Un lugar para caminar con San Pablo... para llevar a Cristo a cada persona en cada paso... un espacio para peregrinar a través de las Cartas de San Pablo, un lugar para reflexionar, compartir, y disfrutar de La Palabra a través de su gesta como el Apóstol de las Gentes. Una oportunidad más para conocer a Pablo de Tarso, misionar con él y llevar la Palabra de Jesús Resucitado.
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sábado, julio 11

Evitando un Encuentro con San Pablo V (Primera Carta a los Corintios)


Cada día se publican un sinnúmero de escritos que citan las cartas paulinas. Las palabras de San Pablo se citan, por ejemplo, en homilías, encíclicas, cartas pastorales, libros de espiritualidad y tratados de teología. Me parece, sin embargo, que en la mayoría de los casos las palabras del Apóstol de los Gentiles son utilizadas de forma muy selectiva. Porque aquellos que recurren a San Pablo buscan solamente darle fundamento a un planteamiento aislado. Ese tipo de cita parcializada evita, por razones obvias, que se discutan los temas centrales del discurso paulino. La Primera Carta a los Corintios es prueba de ello. ¿Por qué? Porque toda persona que ha leído el Nuevo Testamento puede señalar fácilmente que en la Primera Carta a los Corintios se encuentra el Himno del Amor. ¿Qué otra cosa dice la Primera Carta a los Corintios? Por regla general, nadie sabe.

En este Encuentro con San Pablo he vuelto a revisar la Primera Carta a los Corintios. Confieso que inmediatamente tuve la tentación de saltar los primeros capítulos de la carta y llegar al mencionado himno. Aclaro, sin embargo, que me detuve y opté por seguir el orden dado por el autor. Lo que allí encontré me sorprendió.

No hay duda que los primeros capítulos de esta carta es un texto olvidado por el cristianismo moderno. ¿Olvido voluntario o involuntario? Me explico. Del texto se desprende que en la comunidad de Corinto habían surgido serias divisiones. San Pablo lo resume de la siguiente forma: “Me refiero a lo que anda diciendo cada uno: yo por Pablo, yo por Apolo, yo por Cefas, yo por Cristo.” (1, 12) Ante esas divisiones, San Pablo pregunta: “¿Está dividido el Mesías? ¿Ha sido crucificado Pablo por vosotros o habéis sido bautizados invocando el nombre de Pablo? “ (1,13) “Pues si hay entre vosotros envidias y discordias ¿no os dejáis guiar por el instinto y por criterios humanos en vuestra conducta? Cuando uno dice yo estoy por Pablo y otro yo por Apolo, ¿no os quedáis en puros hombres? ¿Quién es Apolo? , quién es Pablo? Ministros de vuestra fe, cada uno según el don de Dios. Yo planté, Apolo regó, pero era Dios quien hacía crecer. Así que ni el que planta cuenta ni el que riega, sino Dios que hace crecer”. (3, 3-7)

El mundo cristiano del Siglo XXI vive el desasosiego de ver sus líderes reclamando el control exclusivo de la Buena Noticia. Mormones, Episcopales, Metodistas, Evangélicos, Testigos de Jehová, Adventistas, Católicos y Ortodoxos dicen tener la última palabra en torno al Evangelio y con ello desfiguran constantemente el rostro de Cristo. También desfiguran su Mensaje. Y ante ese reclamo surgen divisiones que levantan muros generando odios y discordia. ¿Puede una religión llamarse cristiana si su prédica sólo promueve exclusión censuras y condenas?

Por eso San Pablo insiste en ubicar el rol del cristiano en su justa perspectiva. Al respecto señala: “[q]ue la gente nos considere como servidores del Mesías…”. (4,1). La vida del cristiano, pues, no va atada a estructuras jerárquicas o títulos de nobleza. Tampoco va atada al conocimiento especializado del Evangelio o a la destreza de explicar la naturaleza de Dios. San Pablo al resaltar la frase “servidor de Cristo” describe su rol de la siguiente manera: “Hasta el momento presente pasamos hambre y sed, vamos medio desnudos, nos tratan a golpes, vagamos a la ventura, nos fatigamos trabajando con nuestras manos. Insultados bendecimos, perseguidos resistimos, calumniados suplicamos. Somos la basura del mundo, el desecho de todos….”. (4, 11-13).

Es que para San Pablo, todas esas divisiones provocadas por un deseo desmedido de poder y control son una pérdida de tiempo. Se tratan de un espejismo que con el tiempo se convierte en un callejón sin salida. Por lo que, sin camino que recorrer, el ser humano pierde su capacidad de llegar a ser todo lo que puede ser. En ese momento, el ser humano pierde su felicidad y su capacidad de vivir en armonía con la naturaleza y su prójimo.

Y entonces cabe preguntarse, ¿cómo vencer todas esas divisiones? ¿Cómo lograr que el ser humano alcance todo su potencial? San Pablo tiene la respuesta. Lo llama “el camino mejor”. (12, 31) Ese “camino mejor” lo conocemos como el Himno del Amor. De eso tratará nuestro próximo ensayo.

Dudas o comentarios pueden comunicarse conmigo a manoloe@prtc.net

jueves, julio 2

Las Perlas de San Pablo : Padre Benito Spoletini

Las vitaminas del Año Paulino n. 13

Dios ama al que da con alegría

Sepan que el que siembra mezquinamente, tendrá una cosecha muy pobre; en cambio, el que siembra con generosidad, cosechará abundantemente.

Que cada uno dé conforme a lo que ha resuelto en su corazón, no de mala gana o por la fuerza, porque Dios ama al que da con alegría. Por otra parte, Dios tiene poder para colmarlos de todos sus dones, a fin de que siempre tengan lo que les hace falta, y aún les sobre para hacer toda clase de buenas obras. (Corintios 9, 6-8).

Reflexión: San Pablo nos recuerda que no basta dar con abundancia, si no damos también con alegría. San Agustín anota: “Si has dado en limosna tu pan sin alegría, has perdido el pan y el mérito”.

Consigna: Esto es actualísimo en un mundo en que una de cada seis personas tiene mbre. La población mundial hambrienta es de mil millones; en América Latina hay 53 millones que padecen esto. ¿Y nosotros qué podemos hacer?

Con los saludos y las oraciones del P. Benito


Nota.- El 29 de junio, terminó el Año dedicado a san Pablo; pero el envío de las “perlas-vitaminas-paulinas”, con algún pequeño ajuste, seguirá, DM, su publicación.Lo haremos en linea con el Año sacerdotal, siendo san Pablo "modelo de sacerdote", como lo propone Benedicto XVI.

Divúlgalo entre tus amistades

lunes, junio 22

Evitando un Encuentro Con San Pablo (Parte IV-Carta a los Romanos)

Hago la lectura de la Carta de San Pablo a los Romanos. Los primeros capítulos de la Carta se me hacen interminables y complicados. ¿Por qué? Porque San Pablo entra en un debate dogmático con sus hermanos del pueblo de Israel. Los israelitas, por razones obvias, miraban con sospecha que los paganos se convirtieran al cristianismo sin pasar por el cedazo de las leyes mosaicas. Ante dichos reparos, San Pablo recurre a la figura de Abrahán para concluir que: “[n]o por la ley [mosaica] le prometieron a Abrahán o su linaje que heredarían el mundo…”. (Romanos 5, 13)

¿Cuál es la importancia de ese debate para nosotros? De entrada, cabe señalar que ninguna. Después de todo, nuestras comunidades no están divididas entre israelitas y paganos. Pienso, sin embargo, que esa conclusión es muy superficial.

Por lo tanto, nuevamente leo la Carta a los Romanos. Me percato que quizás esos primeros capítulos tienen un doble mensaje. El primer mensaje retrata una figura bastante clara del Apóstol de los Gentiles. ¿A qué me refiero? Pablo Tarso es un demoledor de toda muralla levantada por el ser humano que pretende encerrar a Dios en un marco de ideas preconcebidas y limitadas. Su exposición, pues, nos revela que nuestro Dios es el Dios de la Historia y de la Vida. Un Dios que trasciende la actitud mezquina de querer tener a Dios sujeto a nuestros caprichos. Un Dios que abraza y que no excluye.

El segundo mensaje lo encuentro imaginando la escena del momento en que se redactó esta Carta a Los Romanos. Al respecto, me surgen inmediatamente varias preguntas: ¿Quién llevó esa carta a Roma? ¿Había algún riesgo al transportarla? ¿Estaban las autoridades romanas atentas a las expresiones de Pablo de Tarso? Dichas autoridades gubernamentales ¿censuraban cualquier mensaje escrito que atentara contra la estabilidad del Imperio Romano? Y es que quizás en la Carta a los Romanos, San Pablo parece escribir los primeros capítulos tratando esconder su mensaje principal. ¿Un método idóneo para confundir a un censor imperial y evitar que se suprimiera la carta? Y viene a mi mente la parábola de Jesús de Nazareth: “El Reino de Dios se parece a un tesoro escondido en un campo..” (Mateo 13, 44-46)

Ese tesoro escondido de la Carta a los Romanos lo encontramos en el capítulo doce. Allí San Pablo nos habla de la esencia de la vida del cristiano: El Amor. Por razón del nuevo mandamiento dado por Jesús, San Pablo nos presenta un itinerario para la vida. Al respecto nos dice que: [e]l amor sea sin fingir: detestando el mal y adheridos al bien. El amor fraterno sea afectuoso, estimando en más a los otros. Con celo incansable sirvan al Señor. Vivan alegres en la esperanza, sean pacientes en el sufrimiento, persistentes en la oración; solidarios de los consagrados en sus necesidades, practicando la hospitalidad. Bendigan a los que los persiguen, bendigan y no maldigan. Con los alegres, estén alegres, con los que lloran, lloren. Vivan en mutua concordia. No aspiren a grandezas, antes sean humildes. No se tengan por sabios. A nadie devuelvan mal por mal, tengan como meta hacer el bien. En lo posible, tengan paz con todos. (Romanos 12, 9-18) Me pregunto si los cristianos revisamos de tiempo en tiempo dicho itinerario y lo aplicamos al diario vivir.

