

Divúlgalo entre tus amistades

lunes, febrero 16

Pablo, el apóstol

En mi primer artículo de esta corta serie, intenté hacer una semblanza de San Pablo de Tarso como hombre cabal, extraordinario en todos sus matices, menos en lo físico de la persona, de lo cual culpé a los corintios y a los pintores. En éste, intento presentar al gran Santo como el Apóstol ejemplar, que todos podemos y debemos imitar.

Quiénes y qué son los apóstoles cristianos

La palabra apóstol no se encuentra en los libros del Antiguo Testamento; su cometido era desempeñado por los profetas. En el Nuevo Testamento la palabra aparece unas 35 veces. Por cuanto hay muchas clases de apóstoles: apóstol de la caridad, de los leprosos, de la buena prensa, de los derechos civiles, de los derechos de la mujer, etc., conviene tener una idea exacta del concepto apóstol cristiano.

Podemos definir al apóstol cristiano como una persona que acepta libremente la llamada de Dios y/o de su Iglesia para dar a conocer su voluntad y su doctrina.

Entendido de este modo, nadie puede proclamarse a sí mismo apóstol por su cuenta y riesgo. Así como nadie tiene derecho a ser sacerdote (Heb 5: 4), tampoco tiene derecho a proclamarse y actuar como apóstol cristiano sin ser previamente llamado enviado. Una consecuencia de esto es que el apóstol cristiano no ha de exponer sus ideas doctrinales y morales, sino la doctrina y mensaje de Cristo tal como los entiende la Iglesia que lo envió. Si obra contrariamente a esta grave exigencia, automáticamente deja de ser apóstol de Cristo. Además, el apóstol ha de trabajar no dónde a él se le antoje, sino donde sus superiores le manden.

Los principales apóstoles de la Iglesia hoy son el papa, los obispos, los sacerdotes y los maestros, profesores de religión y ciencias asociadas.

Pablo de Tarso, el gran apóstol

En la vida de Pablo de Tarso hay dos momentos clave: antes y después de su conversión. No sabemos exactamente la edad que tendría Saulo (su nombre gentil); se dice que unos 30 cuando al dirigirse lleno de ira a Damasco en busca de víctimas de su odio anticristiano, Dios le hace una magnífica jugada: en un tris, le convierte de cruel perseguidor de los discípulos de Cristo en un ardiente y magnífico apóstol (He 9: 1-19). A tal episodio se refiere Pablo en su Carta a los Gálatas (1:15 ss).

Cabe preguntarse por qué le hizo Dios tan extraordinario regalo, cuando, muy posiblemente, había otras muchas personas para elegir entre los ya convertidos. Tres razones se me ocurren: El carácter ardiente e indomable de Pablo; un premio a su actuación con buena intención y voluntad (recordemos que Cristo había profetizado que llegaría un tiempo en que se mataría a sus discípulos en la creencia de que se hacía un servicio a Dios (Jn 16: 2). Y la lección que suponía su conversión para sus congéneres judíos. ¡Si el fervoroso fariseo se había convertido, por algo será!

Al ser derribado de su caballo, y quedar ciego, Pablo se rinde totalmente a la voluntad de su, hasta entonces odiado Cristo, quien, en vez de darle órdenes personalmente (notemos bien esto todos los que estamos en el apostolado), le manda a Damasco, donde se le diría lo que tenía que hacer. Probablemente, Ananías, el discípulo aludido, sería el responsable de la comunidad cristiana local (He 9: 10).

Tras recobrar la vista y tomar alimento (que no había probado en tres días), el profundamente convertido y ya bien enseñado Saulo por el mismo Jesús (Gál, 1: 2) recibe el bautismo y aparentemente, de inmediato se lanza con todo ardor a predicar que, el antes odiado Jesús de Nazaret, era (es) verdaderamente el Hijo de Dios. Naturalmente, tanto en el campo cristiano como en el judío hubo un gran revuelo. Nadie se explicaba el cambio operado en Saulo, “quien se crecía y confundía a los judíos que vivían en Damasco, demostrándoles que aquél [Jesús] era el Cristo (He 9: 22).

Esto duró unos tres años, al cabo de los cuales, viendo los judíos de la sinagoga de Damasco que no podían ni con Pablo ni con su ardorosa y sabia predicación, resolvieron matarle. Pero aún no era la hora y Pablo pudo alejarse de la ciudad al descolgarle por la muralla en una espuerta los cristianos de la ciudad. La estricta vigilancia que de día y de noche habían montado los judíos para que él no se les escapara de las manos – de seguro que con la complejidad de las autoridades paganas –, fue hábilmente burlada por Pablo y sus amigos (vv23-25). Fue el primer gran peligro, cientos de otros le seguirían (2 Cor 11: 23-26), que también superaría.


P. José Pascual Benabarre Vigo
benigno_benabarre@yahoo.com
Para El Visitante: Semanario Católico de Puerto Rico

Agradecemos a El Visitante por su ayuda y su constante apoyo en la misión de llevar la palabra y en celebrar con nosotros el Año Paulinos. ¡Gracias!

Visiten su página: http://www.elvisitante.biz/visitante-web/

lunes, enero 26

LA CONVERSIÓN DE PABLO


Pablo, llamado Saulo en el uso y rigor judío, afirmaba con vehemencia que el Evangelio que predicaba no lo había aprendido o recibido de los hombres.

Perteneció a la casta de los fariseos. Había nacido en Tarso, ciudad que pertenecía al mundo grecorromano; quien nacía allí tenía la categoría de ciudadano romano y lo era tanto como el centurión, el procurador, el tribuno o magistrado. Necesariamente, por ser judío no le cupo más suerte en la niñez que andar disimulando su condición entre los demás del pueblo, ocultando su creencia, tenida como superstición por los paganos romanos. Es posible que esto le fuera encendiendo por dentro y le afirmara aún más en su fe, cuando iba creciendo en edad y tenía que defenderse marchando contra corriente.

Era más bien bajo, de espaldas anchas y cojeaba algo. Fuerte y macizo como un tronco. Un rictus tenía que le hacía fanático. Conocía los manuscritos viejos escritos con signos que a los griegos y a los romanos les parecían garabatos ininteligibles, pero que encerraban toda la sabiduría y la razón de ser de un pueblo. Listo como un sabio en las escuelas griegas de Tarso, familiarizado con los poetas y filósofos que habían pasado el tiempo escribiendo en tablillas o pensando. Para los griegos solo era un hebreo, miembro de aquellas familias que vivían en un islote social, aislado entre misterios inaccesibles a los de otra raza, uno de los que tenían prohibido el acceso a las clases cultas y dirigentes; era de esos que se hacían despreciables por su puritanismo, por sus rarezas ante los alimentos, su modo de divertirse, de casarse, de entender la vida, de no asistir a los templos ¡un ambiente nada claro!

A los dieciocho años se fue a Jerusalén para aprender cosas del judío verdadero, las de la Ley patria, la razón de las costumbres; ansiaba profundizar en la historia del pueblo y en su culto. Gamaliel lo informó bien por unos cuartos. Aprendió las cosas yendo a la raíz, no como las decía la gente poco culta del pueblo sencillo y llano. Supo más y mejor del poder del Dios único; aprendió a darle honra y alabanza en el mayor de los respetos y malamente soportaba con su pueblo el presente dominio del imponente invasor. Esto le ponía furioso. Los profetas daban pistas para un resurgimiento y los salmos cantaban la victoria de Dios sobre otros pueblos y culturas muy importantes que en otro tiempo subyugaron a los judíos y ya desaparecieron a pesar de su altivez; igual pasaría con los dominadores actuales. El Libertador no podría tardar. Mientras tanto, era preciso mantener la idiosincrasia del pueblo a cualquier costa y no ser como los herodianos, para que la esperanza hiciera posible su supervivencia como nación. No se podía dejar que un ápice lo apartara de la fidelidad a las costumbres patrias. Eso le hizo celoso.

Y mira por donde, aquella herejía estaba estropeando todo lo que necesitaba el pueblo. Locos estaban adorando a un hombre y crucificado. No se podía permitir que entre los suyos se ampliara el círculo de los disidentes. Había que hacer algo. No pasaban, sino que las noticias decían que estaban por todas partes como si se diera una metástasis generalizada de un cáncer nacional. Hacía años que ya estuvo, colaborando como pudo, en la lapidación de uno de aquellos visionarios listos, serviciales, piadosos y caritativos pero que hacían mucho daño al alto estamento oficial judío; fue cuando lo apedrearon por blasfemo a las afueras de Jerusalén, y lastimosamente él sólo pudo guardar los mantos de los que lo lapidaron. Hasta le parecía recordar aún su nombre: Esteban.