Posteriormente, San Pablo concluirá sus enseñanzas con una línea magistral. En las palabras del Apóstol de los Gentiles: “De hecho, el no cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no codiciarás y cualquier otro precepto, se resume en éste: Amarás al prójimo como a ti mismo. Quien ama no hace mal al prójimo, por eso el amor es el cumplimiento cabal de la ley. (Romanos 13, 9-10)

San Pablo, pues, nos revela su gran tesoro. Y ese tesoro es que por el Amor somos. Por el Amor nos liberamos de todo aquello que nos puede atar y podemos alcanzar la plenitud. Por eso San Pablo es capaz de decir: “¿Quién nos apartará del Amor de Cristo? ¿tribulación, angustia, persecución, hambre, desnudez, peligro, espada? …En todas esas circunstancias vencemos fácilmente gracias al que nos amó.

Será hasta la próxima.

Autor: Lcdo. Manuel Izquierdo


Para sus comentarios, preguntas y críticas pueden escribirme a: manoloe@prtc.net

jueves, junio 4

Evitando un encuentro con San Pablo

Confieso que San Pablo no es mi santo favorito. Leo los textos de sus cartas y me pregunto: ¿por qué San Pablo sigue cautivando a sus lectores? Tengo otras confesión que hacer. Soy alérgico a la teología. Y no hay duda que las cartas de San Pablo están cargadas del típico debate teológico. Por eso, quizás he intentado alejarme instintivamente de las cartas paulinas.

Quiero, sin embargo, pensar que con las cartas de San Pablo nos ocurre lo mismo que con los Salmos. Me explico. Al recitarlos por primera vez parece que nos movemos por un callejón sin salida. Ahora bien, con el tiempo nos vamos dando cuenta que Cristo se nos hace presente en los salmos recitados. Se nos hace presente como lo hizo ante sus discípulos en el camino hacia Emaús. Se nos hace presente como lo hizo ante Saulo rumbo a Damasco.

Regreso, pues, a las Cartas de San Pablo. Quizás esta vez, mi lectura descubra algo omitido en el pasado.

Reviso los primeros capítulos de la Carta a los Efesios. ¿Por qué la Carta a los Efesios? Un simple capricho. Empiezo a leer. Inmediatamente, San Pablo hace una revelación contundente. “En Cristo, Dios nos eligió desde antes de la creación del mundo, para andar en el Amor y estar en su presencia….”. (1,4) Es obvio que San Pablo ha tenido una experiencia fuerte del Amor de Dios. Rumbo a Damasco, movido por el odio y la violencia, cayó al suelo. Una Luz le cambió el rumbo. Se me antoja pensar, de manera preliminar, que las cartas paulinas quizás son un mapa que nos lleva al encuentro del “gran tesoro” del cual nos hablan los Evangelios. Un mapa que nos marca un nuevo camino.

Regreso a la Carta a los Efesios. “…Dios, que es rico en misericordia, nos manifestó su inmenso Amor, y a los que estábamos muertos por nuestras faltas, nos dio vida con Cristo.” (2,4-5). No hay duda que San Pablo ha logrado identificar el latido del corazón de Dios en la historia de la humanidad. Y de ese latido sólo emana un sonido de Amor. Sus cartas, repito, comienzan a convertirse en un mapa detallado que indica un camino.

Leo otros párrafos de la Carta a los Efesios. San Pablo retoma su exposición en torno al tema de los gentiles en la Iglesia . ¿Otro tratado de teología?

De forma repentina, sin embargo, San Pablo abandona dicha exposición. Se detiene para hacer una hermosa Oración al Padre. “Que él se digne, según la riqueza de su Gloria, fortalecer en ustedes, por su Espíritu, el hombre interior. Que Cristo habite en sus corazones por la fe. Que estén enraizados y cimentados en el Amor. Que sean capaces de comprender, con todos los creyentes, la anchura, la longitud, la altura y la profundidad, en una palabra, que conozcan más allá del conocimiento, que es el Amor de Cristo. Y, en fin, que queden colmados hasta recibir toda la plenitud de Dios” (3, 16-19).

El Amor vuelve a ser el eje de este texto. Hay, sin embargo, una ingrediente adicional. Me llama la atención la palabra “plenitud”. Amor y plenitud. Dos palabras que quizás me dan la clave de lo que estoy buscando. Lo resumo de la siguiente forma: En el Amor, el ser humano alcanza toda su plenitud. En otras palabras, vivir sin Amor es una pérdida de tiempo.

Aquí termino mis primeras reflexiones de este encuentro con San Pablo que he querido evitar por tanto tiempo. No quiero cantar victoria. Me quedan muchas cartas por leer.


Por: Lic. Manuel Izquierdo Encarnación
Colaborador y Vecino de Paulinas en Puerto Rico

miércoles, abril 29

Las Perlas de San Pablo: Cristo nuestra Paz y Reconciliación


Vitaminas del Año Paulino 2

Cristo nuestra Paz y Reconciliación


Cristo es nuestra paz: él ha unido a los dos pueblos en uno solo, derribando el muro de enemistad que los separaba… Así creó con los dos pueblos un solo Hombre nuevo en su propia persona, restableciendo la paz, y los reconcilió con Dios en un solo Cuerpo, por medio de la cruz, destruyendo la enemistad en su persona. Y él vino a proclamar la Buena Noticia de la paz, paz para ustedes, que estaban lejos, paz también para aquellos que estaban cerca. (Efesios 2, 14-17)

Reflexión: En nuestro tiempo de guerras generalizadas el cristiano debe ser fautor la de paz, arriesgando en ello, incluso la vida, como lo hizo Jesús…

Consigna: Familiarizarse con: ¡Qué donde haya guerra, yo ponga paz!

Con los saludos y oraciones del P. Benito

Divúlgalo entre tus amigos

lunes, abril 27

Juego Interactivo para el Año Paulino de Ecclesia Digital

Hoy queremos compartirles algunos enlaces que pueden ser no solamente de interés sino amenos y que les van a servir como entretenimiento y aprendizaje para todo aquel que tiene corazón para jugar, para aprender y para vivir la Palabra a través de la obra de San Pablo. Disfrútenlos.

Juego Interactivo para el Año Paulino - Tomado de Ecclesia Digital
http://revistaecclesia.com/index.php?option=com_content&task=view&id=6924&Itemid=234


Revista PaulusWeb.net

http://www.paulusweb.net/paulusweb/paulusweb_site/joomla/index.php?option=com_frontpage&Itemid=1
Como parte de un esfuerzo de la Familia Paulina por continuar llevando la Palabra por todo el mundo nació esta revista digital la cual celebra por todo lo alto el año del inspirador de su Carisma: San Pablo y su magna obra evangelizadora, captada y acondicionada a nuestros tiempos por el fundador de la orden el beato Santiago Alberione.
Contiene artículos, audio, entrevistas, vínculos a recursos para investigación bíblica, mensajes de voz, foro y mucho más. Visítala.

Materiales para el Año Paulino en Power Point
http://revistaecclesia.com/index.php?option=com_content&task=view&id=6874&Itemid=234


Recurso ideal para catequesis o pastoral en comunidades que están empezando a aprender sobre San Pablo. Son cortas presentaciones en Power Point ideales para ilustrar un poco la información básica sobre San Pablo.

Esperamos que les sean de ayuda estos recursos y que los compartan con otras personas en sus parroquias, familias o entre amigos.

Mil bendiciones.

Paulinas
Puerto Rico

Si estás interesado en más material sobre san Pablo tenemos una amplia selección en nuestras librerías. Contacta tu librería Paulinas más cercana o escríbenos y te pondremos en contacto con ella. Pasa un lindo día, Dios te bendice.

info@paulinaspr.org
www.paulinaspr.org

lunes, abril 13

VI Conferencia sobre San Pablo: La vida después de la muerte según San Pablo


Tres temas en las cartas de Pablo

Por: Juan José Genovard

Las cartas paulinas son escritos ocasionales, condicionados por situaciones concretas de su actividad misionera. El contexto en que se escribe cada carta influye en la temática de la misma. Para ver como aflora esta temática en la teología de Pablo, aludimos brevemente a tres de sus cartas: a los tesalonicenses, a los corintios y a los gálatas.

La Primera Carta a los Tesalonicenses

“Una inscripción pagana en Tesalónica proclamaba: Después de la muerte no hay revitalización. Después de la tumba no hay un nuevo encuentro.”11 Esta inscripción nos ayuda a entender el contexto en el que es recibida la primera carta de Pablo: La ‘tristeza’ por el destino de los muertos”22.

Pablo responde a la situación con el tema de la elección. El marco en el que esto sucede es el de la creencia en la parusía. Ante un final inminente, como era la convicción de la primera generación cristiana, se relativiza y se convierte en provisional cualquier actitud de vida. La elección significa seguridad: Ustedes los elegidos irán al encuentro del Señor cuando él venga. Aparece entonces el problema de los que van muriendo, para quienes Pablo anuncia la resurrección que les permitirá también asistir a la parusía.

Con todo, el tema central no es la resurrección sino la presencia del Espíritu que “impulsa desde dentro a la santificación en el amor entre hermanos y hermanas, porque es ese el Espíritu de Dios que anunciaron los profetas como Espíritu del tiempo final (Ezequiel 36: 26 ss.)”33.

Las Cartas a los Corintios

Pablo evangelizó a Corinto con su teología de la elección y la comunidad orientó su cristianismo a partir de ella. El problema aparece cuando el Espíritu se manifiesta con numerosos dones que se muestran con vehemencia y vitalidad en palabras y obras. Los Corintios realizan, por medio del Espíritu, la unidad identificadora con el Señor glorificado y participan así en su trascendencia cósmica y en su reinado definitivo (I Corintios. 4: 8). El proceso de salvación se entiende como una revelación neumática (por medio del Espíritu), aquí y ahora, de los más profundos misterios de Dios.

Nos hallamos ante el fenómeno que R. Knox describe en su conocido libro sobre el “entusiasmo” definiéndolo, de entrada, como “ultra-super-naturalismo”. “El germen de vida sobrenatural plantado en ellos recientemente está en peligro de acelerar la maduración de la semilla y producir una cosecha de sobrenaturalismo.”44

Esta carta de Pablo, es la gran ocasión para aclarar los términos y transformar su teología de la elección en una teología de la cruz específica y propia. Del mismo modo que en la I Tesalonicenses, la elección se presentaba íntimamente ligada al don del Espíritu, ahora en la I Corintios, el don de Espíritu tiene que entenderse a la luz de la teología de la cruz.

La teología de la cruz es un modo de interpretar a Dios y al mundo. Nos enseña a entenderlo todo a la luz del Dios revelado en Cristo Crucificado y pone cada realidad en su sitio delante de Dios. No es la cruz por la cruz, sino que, a propósito de la cruz, nos presenta una nueva visión del mundo según Dios. Nos habla del tipo de elección que Dios realiza y del tipo de relación que la comunidad elegida tiene con el mundo. “Dios aparece aquí por siempre y definitivamente, como aquel que elige lo que nada vale para que nadie tenga de que engreírse ante Dios.”55

La Carta a los Gálatas

En Galacia se da otra situación: la presencia de los judaizantes. Los judaizantes consideran al cristianismo como una agrupación intra-judía en la que tienen derecho a intervenir. Ellos se creen los auténticos herederos de la elección de Abraham, imponen la circuncisión y, sobre todo, exigen el sometimiento de los gentiles a la ley.

Pablo se sustenta tanto en la teología de la elección como en la teología de la cruz para enfrentar esta nueva situación. Dios ha llamado a los gálatas mediante el evangelio de Cristo, a un nuevo nivel de salvación, el nivel de la gracia. Este nivel se basa en la cruz de nuestro Señor Jesucristo. Los gálatas, al regresar a la ley, han olvidado esta doctrina y rechazan la imagen de Dios revelada en la cruz de Cristo.

La acción del Espíritu es escrita ahora en términos de la teología de la cruz. El evangelio nos remite a la gracia de Cristo, haciendo que muramos a la ley para vivir según Dios. La liberación de la esclavitud de la ley se realiza en la nueva condición de hijos e hijas de Dios. La justificación es un morir espiritual, una nueva creación porque en ella actúa Dios que llama a una nueva vida. Los que asumen esta vida nueva viven en el Espíritu, se expresan con la libertad de los hijos de Dios y actúan las obras del amor.

Estas tres pinceladas nos muestran la flexibilidad de Pablo para adecuar la doctrina a las diversas situaciones para evitar posibles desviaciones. Pablo invita a escudriñar las particularidades de cada contexto y detectar la palabra o el mensaje adecuado a cada situación. Nos indica los parámetros desde los cuáles leer y aplicar la palabra de Dios.


Autor: Padre Juan José Genovard Clar
Conferenciante 8 de abril de 2009
Santuario Cristo de la Reconciliación
Dorado, Puerto Rico

lunes, marzo 30

Meditación sobre Pablo (Segunda Parte) : ¿Qué le pasó camino a Damasco?



Cuando Saulo sale de Jerusalén camino de Damasco a perseguir a los cristianos con cartas del sumo sacerdote, al acercarse a Damasco de repente lo envuelve el resplandor de una luz del cielo. Cae al suelo y oye una voz que le dice:

Saulo, Saulo porqué Me persigues.

El responde

¿Quién eres Señor?

Y le contestan

Yo soy Jesús, a quién tú persigues. Levántate, entra en la ciudad y se te dirá qué hacer.

Los hombres que andaban con él escuchan la voz pero no ven nada: de la misma manera que los que están a nuestro alrededor se pueden dar cuenta de algo en nuestras vidas. Saulo se levanta del suelo, y teniendo los ojos abiertos no ve nada. Es llevado de la mano a Damasco y está tres días sin vista y sin comer y beber. (Ver Hc 9,1-9)

Mientras tanto en Damasco, Ananías recibe un llamado del Señor a ir a un lugar preciso en busca de un hombre de Tarso, llamado Saulo, que estaba orando. Ananías le dice al Señor que como lo manda a ir a la cueva del lobo donde un hombre, que había estado persiguiendo a: “tus santos de Jerusalén”. El Señor le revela el que Saulo es un “instrumento elegido” para llevar su mensaje a un pueblo en específico: a los gentiles.

Saulo a la vez recibe una visión de que un hombre llamado Ananías entra en la casa, le impone las manos, para recobrar la vista. (Ver Mc 8:23-25)

Cuando Ananías llega le dice:

    “Me envía el Señor Jesús, el que se te apareció en el camino por donde venia para que recobres la vista y te llenes del Espíritu Santo.”

Inmediatamente caen de sus ojos unas especies de escamas, recobra la vista; se levanta y es bautizado, recuperando las fuerzas.

Su historia y la mía

Conocimiento de la ley

Nosotros hoy día tenemos conocimiento de la ley de Dios. Y conocemos lo que Jesús nos ha dejado como modelo de vida a través de los evangelios. Con todo y esto, debido a nuestra condición humana, transgredimos de palabra, obra y omisión. Esto no es una justificación sino una realidad. De la misma manera que somos hijos de Dios por adopción y estamos llamados a la santidad, como nos llama el Concilio Vaticano II en la Constitución Dogmatica Lumen gentium, sobre la Iglesia, #39, citando a Pablo en 1Tes 4,3: cf. Ef 1,4. Y el contestar a ese llamado

de nuestro Padre es una vocación continua, que se renueva cada día.

Creencias

Tenemos unas creencias que hemos aprendido a través de las enseñanzas de las escrituras, heredadas y modeladas por nuestros padres. Posiblemente los aquí reunidos sean de la primera generación la cual sufre directamente los efectos de padres que se han separado, luego de la aprobación del divorcio en Puerto Rico durante la segunda mitad del siglo XX. Hoy día, un gran número de jóvenes vienen de familias disfuncionales o con grandes carencias en muchos aspectos de sus vidas. Familias en las cuales el padre está ausente y la madre está trabajando sin poder atender como quisiera a sus hijos. El modelo presentado por Dios en el Génesis no es modelado en el seno de la familia promedio. (Ver Gn 1,27-28; 2,18-25) Y no es que quiera generalizar, pero es lo que las estadísticas nos dicen. Lo que antes era correcto ya no lo es

. Nuestras creencias han dado un giro de 180 grados. Siendo hoy correcto o aceptable lo que hace 50 años era visto como incorrecto o inmoral. Tratando de ser “políticamente correcto” lo que no está de acuerdo al plan de Dios. Y en este ambiente es que nuestra juventud se está criando. Las enseñanzas no han cambiado, pero ha habido una pérdida de valores en nuestra sociedad que ha tocado todos los niveles: algo parecido a lo que Pablo enfrentó en su tiempo.

Búsqueda

Pero de la misma forma el hombre y la mujer tienen un hambre en su corazón de búsqueda de la verdad al igual que Pablo. Hoy día su ejemplo nos llama a buscar el fundamento de la verdad en la Palabra de Dios. Para tener un norte seguro que nos guíe a seguir la voluntad de Dios para nuestras vidas.

Encuentro

En el momento que ocurre este encuentro, que ocurre en el instante menos esperado de nuestras vidas, comienza una catarsis en mi vida, como ocurrió con Pablo a través del testimonio de Esteban…cambios que permiten cuestionarme mis creencias.

Caída

Se rompe en ese momento un paradigma en mi vida.

Ceguera

En ese momento paso por un proceso en el cual no veo claro el camino a seguir. Puede que no sepa cómo levantarme, que me sienta que no tengo alguien que me ayude a llegar a Damasco. Pero siempre habrá alguien que me ayude. Cumpliéndose la promesa de Jesús de que estará con nosotros

hasta el fin de los tiempos. Utilizando a hermanos en la fe, parientes, amigos, en ese caminar por la vida a llegar a Damasco como lo hicieron con Pablo. Y volveremos a ver, recibiendo la luz y al Espíritu Santo que nos ilumina. No significa que llegamos a la meta… ya habrá otros Damascos que recorrer. Recobraremos fuerzas y continuaremos el camino.

Conversión

Estas vivencias nos han llevado a un proceso de conversión que se realiza en la vida cotidiana, mediante: gestos de reconciliación, de atención a los pobres, de ejercicio y defensa de la justicia y el derecho, mediante el reconocimiento de nuestras faltas ante los hermanos, la corrección fraterna, la revisión de vida, el examen de conciencia, la dirección espiritual, la aceptación de los sufrimientos. (Cfr. Código de Derecho Canónico, c.1435) Y, yo añadiría el sacramento de la Reconciliación, que se encuentra lamentablemente en desuso. A través de este sacramento, tan incomprendido en nuestros días, se nos ofrece sanidad y paz a nuestra alma. Aprovechemos un tiempo fuerte como la Cuaresma para acercarnos a este sacramento de sanación interior.

Autora: Maité M. Rodríguez
Colaboradora Paulina en Puerto Rico

lunes, marzo 23

Meditación sobre Pablo (Primera parte)


Nota: Nos alegra mucho compartir con ustedes este texto. El mismo fue redactado por una de nuestras colaboradoras y empleadas del Centro Multimedial de Paulinas en San Juan de Puerto Rico, Maité Rodríguez. Invitamos a las personas, independientemente de su preparación académica a participar de este Blog, así mismo como nuestra compañera, Maité, se ha animado a participar ¡Ven, hablemos de San Pablo!




Pablo ya "anda por ahí" cuando los apóstoles reciben al Espíritu Santo el día de Pentecostés y el es testigo de los primeros prodigios, persecuciones y expansión de los cristianos.

  • ¿Quién no se ha sentido, en algún momento de su vida, parte de los primeros cristianos destinatarios de esos consejos de Pablo, de su cariño y de sus enseñanzas?
  • ¿Quién no se ha sentido nunca traspasado por la espada de doble filo que es la palabra viva y apasionada del apóstol?
  • ¿Quién no ha cerrado a veces el evangelio enfadado por la aparente intolerancia de los consejos del apóstol, pero tocado por su pasión de Cristo?
  • ¿Qué mujer empezando por mí no se ha molestado al escuchar o leer su estilo machista al hablar del sometimiento de las mujeres a sus maridos?...