Su conversión fue en un día insospechado. Nada propiciaba aquel cambio. Precisamente llevaba cartas de recomendación de los judíos de Jerusalén para los de Damasco; quería poner entre rejas a los cristianos que encontrara. Hasta allí se extendía la autoridad de los sumos sacerdotes y principales fariseos; como eran costumbres de religión, los romanos las reconocían sin hacerles ascos. Saulo guiaba una comitiva no guerrera pero sí muy activa, casi furiosa, impaciente por cumplir bien una misión que suponían agradable a Dios y purga necesaria para la estabilidad de los judíos y para proteger la pureza de las tradiciones que recibieron los padres. Aquello parecía la avanzada de un ejército en orden de batalla, con el repiqueteo de las herraduras en las pezuñas de las monturas sobre el duro suelo de roca ante Damasco donde caracoleaban los caballos. Llevaban ya varios días de caminata; se daban por bien empleados si la gestión terminaba con éxito. Iba Saulo "respirando amenazas de muerte contra los discípulos del Señor". En su interior había buena dosis de saña.

"Y sucedió que, al llegar cerca de Damasco, de súbito le cercó una luz fulgurante venida del cielo, y cayendo por tierra oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dijo: ¿Quién eres, Señor? Y él: Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Pero levántate, y entra en la ciudad y se te dirá lo que has de hacer. Y los hombres que le acompañaban se habían detenido, mudos de espanto, oyendo la voz, pero sin ver a nadie. Se levantó Saulo del suelo y , abiertos los ojos, nada veía. Y llevándole de la mano lo introdujeron en Damasco, y estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió" (Act. 9, 3-9).

Tres días para rumiar su derrota y hacerse cargo en su interior de lo que había pasado. Y luego, el bautismo. Un cambio de vida, cambio de obras, cambio de pensamiento, de ideales y proyectos. Su carácter apasionado tomará el rumbo ahora marcado sin trabas humanas posibles _su rendición fue sin condiciones_ y con el afán de llevar a su pueblo primero y al mundo entero luego la alegría del amor de Dios manifestado en Cristo.

El relato es del historiador Lucas, buen conocedor de su oficio. Se lo había oído veces y veces al mismo protagonista. No hay duda. Vió él mismo al resucitado; y lo dirá más veces, y muy en serio a los de Corinto. Por ello fue capaz de sufrir naufragios en el mar y persecuciones en la tierra, y azotes, y hambre y cárcel y humillaciones y críticas, y juicios y muerte de espada; por ello hizo viajes por todo el imperio, recorriéndolo de extremo a extremo. Y no creas que se lamentaba; le ilusionaba hacerlo porque sabía que en él era mandato más que ruego; el dolor y sufrimiento más bien los tuvo como credenciales y las heridas de su cuerpo las pensaba como garantía de la victoria final en fidelidad ansiada.

Entre tantas conversiones del santoral, la de Pablo es ejemplar, paradigmática. Más se palpa en ella la acción divina que el esfuerzo humano; además, enseña las insospechadas consecuencias que trae consigo una mudanza radical.

Autor: Arquidiócesis de Madrid
La conversión de San Pablo
Fiesta, 25 de enero

Tomado de :
http://www.es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=732

miércoles, enero 7

Carta a los Gálatas: Parte III (5,1-6,10) por Rafael Sanz

Esta es la parte exhortativa: conservad esa libertad en Cristo.
Vivir según el Espíritu: Cristo nos ha redimido para la libertad.

Pablo extrae algunas conclusiones prácticas de la exposición doctrinal que precede. Se trata de que los gálatas respondan a su vocación de libertad, la que el Espíritu de Dios suscita entre los hijos de la Jerusalén de arriba. Esta parte comprende dos secciones:

a) Advertencia para que no pierdan la libertad en Cristo (5,1-12)

Si Cristo nos ha comprado, no ha sido para hacernos cambiar una esclavitud por otra, sino para concedernos la libertad de los hijos de Dios. Se impone esta interpretación, si tenemos en cuenta el texto paralelo de Rom 8,15: mirad, no recibisteis un espíritu que os haga esclavos y os vuelva al temor; recibisteis un Espíritu que os hace hijos.