A pesar de esto sabemos que fue y es un santo apasionado y único, mártir de la Iglesia, un hombre cuya valentía, vehemencia y agresividad, convierte Dios en instrumento del apostolado.

¿Quién era y de dónde viene Pablo?

Saulo era un hombre instruído en la cultura de su tiempo, la griega, y en la tradición de su pueblo, la judía: judío de la diáspora. Aunque él no conoció a Jesús personalmente como los apóstoles, había escuchado de sus enseñanzas en la Sinagoga y a través de sus estudios a los que se entregó con la misma pasión que se entregó a todo en su vida. Estos le prepararon para su encuentro con el cristianismo a través de los “seguidores del Camino” (como se conocían a los cristianos) y con la Verdad que siempre anheló conocer y defender.

Saulo era fariseo, y lo dice con orgullo. Fariseo significa “separado”. Eran los más rigurosos de los judíos. Aparecen como reacción contra la inclinación de ciertos judíos hacia las costumbres griegas. El fariseo se aferra a la Ley mosaica para evitar la influencia en ella del helenismo.

El fariseo, depositario de la Ley de Dios, se hizo dueño de ella. Ese fue su pecado. Para ellos la religión se centraba en el culto, pero en los actos exteriores del culto y no en la actitud interna del corazón. Se olvidaron del espíritu que la animaba y quedó solo en letra vacía. Convirtiéndose en un suplicio el tratar de vivirla y en un montón de leyes que Dios no había revelado en ningún momento (más de 600 preceptos añadidos, con el tiempo, a los mandamientos de Moisés). Todo esto para defender la Ley de los paganos y llegando a defenderla de los mismos judíos. Logrando así que el pueblo judío se alejase de ella.

Todo hombre que profundiza en la búsqueda de la verdad con pureza de corazón se termina encontrando con ella, aunque ande por caminos equivocados. Dios sabe enderezar caminos. Y eso fue lo que pasó con Pablo.

Reconociendo que Dios está en todas partes y que estaba en el interior de Saulo, aún siendo perseguidor de los cristianos, Saulo vivía empapado de Dios. Su escuela la sinagoga, su maestro el famoso Rabino Gamaliel que, como todo hombre atraído por la verdadera sabiduría, fue instrumento del mismo Jesucristo, “para ir entrenando los oídos de los hombres en orden a la predicación de Evangelio” (San Clemente de Alejandría).

El perseguidor

Saulo tenía unos 28 años cuando sucede el martirio de Esteban. Es muy probable que Esteban y Saulo hayan estudiado juntos en la escuela de Gamaliel.

Esteban acusa a los judíos de ceguera y sordera ante la palabra de Dios manifestada en Jesús (Hc 7, 51-53).

  • ¿Qué le sucedió a Pablo/Saulo en aquel momento dramático?

No lo sabemos. Pero los hechos sucedidos nos permiten hacer la siguiente interpretación.

  • Esteban estaba muriendo y exclama:

¡Señor no los condenes por este pecado! (Hc 7,60)

Y

Estoy viendo al Hijo del Hombre de pie a la derecha del Padre

Dos cosas son evidentes

  1. Vió el cielo abierto. Es decir el estar siendo acogido por Dios, está en el lugar donde Dios lo quiere, el de los justos. ¡En el momento de su muerte Esteban poseía la justicia que Pablo no lograba alcanzar, a pesar de todos los esfuerzos por observar la Ley! ¡Esteban conseguía la justicia sin observar la Ley! Pues estaba siendo condenado por ser transgresor de la Ley (Hc 6,11).

  1. Esteban ve a Jesús a la derecha de Dios, es decir, Dios había acogido a Jesús, el mismo Jesús que había sido condenado por el tribunal al igual que el de blasfemo (Hc 26,65).

Pero veamos esto:

    ¡Acogiendo a Jesús, Dios condena al tribunal, condena al mismo Pablo y a sus creencias!

Pablo procura callar la voz de Esteban y de los cristianos. Quién sabe, tal vez quería callar la voz de su propia conciencia… Al perseguir a los cristianos, Pablo huía de sí mismo y de Dios. Hasta que Dios lo agarró y lo derribó en el camino de Damasco.

¡Fue allí donde se rajó la fuente de donde Pablo sacaba agua para beber! Fue allí donde la muerte de Esteban acabó dando resultado.

(Continuará...)

Autora:
Maité Rodríguez

Colaboradora Paulina

lunes, marzo 16

5ta Conferencia sobre San Pablo : Espiritualidad Paulina (Última Parte)

Necesitamos disciplina para vivir siempre con veracidad y no sucumbir a las seducciones de nuestra sociedad. El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, porque no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inarticulables; y el que sondea los corazones sabe lo que pretende el Espíritu porque él intercede según Dios por los santos. (Rom. 8,26-27) Para llegar a vivir la relación con el Padre, uno debe unir su voz a la del Espíritu que del fondo del ser se eleva hacía el Padre. La oración es la disciplina de la escucha de esa voz amorosa de Dios. Jesús pasaba horas en oración, a la escucha de la voz del Padre. Sin la oración nos volvemos sordos a la voz del amor y nos confunden otras voces. La oración es estar atentos a Dios y en esta atención darle una respuesta. Es elevar nuestras mentes y nuestros corazones a Dios. La oración es un acto de fe, esperanza y amor. Es el grito de la persona humilde, que reconoce su pequeñez; Señor, te piedad de mí que soy pecador. La oración es el canto de uno que se esfuerza por ver la majestad de Dios, que puede admirar las maravillas del universo creado, contemplando al creador cuya majestad y belleza se reflejan en todo lo creado como en un espejo. La oración es el diálogo entre Dios y nosotros, es un clamor y una escucha. “Habla Señor, que tu siervo escucha.”

Estar en Cristo, participar de la vida que él tiene y es, recibida del Padre, es el centro y el fundamento de la existencia del creyente, y la máxima plenitud a la que todos podemos aspirar. Es conocer al Padre, amar al Padre, confiar en el Padre, vivir en comunión con el Padre, escuchar al Padre. No cesamos de orar por vosotros, pidiendo que os colméis del conocimiento de su voluntad con toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que viváis de modo digno de Dios, agradándole en todo; dando fruto de buenas obras y creciendo en conocimiento del Padre (Col. 1,9-10).

Vivir en Cristo, partiendo del ser en Cristo es lo radical en la espiritualidad del cristiano y nos marca el camino a seguir. No existe una manera rápida para alcanzar este reto, para convertirnos a Dios y transformar nuestras vidas. Exige años de esfuerzo, de búsqueda, de escuchar todo de la vida, de aprender a escuchar la voz de Dios. En medio del ruido ensordecedor de la vida diaria, escucha con el corazón de Cristo. Escucha con oído de amante. Escucha la voz de Dios. Escucha en tu propio corazón el sonido de la verdad.4 Hasta que algún día podamos escuchar a aquellos que amamos, pero sobretodo podamos llegar a amar a los que nos desagradan y descubrir que la santidad está aquí y ahora. Entonces podremos recoger la cosecha de toda una vida de conocer a Cristo, de ser en Cristo, para tener un buen comienzo.5

Irma Hernández Torres

11 de febrero 2009

lunes, marzo 9

5ta Conferencia sobre San Pablo: Espiritualidad Paulina (Parte 3)

La mayoría de nosotros no disponemos de otro acceso Dios y a la felicidad que el aquí y el ahora. El problema es descubrir cómo hacer del aquí y de nuestro ahora algo bueno y santo. Es lo que tenemos para hacer de nuestra vida algo valioso y hacer que la presencia de Dios y la santidad sean parte de nuestra vida cotidiana. La espiritualidad se encuentra en el aquí y ahora, en la vida diaria normal, es lo que sacude el polvo y el barro de cada día y lo convierte en belleza.2

¿Cómo puedo entonces descubrir la espiritualidad en mi vida cotidiana? Mi fe y espiritualidad son fundamentalmente escuchar a Dios. La escucha es el elemento que aglutina las distintas facetas de la vida y de mi vida. La escucha es el hilo aconductor, que subyace las decisiones y caminos que cada uno ha ido recorriendo hasta el presente. Es lo que nos libera y nos llena de paz y gozo. La escucha es la manera específica de llevar a la práctica y a la vida mi fe cristiana. Dichoso el que habla a oídos que le escuchan (Eclesiástico 25,12). La escucha y el amor están íntimamente relacionados: Escucha Israel, el Señor es el único Señor y amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón…Dt. 6,4; Mc.12, 28ss. Escuchar es un acto libre, para escuchar hay que querer escuchar. Escuchar no quiere decir no hablar, supone hacer silencio interior, hacer un vacío interior, un espacio para acoger la palabra de aquél a quien quiero escuchar. Escuchar sabiendo que alguien te escucha.

“Miren que llegan días –oráculo del Señor- en que enviaré hambre al país; no hambre de pan, ni sed de agua, sino de escuchar la palabra del Señor; irán errantes de Levante a Poniente, vagando de Norte a Sur, buscando la palabra del Señor…” (Amós 8,11).

Si hoy escucháis su voz, no endurezcáis vuestros corazones. (Salmo 94,8) Y también: Quien tiene oídos para escuchar, escuchen lo que el Espíritu dice a las Iglesias. (Ap. 2,7) ¿Y que dice? Venid, hijos; escuchadme; os instruiré en el temor del Señor. (Salmo 33,12)

San Pablo nos invita a escuchar, a tener un oído atento a la voz del Señor que nos habla, que nos aconseja, que nos invita a la conversión. Escucha dice el amor verdadero. Escuchar es lo que la espiritualidad cristiana propone en una cultura moderna pero que muy pocas veces escucha.