5,1 Para ser libres nos ha liberado Cristo. Manteneos, pues, firmes y no os dejéis oprimir nuevamente bajo el yugo de la esclavitud. 2 Soy yo, Pablo, quien os lo dice: Si os circuncidáis, Cristo no os aprovechará nada. 34 Habéis roto con Cristo todos cuantos buscáis la justicia en la ley. Habéis caído en desgracia. 5 En cuanto a nosotros por el Espíritu y la fe esperamos la justicia anhelada. 6 Porque siendo de Cristo Jesús ni la circuncisión ni la incircuncisión tienen eficacia, sino la fe que actúa por la caridad. De nuevo declaro a todo hombre que se circuncida que queda obligado a practicar toda la ley.

7 Corríais bien, ¿quién os puso obstáculos para que no siguierais la verdad? 8 Semejante persuasión no proviene de Aquel que os llama. 9 Un poco de levadura hace fermentar toda la masa. 10 Por mi parte, confío en el Señor que no cambiaréis de actitud; pero el que os perturba, quienquiera que sea, cargará con su sentencia. 11 En cuanto a mí, hermanos, si aún predico la circuncisión, ¿por qué soy perseguido? ¡Pues se acabó ya el escándalo de la cruz! 12 ¡Ojalá que se mutilaran los que os perturban!
b) Instrucciones sobre el recto uso de la libertad cristiana (5,13-6,10)

Pablo, en un primer momento, quiere dejar clara la primacia de la caridad (13-18), y junto a un catálogo de vicios (obras de la carne) que el cristiano debe evitar si quiere compartir las bendiciones del reino de Dios (19-21) añade un elenco de las virtudes que denomina frutos del Espíritu Santo (22-25).

13 Vosotros, hermanos, habéis sido llamados a la libertad; pero no toméis de esa libertad pretexto para la carne; antes al contrario, servíos unos a otros por amor. 14 Pues toda la ley alcanza su plenitud en este solo precepto: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 15 Pero si os mordéis y os devoráis unos a otros, ¡mirad no vayáis a destruiros mutuamente!

16 Os digo esto: proceded según el Espíritu, y no deis satisfacción a las apetencias de la carne. 17 Pues la carne tiene apetencias contrarias al espíritu, y el espíritu contrarias a la carne, como que son entre sí tan opuestos, que no hacéis lo que queréis. 18 Pero, si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. 19 Ahora bien, las obras de la carne son conocidas: fornicación, impureza, libertinaje, 20 idolatría, hechicería, odios, discordia, celos, iras, ambición, divisiones, disensiones, 21 rivalidades, borracheras, comilonas y cosas semejantes, sobre las cuales os prevengo, como ya os previne, que quienes hacen tales cosas no heredarán el Reino de Dios. 22 En cambio el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, 23 modestia, dominio de sí; contra tales cosas no hay ley. 24 Pues los que son de Cristo Jesús, han crucificado la carne con sus pasiones y sus apetencias.

25 Si vivimos por el Espíritu, sigamos también al Espíritu. 26 No seamos vanidosos provocándonos los unos a los otros y envidiándonos mutuamente.

Y en un segundo momento exhorta a vivir bajo la ley de Cristo que son preceptos de amor y celo (6,1-10).

6, 1 Hermanos, si alguno es sorprendido en alguna falta, vosotros, los espirituales, corregidle con espíritu de mansedumbre, y cuídate de ti mismo, pues también tú puedes ser tentado. 2 Ayudaos mutuamente a llevar vuestras cargas y cumplid así la ley de Cristo. 3 Porque si alguno se imagina ser algo, no siendo nada, se engaña a sí mismo.4 Examine cada cual su propia conducta y entonces tendrá en sí solo motivos de gloriarse, y no en otros, 5 pues cada uno lleva su propia carga.

6 Que el catecúmeno comparta sus bienes con el catequista.

7 No os engañéis; de Dios nadie se burla. Pues lo que uno siembre, eso cosechará: 8 el que siembre para su carne, de la carne cosechará corrupción; el que siembre para el espíritu, del espíritu cosechará vida eterna. 9 No nos cansemos de obrar el bien; que a su debido tiempo nos vendrá la cosecha si no desfallecemos. 10 Por tanto, mientras tengamos oportunidad, hagamos el bien a todos, pero especialmente a nuestros hermanos en la fe.