Por eso nos invita a la oración, a escuchar a Dios y a responderle. A dejar que la Palabra se encarne en cada uno de nosotros, se haga vida, y nos impulse al compromiso con los otros. Como María que acoge en su seno al Dios hecho hombre, al Dios hecho Palabra. María es la convertida en servicio, la que se abandona al proyecto de Dios, porque le escucha y responde con un Si, con total disponibilidad, y apertura al misterio de Dios. María se pone en manos de Dios para lo que sea, para que Él haga en Ella su voluntad. María es nuestro ejemplo, nuestra guía, nuestra maestra en la escucha.

Escuchar es una disciplina que me lleva a la conversión. Por eso, el cristiano como Pablo es un ser en constante conversión, un converso. Dejar que el Señor nos acoja y escuchar sus propuestas, abandonando las nuestras es nuestro reto. Si Dios hace silencio, es porque su silencio es elocuente, Dios llega cuando quiere, su retraso no es otra cosa que la paciencia de un Padre amoroso que desea hacer grandes cosas en cada uno de nosotros como lo hizo en Pablo. San Pablo se mueve en una atmósfera de oración, la oración es como la respiración de su alma.3 Por eso desea que pongamos nuestra atención en algo superior.

(Continuará)

Autora: Dra. Irma Hernandez Torres
Presidenta del Instituto Teológico de Puerto Rico (ITIPRI)

lunes, febrero 16

Pablo, el apóstol

En mi primer artículo de esta corta serie, intenté hacer una semblanza de San Pablo de Tarso como hombre cabal, extraordinario en todos sus matices, menos en lo físico de la persona, de lo cual culpé a los corintios y a los pintores. En éste, intento presentar al gran Santo como el Apóstol ejemplar, que todos podemos y debemos imitar.

Quiénes y qué son los apóstoles cristianos

La palabra apóstol no se encuentra en los libros del Antiguo Testamento; su cometido era desempeñado por los profetas. En el Nuevo Testamento la palabra aparece unas 35 veces. Por cuanto hay muchas clases de apóstoles: apóstol de la caridad, de los leprosos, de la buena prensa, de los derechos civiles, de los derechos de la mujer, etc., conviene tener una idea exacta del concepto apóstol cristiano.

Podemos definir al apóstol cristiano como una persona que acepta libremente la llamada de Dios y/o de su Iglesia para dar a conocer su voluntad y su doctrina.

Entendido de este modo, nadie puede proclamarse a sí mismo apóstol por su cuenta y riesgo. Así como nadie tiene derecho a ser sacerdote (Heb 5: 4), tampoco tiene derecho a proclamarse y actuar como apóstol cristiano sin ser previamente llamado enviado. Una consecuencia de esto es que el apóstol cristiano no ha de exponer sus ideas doctrinales y morales, sino la doctrina y mensaje de Cristo tal como los entiende la Iglesia que lo envió. Si obra contrariamente a esta grave exigencia, automáticamente deja de ser apóstol de Cristo. Además, el apóstol ha de trabajar no dónde a él se le antoje, sino donde sus superiores le manden.

Los principales apóstoles de la Iglesia hoy son el papa, los obispos, los sacerdotes y los maestros, profesores de religión y ciencias asociadas.

Pablo de Tarso, el gran apóstol

En la vida de Pablo de Tarso hay dos momentos clave: antes y después de su conversión. No sabemos exactamente la edad que tendría Saulo (su nombre gentil); se dice que unos 30 cuando al dirigirse lleno de ira a Damasco en busca de víctimas de su odio anticristiano, Dios le hace una magnífica jugada: en un tris, le convierte de cruel perseguidor de los discípulos de Cristo en un ardiente y magnífico apóstol (He 9: 1-19). A tal episodio se refiere Pablo en su Carta a los Gálatas (1:15 ss).

Cabe preguntarse por qué le hizo Dios tan extraordinario regalo, cuando, muy posiblemente, había otras muchas personas para elegir entre los ya convertidos. Tres razones se me ocurren: El carácter ardiente e indomable de Pablo; un premio a su actuación con buena intención y voluntad (recordemos que Cristo había profetizado que llegaría un tiempo en que se mataría a sus discípulos en la creencia de que se hacía un servicio a Dios (Jn 16: 2). Y la lección que suponía su conversión para sus congéneres judíos. ¡Si el fervoroso fariseo se había convertido, por algo será!

Al ser derribado de su caballo, y quedar ciego, Pablo se rinde totalmente a la voluntad de su, hasta entonces odiado Cristo, quien, en vez de darle órdenes personalmente (notemos bien esto todos los que estamos en el apostolado), le manda a Damasco, donde se le diría lo que tenía que hacer. Probablemente, Ananías, el discípulo aludido, sería el responsable de la comunidad cristiana local (He 9: 10).

Tras recobrar la vista y tomar alimento (que no había probado en tres días), el profundamente convertido y ya bien enseñado Saulo por el mismo Jesús (Gál, 1: 2) recibe el bautismo y aparentemente, de inmediato se lanza con todo ardor a predicar que, el antes odiado Jesús de Nazaret, era (es) verdaderamente el Hijo de Dios. Naturalmente, tanto en el campo cristiano como en el judío hubo un gran revuelo. Nadie se explicaba el cambio operado en Saulo, “quien se crecía y confundía a los judíos que vivían en Damasco, demostrándoles que aquél [Jesús] era el Cristo (He 9: 22).

Esto duró unos tres años, al cabo de los cuales, viendo los judíos de la sinagoga de Damasco que no podían ni con Pablo ni con su ardorosa y sabia predicación, resolvieron matarle. Pero aún no era la hora y Pablo pudo alejarse de la ciudad al descolgarle por la muralla en una espuerta los cristianos de la ciudad. La estricta vigilancia que de día y de noche habían montado los judíos para que él no se les escapara de las manos – de seguro que con la complejidad de las autoridades paganas –, fue hábilmente burlada por Pablo y sus amigos (vv23-25). Fue el primer gran peligro, cientos de otros le seguirían (2 Cor 11: 23-26), que también superaría.


P. José Pascual Benabarre Vigo
benigno_benabarre@yahoo.com
Para El Visitante: Semanario Católico de Puerto Rico

Agradecemos a El Visitante por su ayuda y su constante apoyo en la misión de llevar la palabra y en celebrar con nosotros el Año Paulinos. ¡Gracias!

Visiten su página: http://www.elvisitante.biz/visitante-web/

lunes, febrero 9

Pablo, apóstol itinerante



Pablo se va Jerusalén

Podemos estar seguros de que Pablo no dudaba un ápice de que todo lo que hacía por Cristo estaba aprobado por éste, y que su doctrina era rectísima; pero como el mismo Pablo nos indica (Hch 24, 16), hay que obrar bien ante Dios y los hombres. Por eso buscó el espaldarazo de su misión y doctrina de parte de San Pedro, el primado de la Iglesia, y del jefe de la comunidad de Jerusalén, Santiago. Y allí se fue. Como irá después por el mismo motivo al Concilio de Jerusalén (Hch 15). ¡Y qué gran disgusto se llevó al observar el recelo con que todos le miraban al principio! No es extrañar tal actitud, pues, aparentemente, nada sabían de su conversión en Damasco. Por otra parte, ¡les había perseguido tanto! Todo se aclaró cuando Bernabé lo presentó a los Apóstoles y garantizó su conversión (Hch 9, 27).

Sin perder tiempo, se puso a predicar con tanto ardor a favor de Jesús que los helenistas, es decir, los judíos que hablaban el griego, le amenazaron a muerte – muerte que Pablo evitó huyendo a Tarso (Hch 9, 29-30). ¡Otro gran peligro esquivado!

Vuelto a Antioquía, Pablo, que para entonces ya se había ganado la plena confianza de la comunidad cristiana de la Ciudad, fue escogido, con Bernabé, para llevar a los cristianos pobres de Judea las limosnas que se habían recogido entre sus discípulos. (Hch 11, 22-30).

Fue en Antioquía donde los discípulos de Jesús recibieron por primera vez el nombre de cristianos; y fue así mismo la comunidad de Antioquía la primera que pasó de ser evangelizada a evangelizadora. Previa imposición de las manos, enviaron a Pablo y Bernabé a la gran misión a la que Dios les tenía destinados. Fue un mandato expreso del Espíritu Santo (Hch 13, 2-3), probablemente comunicado a algunos de los profetas que allí había.

Pablo recorre medio mundo helénico y romano

Y aquí comienza el gran periplo apostólico de Pablo que le llevará a anunciar la Buena Nueva, en tres memorables viajes, a docenas de ciudades, en las que funda otras tantas comunidades cristianas.

Los viajes apostólicos de San Pablo se suceden casi ininterrumpidamente entre los años 44-49 (primer viaje), 50-52, el segundo; y 53-58, el tercero. (El cuarto, a Roma, fue como preso).

Partiendo de Antioquía de Asiria en su primer viaje, Pablo y Bernabé, acompañados de Juan Marcos, visitan, entre otras, a las comunidades judías de las ciudades de Pafos (en Chipre), Perge, Antioquía de Pisidia, Listra y Derbe, recalando en Antioquía de Siria, de la cual habían salido. El incidente más notable de este viaje fue la conversión de Sergio Paulo, procónsul de Chipre, a la se oponía un tal Elimas, mago, a quien Pablo no dudó en llamar “hijo del Diablo”, y a quien castigó con ceguera temporal (Hch 13, 10).

Para su segundo viaje, Pablo escogió por compañeros a Silvano, ciudadano romano, y a Timoteo, que actuará como su secretario, a los que, en Troas, se les unió Lucas, médico de profesión, y fiel cronista de Pablo desde aquel momento en adelante. Tres episodios notables tuvieron lugar en este segundo viaje: el injusto encarcelamiento de Pablo y Silas, su milagrosa liberación, y el bautismo del carcelero y de toda su familia (Hch 16, 16-40).

Partiendo de Cesarea y pasando por Antioquía de Siria, Pablo y equipo visitaron algunas de las comunidades fundadas en su primer viaje. Instruido en sueños, se fue a evangelizar a los macedonios. De allí partió para Atenas, en cuyo aerópago Pablo sufrió una gran decepción al querer valerse de su elocuencia y conocimientos paganos para convertir a los estoicos y epicúreos (Hch 17, 16 ss). De Atenas, pasó a Corinto, donde sí alcanzó resonantes triunfos apostólicos.

Entre los años 53 y 58, y partiendo de Antioquía de Siria, Pablo y equipo emprendieron su tercer viaje, durante el cual visitaron las comunidades de Galacia y Frigia, y se detuvieron tres años en Éfeso. El éxito fue tal aquí que el platero Demetrio, al comprobar que ya no se vendían las imágenes de la diosa Artemisa como antes, logró expulsar a Pablo de su ciudad (Hch 20 ss). Volviendo a Macedonia, Pablo terminó este viaje en Jerusalén, donde sus enemigos le entregaron a las autoridades romanas. Creyéndose inocente, Pablo exigió ser juzgado en Roma (Hch 25, 10). Y allá lo condujeron en compañía de Lucas y otros. Dejado en libertad a los dos años, es más que probable que visitó España, como deseaba desde hacía años (Rom 15, 24).

Durante el tercer viaje fue cuando Pablo resucitó al joven Eutico en Troas (Hch 20, 7 ss)

Lo que Pablo tuvo que sufrir durante tanta correría, nos lo explica él mismo en 2 Corintios11, 23-30:

En cualquier cosa que alguien presumiere—es una locura lo que voy a decir — también presumo yo. Más en trabajos, más en cárceles, muchísimo más en azotes; en peligros de muerte, muchas veces. Cinco veces recibí de los judíos cuarenta azotes menos uno. Tres veces fui azotado con varas; una vez apedreado; tres veces naufragué; una noche y un día pasé en el abismo. Viajes frecuentes; peligros en ríos; peligros de salteadores; peligros de mi raza; peligros de los gentiles; peligros en ciudad; peligros en despoblado. Peligros por mar; peligros entre falsos hermanos; trabajo y fatiga; noches sin dormir; muchas veces hambre y sed; muchos días sin comer; frío y desnudez…

¡Valiente Pablo!



lunes, febrero 2

Se ha manifestado el amor de Dios


"La gracia de Dios, que es fuente de salvación para todos los hombres, se ha manifestado.

Ella nos enseña a rechazar la impiedad y los deseos mundanos, para vivir en la vida presente con sobriedad, justicia y piedad, mientras aguardamos la feliz esperanza y la Manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador, Cristo Jesús.


Él se entregó por nosotros, a fin de librarnos de toda iniquidad, purificarnos y crear para sí un Pueblo elegido y lleno de celo en la práctica del bien". (Carta a Tito 2, 11-14)


Con lo saludos del P. Benito


Consigna: “Vivamos con sobriedad, justicia y piedad”.

lunes, enero 26

LA CONVERSIÓN DE PABLO


Pablo, llamado Saulo en el uso y rigor judío, afirmaba con vehemencia que el Evangelio que predicaba no lo había aprendido o recibido de los hombres.

Perteneció a la casta de los fariseos. Había nacido en Tarso, ciudad que pertenecía al mundo grecorromano; quien nacía allí tenía la categoría de ciudadano romano y lo era tanto como el centurión, el procurador, el tribuno o magistrado. Necesariamente, por ser judío no le cupo más suerte en la niñez que andar disimulando su condición entre los demás del pueblo, ocultando su creencia, tenida como superstición por los paganos romanos. Es posible que esto le fuera encendiendo por dentro y le afirmara aún más en su fe, cuando iba creciendo en edad y tenía que defenderse marchando contra corriente.

Era más bien bajo, de espaldas anchas y cojeaba algo. Fuerte y macizo como un tronco. Un rictus tenía que le hacía fanático. Conocía los manuscritos viejos escritos con signos que a los griegos y a los romanos les parecían garabatos ininteligibles, pero que encerraban toda la sabiduría y la razón de ser de un pueblo. Listo como un sabio en las escuelas griegas de Tarso, familiarizado con los poetas y filósofos que habían pasado el tiempo escribiendo en tablillas o pensando. Para los griegos solo era un hebreo, miembro de aquellas familias que vivían en un islote social, aislado entre misterios inaccesibles a los de otra raza, uno de los que tenían prohibido el acceso a las clases cultas y dirigentes; era de esos que se hacían despreciables por su puritanismo, por sus rarezas ante los alimentos, su modo de divertirse, de casarse, de entender la vida, de no asistir a los templos ¡un ambiente nada claro!

A los dieciocho años se fue a Jerusalén para aprender cosas del judío verdadero, las de la Ley patria, la razón de las costumbres; ansiaba profundizar en la historia del pueblo y en su culto. Gamaliel lo informó bien por unos cuartos. Aprendió las cosas yendo a la raíz, no como las decía la gente poco culta del pueblo sencillo y llano. Supo más y mejor del poder del Dios único; aprendió a darle honra y alabanza en el mayor de los respetos y malamente soportaba con su pueblo el presente dominio del imponente invasor. Esto le ponía furioso. Los profetas daban pistas para un resurgimiento y los salmos cantaban la victoria de Dios sobre otros pueblos y culturas muy importantes que en otro tiempo subyugaron a los judíos y ya desaparecieron a pesar de su altivez; igual pasaría con los dominadores actuales. El Libertador no podría tardar. Mientras tanto, era preciso mantener la idiosincrasia del pueblo a cualquier costa y no ser como los herodianos, para que la esperanza hiciera posible su supervivencia como nación. No se podía dejar que un ápice lo apartara de la fidelidad a las costumbres patrias. Eso le hizo celoso.

Y mira por donde, aquella herejía estaba estropeando todo lo que necesitaba el pueblo. Locos estaban adorando a un hombre y crucificado. No se podía permitir que entre los suyos se ampliara el círculo de los disidentes. Había que hacer algo. No pasaban, sino que las noticias decían que estaban por todas partes como si se diera una metástasis generalizada de un cáncer nacional. Hacía años que ya estuvo, colaborando como pudo, en la lapidación de uno de aquellos visionarios listos, serviciales, piadosos y caritativos pero que hacían mucho daño al alto estamento oficial judío; fue cuando lo apedrearon por blasfemo a las afueras de Jerusalén, y lastimosamente él sólo pudo guardar los mantos de los que lo lapidaron. Hasta le parecía recordar aún su nombre: Esteban.

Su conversión fue en un día insospechado. Nada propiciaba aquel cambio. Precisamente llevaba cartas de recomendación de los judíos de Jerusalén para los de Damasco; quería poner entre rejas a los cristianos que encontrara. Hasta allí se extendía la autoridad de los sumos sacerdotes y principales fariseos; como eran costumbres de religión, los romanos las reconocían sin hacerles ascos. Saulo guiaba una comitiva no guerrera pero sí muy activa, casi furiosa, impaciente por cumplir bien una misión que suponían agradable a Dios y purga necesaria para la estabilidad de los judíos y para proteger la pureza de las tradiciones que recibieron los padres. Aquello parecía la avanzada de un ejército en orden de batalla, con el repiqueteo de las herraduras en las pezuñas de las monturas sobre el duro suelo de roca ante Damasco donde caracoleaban los caballos. Llevaban ya varios días de caminata; se daban por bien empleados si la gestión terminaba con éxito. Iba Saulo "respirando amenazas de muerte contra los discípulos del Señor". En su interior había buena dosis de saña.

"Y sucedió que, al llegar cerca de Damasco, de súbito le cercó una luz fulgurante venida del cielo, y cayendo por tierra oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dijo: ¿Quién eres, Señor? Y él: Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Pero levántate, y entra en la ciudad y se te dirá lo que has de hacer. Y los hombres que le acompañaban se habían detenido, mudos de espanto, oyendo la voz, pero sin ver a nadie. Se levantó Saulo del suelo y , abiertos los ojos, nada veía. Y llevándole de la mano lo introdujeron en Damasco, y estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió" (Act. 9, 3-9).

Tres días para rumiar su derrota y hacerse cargo en su interior de lo que había pasado. Y luego, el bautismo. Un cambio de vida, cambio de obras, cambio de pensamiento, de ideales y proyectos. Su carácter apasionado tomará el rumbo ahora marcado sin trabas humanas posibles _su rendición fue sin condiciones_ y con el afán de llevar a su pueblo primero y al mundo entero luego la alegría del amor de Dios manifestado en Cristo.

El relato es del historiador Lucas, buen conocedor de su oficio. Se lo había oído veces y veces al mismo protagonista. No hay duda. Vió él mismo al resucitado; y lo dirá más veces, y muy en serio a los de Corinto. Por ello fue capaz de sufrir naufragios en el mar y persecuciones en la tierra, y azotes, y hambre y cárcel y humillaciones y críticas, y juicios y muerte de espada; por ello hizo viajes por todo el imperio, recorriéndolo de extremo a extremo. Y no creas que se lamentaba; le ilusionaba hacerlo porque sabía que en él era mandato más que ruego; el dolor y sufrimiento más bien los tuvo como credenciales y las heridas de su cuerpo las pensaba como garantía de la victoria final en fidelidad ansiada.

Entre tantas conversiones del santoral, la de Pablo es ejemplar, paradigmática. Más se palpa en ella la acción divina que el esfuerzo humano; además, enseña las insospechadas consecuencias que trae consigo una mudanza radical.

Autor: Arquidiócesis de Madrid
La conversión de San Pablo
Fiesta, 25 de enero

Tomado de :
http://www.es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=732

lunes, enero 19

Primer Viaje Misionero de Pablo: El Padre Ama y da su luz a todos los pueblos.


Palabra: Primera Carta a los Tesalonicenses


"Pablo y Bernabé, enviados por el Espíritu Santo, fueron a Seleucia y de allí se embarcaron para Chipre. Al llegar a Salamina anunciaron la Palabra de Dios en las sinagogas de los judíos". (Hech 13, 4-5).

Pablo, lleno dek Espíritu Santo, se pone en camino para anuncia el Evangelio a los paganos, a fin de que lleguen a ser una "ofrenda agradable a Dios, santificada por el Espíritu Santo". (Rom 15, 15-16).

Al visitar las comunidades exhortaba a perseverar en la fe, recordándoles que debían pasar por muchas tribulaciones para entrar en el reino de Dios". (Hech 14,22).