¿Cómo expone san Pablo la libertad cristiana en la carta a los Gálatas?

Carta a los Gálatas: Conclusión (6,11-18)

Se trata del epílogo y firma de Pablo:

6, 11 ¡Mirad con qué letras tan grandes os escribo de mi propio puño! 12 Los que quieren ser bien vistos en lo humano, son los que os fuerzan a circuncidaros, con el único fin de evitar la persecución por la cruz de Cristo. 13 Pues ni siquiera esos mismos que se circuncidan cumplen la ley; sólo desean veros circuncidados para gloriarse en vuestra carne. 14 En cuanto a mí, ¡Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por la cual el mundo es para mí un crucificado y yo un crucificado para el mundo! 15 Porque lo que cuenta no es la circuncisión, ni la incircuncisión, sino la creación nueva. 16 Y para todos los que se sometan a esta regla, paz y misericordia, lo mismo que para el Israel de Dios.

17 En adelante nadie me moleste, pues llevo sobre mi cuerpo las señales de Jesús. 18 Hermanos, que la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu. Amén.

lunes, agosto 25

I Parte: “Escritos Paulinos” por P. Antonio José “Padre Tito” Vázquez Colón











"Del dicho al hecho, hay un gran trecho”. De San Pablo dicen, pero …

En este año dedicado a San Pablo el Santo Padre, Benedicto XVI nos ha propuesto, entre otras cosas:
  • Redescubrir la figura y la actividad del Apóstol de los gentiles
  • Volver sobre sus cartas, tesoros para la Iglesia
  • Acoger sus enseñanzas, renovar nuestro compromise apostólico.
  • Trabajar por la unidad de todos los cristianos en una Iglesia unida.

Es precisamente en ese espíritu y con esos objetivos que comparto con ustedes este interesante tema.

Cuando estudiamos la vida y obra de San Pablo, apóstol de los gentiles, lo menos que nos podemos preguntar es:

  1. ¿Quién escribe?
  2. ¿Qué escribe?
  3. ¿A quién dirije sus escritos?
  4. ¿Por qué escribe?
  5. ¿En qué contexto escribe?
  6. ¿Cuál es el contenido de sus escritos?
  7. Las verdades religiosas que nos comunica, ¿tienen valor y vigencia para nosotros hoy? ¿Qué retos nos lanza?


En Puerto Rico deci
mos: “el jíbaro se conoce por la mancha de plátano.”

A San Pablo lo conocemos por sus rasgos heredados de su cultura, resultado de la interacción de la influencia judía y griega.

Nacido en Tarso, de una familia judía formado en la tradición farisea, discípulo de Gamaliel, Cfr. Hch 22, 3. Se ganó la vida como fabricante de tiendas, Cfr. Hch 18, 3.

Aunque se le atribuyen al menos doce (12) escritos, se reconocen como auténticas siete (7) I Tes I y II Cor, Flp, Filemón, Gálatas y Romanos.

San Pablo creció y se desarrolló en un ambiente multicultural.

No podemos negar la presencia de la cultura griega en sus escritos. Razón por la cual cuando comente los escritos de San Pablo, en honor a la verdad, hay que reconocer los siguientes elementos de corte griego.

1ro. Técnica de la diatriba, recurso utilizado en el lenguaje conversacional, estilo o género literario entre el tratado y el diálogo. Uno de los principales exponentes de la diatraba griega fue Epícteto, también encontramos rasgos de esta técnica en los Diálogos de Platón. En esta técnica se introduce o se crea un personaje ficticio con connotación de enemigo. También vemos juegos de palabras con el recurso de la antítesis. Para comprender y comprovar esto te recomiendo leer Rom 9, 19 y 11, 19. Fíjate en el formato y/o estilo de preguntas y contrapreguntas en Rom 3,5; 4,1; 6,1 etc.

2do. La Biblia de Jerusalén * en sus comentarios a algunos de los textos de San Pablo destaca elementos de la cultura griega en los escritos paulinos. Fíjate en los comentarios a Hch 17, 28 a I Cor 15, 33 y a Tito 1, 12 y comprenderás que el monoteismo judio utiliza recursos griegos para sostener sus argumentos.