Después de este viaje, Pablo y Bernabé van a Jerusalén.

Pablo estaba marcado por el profeta Isaías, aquel que hablaba de la fidelidad de Dios con Israel y la misericordia con todos los pueblos.

"Sean mutuamente acogedores, como Cristo los acogió a ustedes para la gloria de Dios. Porque les aseguro que Cristo se hizo servidor de los judíos para condirmar la fidelidad de Dios, cumpliendo las promesas que él había hecho a nuestros padres y para que los paganos glorifiquen a Dios por su misericordia. Así lo enseña la Escritura cuando dice: Yo te alabaré en medio de las naciones, Señor, y cantaré en honor a tu nombre. Y en otra parte dice: ¡Pueblos extranjeros, alégrense con el Pueblo de Dios¡ y también afirma: ¡Alaben al Señor todas las naciones; glorifíquenlo todos los pueblos! Y el profeta Isaías dice a su vez: "Aparecerá el brote de Jesé, el que se alzará para gobernar las naciones paganas: y todos los pueblos pondrán en el su esperanza (Rom 15, 7-12)."

Este texto es parte de una propuesta que nos trae Paulinas. La autora, Teresa Groselj, nos presenta un texto distinto, una serie de íconos sobre la vida de San Pablo sobre los cuales reflexionar no solamente acerca de su vida y la misión sino cómo vivir la Palabra y cómo el propio Pablo la vivió, por ella sufrió y la cual amó a tal grado de entregar su vida. Este texto incluye una propuesta de Encuentros para reflexionar sobre todo ello y recorrer en nuestra vida diaria el mismo camino misionero que Pablo, Jesús: Camino, Verdad y Vida.

Preguntas Sugeridas para el encuentro:
¿Cuál es mi actitud ante cada persoan que me encuentro y se manifiesta alejada de Dios? ¿ Tengo simpre presente que Cristo murió por cada persona? (Rom 14,1-15) ¿Voy al encuentro de las personas más alejadas y más necesitadas? ¿Busco escuchar la Palabra para anunciarla a todos?

Textos Bíblicos Sugeridos: Semejanzas de Pablo con Jesús.

Lc 4,28 Hech 13,21 Causan Sorpresa y Admiración
Lc 10,11 Hech 13, 45-47 Causan Rechazo
Lc 9,5 Hech 13,51 Sacuden el polvo de sus pies
Mt 10, 22 Hech 14,19 Son rechazados, apedreados.
Mt 9, 1-2 Hech 14, 8 Curan a un paralítico

Oración conclusiva:

Oración a San Pablo

Santo Apóstol
que con tu doctrina y caridad
has evangelizado al mundo entero,
mira benigno a tus hijos y discípulos.


Todo lo esperamos
de tus súplicas al maestro Divino y a María,
Reina de los Apóstoles.

Haz, Doctor de las gentes,
que vivamos de la fe,
nos salvemos por la esperanza
y reine en nosotros soberana la caridad.

Consigue para nosotros, Vaso de elección,
que correspondamos dócilmente a la gracia divina,
para que no quere infructuosa en nosotros.

Haz que cada vez más te conozcamos,
amemos e imitemos;
que seamos miembros vivos de la Iglesia,
Cuerpo místico de Jesucristo.

Suscita muchos y santos apóstoles.

Experimente el mundo el calido soplo de la verdadera caridad.

Haz que todos conozcan
y glorifiquen a Dios
y al Maestro Divino, Camino, Verdad y Vida.
Y Tú, Señor Jesús,
que nos ves desconfiar de nuestras fuerzas,
concédenos, por tu misericordia,
ser defendidos contra toda adversidad
por la poderosa intercesión de San Pablo,
nuestro maestro y padre.


Por Beato Santiago Alberione

miércoles, enero 7

Carta a los Gálatas: Parte III (5,1-6,10) por Rafael Sanz

Esta es la parte exhortativa: conservad esa libertad en Cristo.
Vivir según el Espíritu: Cristo nos ha redimido para la libertad.

Pablo extrae algunas conclusiones prácticas de la exposición doctrinal que precede. Se trata de que los gálatas respondan a su vocación de libertad, la que el Espíritu de Dios suscita entre los hijos de la Jerusalén de arriba. Esta parte comprende dos secciones:

a) Advertencia para que no pierdan la libertad en Cristo (5,1-12)

Si Cristo nos ha comprado, no ha sido para hacernos cambiar una esclavitud por otra, sino para concedernos la libertad de los hijos de Dios. Se impone esta interpretación, si tenemos en cuenta el texto paralelo de Rom 8,15: mirad, no recibisteis un espíritu que os haga esclavos y os vuelva al temor; recibisteis un Espíritu que os hace hijos.

5,1 Para ser libres nos ha liberado Cristo. Manteneos, pues, firmes y no os dejéis oprimir nuevamente bajo el yugo de la esclavitud. 2 Soy yo, Pablo, quien os lo dice: Si os circuncidáis, Cristo no os aprovechará nada. 34 Habéis roto con Cristo todos cuantos buscáis la justicia en la ley. Habéis caído en desgracia. 5 En cuanto a nosotros por el Espíritu y la fe esperamos la justicia anhelada. 6 Porque siendo de Cristo Jesús ni la circuncisión ni la incircuncisión tienen eficacia, sino la fe que actúa por la caridad. De nuevo declaro a todo hombre que se circuncida que queda obligado a practicar toda la ley.

7 Corríais bien, ¿quién os puso obstáculos para que no siguierais la verdad? 8 Semejante persuasión no proviene de Aquel que os llama. 9 Un poco de levadura hace fermentar toda la masa. 10 Por mi parte, confío en el Señor que no cambiaréis de actitud; pero el que os perturba, quienquiera que sea, cargará con su sentencia. 11 En cuanto a mí, hermanos, si aún predico la circuncisión, ¿por qué soy perseguido? ¡Pues se acabó ya el escándalo de la cruz! 12 ¡Ojalá que se mutilaran los que os perturban!
b) Instrucciones sobre el recto uso de la libertad cristiana (5,13-6,10)

Pablo, en un primer momento, quiere dejar clara la primacia de la caridad (13-18), y junto a un catálogo de vicios (obras de la carne) que el cristiano debe evitar si quiere compartir las bendiciones del reino de Dios (19-21) añade un elenco de las virtudes que denomina frutos del Espíritu Santo (22-25).

13 Vosotros, hermanos, habéis sido llamados a la libertad; pero no toméis de esa libertad pretexto para la carne; antes al contrario, servíos unos a otros por amor. 14 Pues toda la ley alcanza su plenitud en este solo precepto: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 15 Pero si os mordéis y os devoráis unos a otros, ¡mirad no vayáis a destruiros mutuamente!

16 Os digo esto: proceded según el Espíritu, y no deis satisfacción a las apetencias de la carne. 17 Pues la carne tiene apetencias contrarias al espíritu, y el espíritu contrarias a la carne, como que son entre sí tan opuestos, que no hacéis lo que queréis. 18 Pero, si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. 19 Ahora bien, las obras de la carne son conocidas: fornicación, impureza, libertinaje, 20 idolatría, hechicería, odios, discordia, celos, iras, ambición, divisiones, disensiones, 21 rivalidades, borracheras, comilonas y cosas semejantes, sobre las cuales os prevengo, como ya os previne, que quienes hacen tales cosas no heredarán el Reino de Dios. 22 En cambio el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, 23 modestia, dominio de sí; contra tales cosas no hay ley. 24 Pues los que son de Cristo Jesús, han crucificado la carne con sus pasiones y sus apetencias.

25 Si vivimos por el Espíritu, sigamos también al Espíritu. 26 No seamos vanidosos provocándonos los unos a los otros y envidiándonos mutuamente.

Y en un segundo momento exhorta a vivir bajo la ley de Cristo que son preceptos de amor y celo (6,1-10).

6, 1 Hermanos, si alguno es sorprendido en alguna falta, vosotros, los espirituales, corregidle con espíritu de mansedumbre, y cuídate de ti mismo, pues también tú puedes ser tentado. 2 Ayudaos mutuamente a llevar vuestras cargas y cumplid así la ley de Cristo. 3 Porque si alguno se imagina ser algo, no siendo nada, se engaña a sí mismo.4 Examine cada cual su propia conducta y entonces tendrá en sí solo motivos de gloriarse, y no en otros, 5 pues cada uno lleva su propia carga.

6 Que el catecúmeno comparta sus bienes con el catequista.

7 No os engañéis; de Dios nadie se burla. Pues lo que uno siembre, eso cosechará: 8 el que siembre para su carne, de la carne cosechará corrupción; el que siembre para el espíritu, del espíritu cosechará vida eterna. 9 No nos cansemos de obrar el bien; que a su debido tiempo nos vendrá la cosecha si no desfallecemos. 10 Por tanto, mientras tengamos oportunidad, hagamos el bien a todos, pero especialmente a nuestros hermanos en la fe.


¿Cómo expone san Pablo la libertad cristiana en la carta a los Gálatas?

Carta a los Gálatas: Conclusión (6,11-18)

Se trata del epílogo y firma de Pablo:

6, 11 ¡Mirad con qué letras tan grandes os escribo de mi propio puño! 12 Los que quieren ser bien vistos en lo humano, son los que os fuerzan a circuncidaros, con el único fin de evitar la persecución por la cruz de Cristo. 13 Pues ni siquiera esos mismos que se circuncidan cumplen la ley; sólo desean veros circuncidados para gloriarse en vuestra carne. 14 En cuanto a mí, ¡Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por la cual el mundo es para mí un crucificado y yo un crucificado para el mundo! 15 Porque lo que cuenta no es la circuncisión, ni la incircuncisión, sino la creación nueva. 16 Y para todos los que se sometan a esta regla, paz y misericordia, lo mismo que para el Israel de Dios.

17 En adelante nadie me moleste, pues llevo sobre mi cuerpo las señales de Jesús. 18 Hermanos, que la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu. Amén.

martes, diciembre 23

Carta a los Gálatas: Parte II (3-4) por Rafael Sanz


















Es la parte de argumentación doctrinal: Demuestra por la Escritura que es la fe, y no la ley, la que salva al hombre en el plan divino.