San Pablo, más que un teólogo era un misionero, que se autocomprendió como enviado a dar testimonio de Jesús [ Cfr. Hch 22, 11 ] por eso no predicó un discurso ético – moral sino un Evangelio, la Buena Noticia de Jesús. De hecho el proceso de conversion de San Pablo, su elección y vocación, es sin duda alguna, algo imcomprensible, es un misterio en el que vemos indiscutiblemente la obra de la gracia de Dios.

Las Fuentes de su teología son:

· Su fe judía y farisea, es decir un solo Dios, creador y Señor de todo que se manifiesta a su pueblo, Israel en sus escritos sagrados y que aparecerá al final del tiempo para dar a cada quien lo que se ha ganado, o el premio eterno, en lenguaje religioso, cielo o la frustración eternal, la ausencia de Dios, en lenguaje religioso, la condenación eternal, el infierno.

· Junto a esto, la resurrección de los muertos.

· Una antropología en la que se tienen los binomios carne – espíritu, cuerpo – alma.

· El decálogo.

· Por la influencia cristiana San Pablo, recibió por medio del testimonio y la tradición de la Iglesia Primitiva a Jesucristo y por eso nos presenta a Jesús como medianero único de la salud y la gracia. Cfr. Flp 2, 8 – 11 I Cor 15, 20 – 28 Rom 8, 19 – 23.

· San Pablo tiene meridianamente claro que solamente existe un solo evangelio, Gál 1, 7.

· La experiencia paulina de la justificación del pecador no es solo una absolución jurídica sino que incluye el auténtico perdón y la auténtica transformación interior del ser humano obrado por el Espíritu de Dios que nos convierte en una nueva creación, léalo en

Gál 6, 15 y II Cor 5, 17.


(Continúa ... )



* Textos citados:


Biblia de Jerusalén Latinoamericana en
Letra Grande Editorial Descleé

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martes, julio 8

Saulo - Pablo: Antes y después de su encuentro

Cuando el corazón de Saulo más ardía de furia contra los seguidores de Jesús y se dirigía camino a Damasco para acabar con la “falsa doctrina”, se da el encuentro más fascinante y cautivador de su historia. Saulo cayendo al suelo y cegado por una brillante e intensa luz es encontrado por Cristo.

La Iglesia celebra el 25 de enero la fiesta de la Conversión de San Pablo Apóstol. Esta imagen de Pablo convertido se desprende de las páginas de los Hechos de los Apóstoles, donde se narra en tres ocasiones el repentino cambio de Saulo de violento perseguidor de la Iglesia a apóstol de Jesucristo.

La vida de Pablo se puede dividir en dos partes: antes y después de Damasco. Allí hubo un gran impacto, una elección inesperada y una respuesta incondicional.

Saulo era ciudadano romano, hebreo e hijo de hebreos. Era tejedor de tiendas, por profesión. Era además, un judío fiel, para el cual era de fundamental importancia el cumplimiento de la Torá, ya que por medio de esta, alcanzaría la justificación. Una prueba de su gran empeño en el judaísmo y sobre todo de su celo en mantener las tradiciones de los padres es el hecho de que perseguía a la Iglesia de Dios intentando destruirla (Gál 1,13).

Su modo de proceder: entraba en las casas, se llevaba por la fuerza a hombres y mujeres, y los metía en la cárcel (Hch 8,3). En una segunda fase, pide la autorización, de extender su acción inquisidora fuera de la ciudad de Jerusalén. “Entre tanto Saulo, respirando todavía amenazas y muertes contra los discípulos del Señor, se presento al sumo sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, para que, si encontraba algunos seguidores del Camino (comunidad de creyentes), hombres o mujeres los pudiera llevar presos a Jerusalén” (Hch 9,1-2). “Mi furia contra ellos llegó a tal extremo, que los perseguí hasta en las ciudades extranjeras” (Hch 26,11).

“Sucedió que, yendo de camino, cuando estaba cerca de Damasco, de repente lo envolvió una luz venida del cielo cayó en tierra y oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo ¿por qué me persigues? Él preguntó: ¿Quién eres, Señor? Y el Señor le respondió: yo soy Jesús, a quien tú persigues. Pero, levántate, entra en la ciudad allí se te dirá lo que debes hacer” (Hch 9,3-9).

En el llamado de Pablo se manifiesta la gratuidad de la acción de Dios. Él lo llama para revelarle el Evangelio de Cristo, es decir, a su Hijo como fuente de la salvación para todos los hombres. Es evidente el contraste entre la acción de Pablo, perseguidor de la Iglesia, y la de Dios que lo llama con su gracia para constituirlo proclamador del Evangelio de Jesucristo. “Por la gracia de Dios soy lo que soy; y la gracia de Dios no ha sido estéril en mí. Antes bien, he trabajado más que todos. Pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo” (1Cor 15,10).

Cuando Pablo piensa en su experiencia de encuentro con Jesucristo, la imagen que le viene a la mente es la de una fuerza que lo ha arroyado: “He sido conquistado por Cristo”. A partir de ese momento todos sus parámetros de juicio y de elección ético-religioso cambian. La historia religiosa de Pablo está marcada por esta experiencia espiritual que fue tan intensa y profunda que modificó de manera irreversible su vida toda.

Existe un gran contraste entre el pasado del judío celoso y observante para conseguir la justificación según la ley, y la nueva relación que vive con Dios por medio del conocimiento de Jesucristo. A la justicia que procede de la ley Pablo contrapone, la justicia que procede de Dios, basada en la fe (Flp 3,9). En lugar de la ley, ahora se encuentra Cristo Jesús. Pablo da el salto del dios de leyes: que recompensa lo que él hace, al Dios revelado en la persona de Cristo Jesús con el cual todo es gracia.

“Pero, lo que antes consideraba una ganancia, ahora lo considero pérdida por amor a Cristo. Más aún, pienso incluso que nada vale la pena si se compara con el conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por Él he sacrificado todas las cosas, y todo lo tengo por basura con tal de ganar a Cristo y vivir unido a Él con una salvación que no procede de la ley, sino de la fe en Cristo, una salvación que viene de Dios y se funda en la fe” (Flp 3,7).

Por: Simona Rosario Acosta
La autora posee un Bachillerato en Psicología y está por comenzar su noviciado en Bogotá, Colombia.


Referencias:
Fabris Rinaldo. 1999. Pablo el Apóstol de las gentes. Paulinas Venezuela.
Vagnoni, Amadío. 2001. Yo Pablo, Apóstol de Jesucristo. San Pablo Venezuela.
Nueva Biblia de Jerusalén

jueves, junio 26

Año de San Pablo, Año de la Palabra


¿Por qué dedicarle un año a San Pablo?

San Pablo fue el primer escritor cristiano y sus textos han sido leídos o escuchados por millones de personas en todo el mundo a lo largo de los siglos. Le llamaron Apóstol, pero nunca perteneció al grupo de los apóstoles elegidos por Jesús. En una de estas incursiones en contra de los cristianos y cuando ya estaba próximo a la ciudad de Damasco, una luz del cielo lo cercó y cayendo en tierra escuchó un voz que el decía: Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues? y el respondió quién eres tu Señor? Y el Señor le dijjo: "Yo soy Jesús, a quien tu persigues".

Este encuentro transformará a Saulo y se convertirá en una de las figuras más importantes de todo el cristianismo.

Sus escritos

El primer escrito del Nuevo Testamento due la carta que Pablo escribió a los Tesalonicenses probablemente hacia el año 50 de nuestra era. A ésta se le sumaron más tarde cartas a los Galatas, Efesios, Corintios, Romanos y Filipenses. Y así fue él quien inauguró la costumbre de cartear a los muembros de las primeras comunidades cristianas que fueron naciendo con la predicación de los Apóstoles.

Pablo, es por tanto, el evangelizador más primitivo del cristianismo que hayamos tenido noticias. Sus cartas fueron previas a los Evangelios y su mensaje continúa siendo un referente para todos los cristianos, ya que a pesar de sus dos mil años de antigüedad continúan aportando luz a la vida real de los cristianos de hoy.

San Pablo nos enseña a ser siervos de la palabra.

En este espacio quiero resaltar algunas notas del apóstol Pablo que nos ayuden e iluminen para ser verdaderos crisitianos de palabra y de obras. Pablo puso pasión a su vida. Podríamos decir que San pablo dotó a cada uno de sus gestos y de sus palabras una pasión desorbitada por Cristo. Él fue realmente un viril de fuego que grababa las palabras con su propia vida. Hoy las palabras nos inundan, nos desbordan, pero sin pasión. Por ello, podemos preguntarnos cómo hablamos los cristianos en nuestra casa trabajo o entre amigos.

Sus cartas se encarnan en la vida de las comunidaddes. en los textos paulinos transpira la vida de los primeros cristianos, sus gozos y sus sombras. esta encarnación con la realidad es lo que nos ha hecho que sean, dos mil años despues, tan cercanos a nosotros que todavía nos hablen al intelecto y al corazón, sobretodo al corazón.

Su centro es Jesús. La predicación de Jesús es el Kerigma apostólico. Es decir proclama con todas las fuerzas que Jesús vivió, murió y resucitó para cumplimiento de las escrituras del Antiguo Israel que los profetizaban. No se concede licencias en el mensaje, no se permiten distracciones, no se presta atención a disputas inutiles ni a polemicas vacías. Su afán es dar respuesta a la vida real de las primeras comunidades cristianas.

Su mirada es de amplios horizontes. Los escritos paulinos nos enseñan que el cristiano ha de tener la mirada en el horizonte y el corazón abierto a los demas. Sin Exclusiones y con un afán de llevar la Palabra de Jesús el mas recóndito lugar del globo. hoy en un mundo en el que la soiedades son mas plurales y ricas de razas y colores, el cristiano ha de vivir esta realidad con apertura de mente y corazón.

Es hijo del Espíritu y amante de la caridad. Frente a nuevos legalismos que siempre quieren nacer en cada rincón donde el ser humano vive, Pablo nos propone el camino de la libertad y de la adhesión libre. Ya no es necesario pertenecer a ninguna casta o raza, todos somos llamados a escuchar la Palabra de Jesús. Por otro lado, reconoce que solamente la caridad puede ser el motor de nuestra y vida y de nuestras comunidades de cristianos.

El cristianismo necesita de nuevos apóstoles de la Palabra, pero de la Palabra con mayúscula de Jesús. Este año de San Pablo es una gran oportunidad para que cada uno de nosotros nos reflejemos en las palabras de Jesús, y de este modo poder cambiar nuestras vidas y nuestro entorno. Ente Año de la Palabra no lo perdamos con palabras inútiles, hay que ir al grano y remar en una misma dirección, la de Cristo.


Autor: Xoán Pedro B. Gómez
Artículo publicado en la Revista La Merced Caminos de Liberación No. 136 Año 29 2008

martes, junio 24

Carta a los amigos/as De San Pablo sobre el Año Paulino 2008-2009


Amigos, amigas:

El papa Benedicto XVI ha destinado este año a recordar el bimilenario del nacimiento de san Pablo, acaecido entre el 6 y el 8 de la era cristiana. Es una oportunidad única para conocer mejor a este gran convertido, gran misionero, gran comunicador del Evangelio de Jesús que sigue influyendo en la vida de la Iglesia. Mi deseo es ofrecer a mis amigos y amigas las páginas más bellas de este enamorado de Jesús que pudo decir: “Mi vida es Cristo”. El título que he escogido - “Con san Pablo a Cristo”- quiere reflejar eso, pues sin Jesús la vida de san Pablo no tiene sentido. Alcanzado por él en el camino de Damasco, Pablo no abriga, a su vez, otro ideal que alcanzar a Cristo para comunicarlo a todos, convencido como estaba que Cristo es el único salvador. Lo hago con la esperanza de que mis amigos “paulinos” –hombres y mujeres- se entusiasmen y se acerquen al texto mismo de las 13 Cartas de Pablo para asimilar su riqueza, revitalizar su fe y su vida cristiana.

Con el afecto y la oración del p. Benito

Córdoba, 13 de junio de 2008

Sugiero una de estas cinco traducciones:

“La Biblia del Pueblo de Dios”, por Trusso-Levoratti, Ed. San Pablo.

“La Biblia Latinoamericana”, Ricciardi-Hourault, Ed. San Pablo.

“La Santa Biblia”, por E. Martín Nieto, Ed. San Pablo.

“La Biblia de nuestro pueblo”, por L. Alonso Schökel, Ed. Claretianas y Mensajero.

“Biblia de América”, por la Casa de la Biblia.

Este es..

... un espacio para peregrinar a través de las Cartas de San Pablo, un lugar para reflexionar, compartir, y disfrutar de La Palabra a través de su gesta como el Apóstol de las Gentes. Una oportunidad más para conocer a Pablo de Tarso, misionar con él y llevar la Palabra de Jesús Resucitado.