Pablo presenta ahora una defensa escriturística y doctrinal de su evangelio. Esta defensa contiene tres partes, en las que Pablo se refiere al reino de la fe y al reino de la libertad cristiana y los ilustra con una alegoría de un pasaje del Antiguo Testamento.

Estos capítulos 3 y 4 están dominados por la figura de Abraham y por la de Cristo, su descendente y heredero de la promesa. La argumentación de Pablo nos parece muy sutil. Se adivina que los ,judaizantes insistían en la necesidad de que los convertidos se unieran a la descendencia de Abrahán mediante la circuncisión y pertenecieran a la ciudad de Jerusalén hacia la que habrían de dirigirse los pueblos (Is 2,2-4). Con habilidad, Pablo cambia esta argumentación releyendo la Escritura a partir de Cristo, crucificado y resucitado.

El progreso de su pensamiento es así: 1) la experiencia de la espiritualidad de los gálatas: ¿de quien han recibido el Espíritu? ( 1-5); 2) La promesa hecha a Abrahán: se goza de ella por la fe, no por las obras de la ley (6-14); 3) La ley, dada posteriormente, y provisional, no anuló la promesa; lo sometió todo al pecado (15-25); 4) una doble preocupación dogmática: a) formamos uno solo en Cristo Jesús: somos la descendencia de Abrahán para quienes vale la promesa (26-29) + b) acabada la tutela de la ley, somos hijos en el Hijo, gracias al Espíritu, fruto de la promesa (4,1-7); 5) vuelta a la experiencia de los gálatas (8-20) y 6) vuelta a la Escritura: hijos de la mujer libre, los cristianos pertenecen a la Jerusalén celestial. ¡Que no caigan de nuevo en la esclavitud de la ley! (21-31)

a) el reino de la fe (3,1-29)

Pablo propone dos argumentos para explicar la sustitución de la Ley por la Fe:

1°) Es presentado en forma de tres preguntas y está tomado de la experiencia cristiana (3,1-5):

3,1 ¡Gálatas insensatos! ¿Quién os ha fascinado a vosotros, a cuyos ojos ha sido presentado Jesucristo crucificado? 2 Quiero saber de vosotros una sola cosa: ¿habéis recibido el Espíritu por las obras de la ley o por la fe en la predicación? 3 ¿Tan insensatos sois? Habiendo comenzado por el Espíritu, ¿termináis ahora en carne? 4 ¿Habéis pasado en vano por tales experiencias? ¡Pues bien en vano sería! 5 El que os otorga el Espíritu y obra milagros entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley o por fe en la predicación?


2°) A partir de la Sagrada Escritura (3,6-28), en cuatro fases:

(a) la fe y la ley (6-14):

6 Así, Abrahán creyó en Dios y le fue reputado como justicia. 7 Tened, pues, entendido que los que creen, ésos son los hijos de Abrahán. 8 La Escritura, previendo que Dios justificaría a los gentiles por la fe, anunció con antelación a Abrahán esta buena nueva: En ti serán bendecidas todas las naciones. 9 Así pues, los que creen son bendecidos con Abrahán el creyente. 10 Porque todos los que viven de las obras de la ley incurren en maldición. Pues dice la Escritura: Maldito todo el que no se mantenga en la práctica de todos los preceptos escritos en el libro de la Ley. -11 Y que la ley no justifica a nadie ante Dios es cosa evidente, pues el justo vivirá por la fe; 12 pero la ley no procede de la fe, antes bien quien practique sus preceptos, vivirá por ellos.- 13 Cristo nos rescató de la maldición de la ley, haciéndose él mismo maldición por nosotros, pues dice la Escritura: Maldito el que cuelga de un madero. 14 Y esto para que la bendición de Abrahán llegara a los gentiles, en Cristo Jesús, y por la fe recibiéramos el Espíritu de la promesa.

(b) la ley no anula la Promesa (I5-18):

15 Hermanos, voy a explicarme al modo humano: aun entre los hombres, nadie anula ni añade nada a un testamento hecho en regla. 16 Pues bien, las promesas fueron hechas a Abrahán y a su descendencia. No dice: «y a los descendientes», como si fueran muchos, sino a uno solo, a tu descendencia, es decir, a Cristo. 17 Y digo yo: Un testamento ya hecho por Dios en debida forma, no puede ser anulado por la ley, que llega cuatrocientos treinta años más tarde, de tal modo que la promesa quede anulada. 18 Pues si la herencia dependiera de la ley, ya no procedería de la promesa, y sin embargo, Dios otorgó a Abrahán su favor en forma de promesa.


(c) función de la ley (19-22):

19 Entonces, ¿para qué la ley? Fue añadida en razón de las transgresiones hasta que llegase la descendencia, a quien iba destinada la promesa, promulgada por los ángeles y con la intervención de un mediador. 20 Ahora bien, cuando actúa uno solo, no hay mediador, y Dios es uno solo. 21 Según esto, ¿la ley se opone a las promesas de Dios? ¡De ningún modo! Si se nos hubiera otorgado una ley capaz de dar vida, en ese caso la justicia vendría realmente de la ley. 22 Pero la Escritura encerró todo bajo el pecado, a fin de que la promesa fuera otorgada a los creyentes mediante la fe en Jesucristo.

y (d) el advenimiento de la fe (23-29):

23 Antes de que llegara la fe, estábamos encerrados bajo la vigilancia de la ley, en espera de la fe que debía manifestarse. 24 De manera que la ley fue nuestro pedagogo hasta Cristo, para ser justificados por la fe. 25 Mas, una vez llegada la fe, ya no estamos bajo el pedagogo. 26 Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús. 27 Los que os habéis bautizado en Cristo os habéis revestido de Cristo: 28 ya no hay judío ni griego; ni esclavo ni libre; ni hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. 29 Y si sois de Cristo, ya sois descendencia de Abrahán, herederos según la promesa.


b) el reino de la libertad cristiana (4,1-4,20)

La segunda parte de la defensa escriturística y doctrinal que hace Pablo de su evangelio comienza con el tercer desarrollo midráshico del relato de Abrahán (cf. 3,6.15). Para llegar a ser heredero de las promesas hechas a Abrahán no se requiere el cumplimiento de las obras de la ley, sino la fe, que hace que el hombre sea verdadero descendiente suyo. Todo esto se ilustra con ejemplos tomados de las costumbres griegas y palestinenses sobre la herencia.

4,1 Pues digo yo: Mientras el heredero es menor de edad, en nada se diferencia de un esclavo, con ser dueño de todo; 2 sino que está bajo tutores y administradores hasta el tiempo fijado por el padre. 3 De igual manera, también nosotros, mientras éramos menores de edad, éramos esclavos de los elementos del mundo. 4 Pero, al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, 5 para rescatar a los que se hallaban bajo la ley, y para que recibiéramos la condición de hijos. 6 Y, como sois hijos, Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: ¡Abbá, Padre! 7 De modo que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero por voluntad de Dios.

8 Pero en otro tiempo, cuando no conocíais a Dios, servíais a los que en realidad no son dioses. 9 Mas, ahora que habéis conocido a Dios, o mejor, que él os ha conocido, ¿cómo retornáis a esos elementos sin fuerza ni valor, a los cuales queréis volver a servir de nuevo? 10 Observáis los días, los meses, las estaciones, los años. 11 Me hacéis temer haya sido en vano todo mi afán por vosotros.


El cambio de los gálatas.

12 Haceos como yo, pues yo me hice como vosotros. Ningún agravio me hicisteis. 13 Pero bien sabéis que una enfermedad corporal me dio ocasión para evangelizaros por primera vez; 14 y, no obstante la prueba que suponía para vosotros mi cuerpo, no me mostrasteis desprecio ni repulsa, sino que me recibisteis como a un mensajero de Dios: como a Cristo Jesús. 15 ¿Dónde está ahora el parabién que os dabais? Pues yo mismo puedo atestiguaros que os hubierais arrancado los ojos, de haber sido posible, para dármelos. 16 ¿Es que me he vuelto enemigo vuestro diciéndoos la verdad? 17 Ese interés por vosotros no es bueno; quieren alejaros de mí para que os intereséis por ellos. 18 Bien está ser objeto de interés para el bien, pero siempre, y no sólo cuando yo estoy entre vosotros. 19 ¡Hijitos míos!, por quienes sufro de nuevo dolores de parto, hasta ver a Cristo formado en vosotros. 20 Quisiera hallarme ahora en medio de vosotros para poder acomodar el tono de mi voz, pues no sé cómo habérmelas con vosotros.

c) la alegoría de Sara y Agar ilustra esta libertad (4,21-31)

Quizá el empleo de la metáfora de la madre sugirió a Pablo el cuarto de los desarrollos midráshicos del relato de Abrahán, una alegoría sobre Sara, la madre de Isaac, el verdadero heredero.

21 Decidme vosotros, los que queréis estar sometidos a la ley: ¿No oís lo que dice la ley? 22 Pues está escrito que Abrahán tuvo dos hijos: uno de la esclava y otro de la libre. 23 Pero el de la esclava nació según la naturaleza; el de la libre, en virtud de la promesa. 24 Hay en ello una alegoría: estas mujeres representan dos alianzas; la primera, la del monte Sinaí, madre de los esclavos, es Agar, 25 (pues el monte Sinaí está en Arabia) y corresponde a la Jerusalén actual, que es esclava, y lo mismo sus hijos. 26 Pero la Jerusalén de arriba es libre; ésa es nuestra madre, 27 pues dice la Escritura: Regocíjate estéril, la que no dabas hijos; rompe en gritos de júbilo, la que no conocías los dolores de parto, que más son los hijos de la abandonada que los de la casada. 28 Y vosotros, hermanos, a la manera de Isaac, sois hijos de la promesa. 29 Pero, así como entonces el nacido según la naturaleza perseguía al nacido según el Espíritu, así también ahora. 30 Pero ¿qué dice la Escritura? Despide a la esclava y a su hijo, que no herederá el hijo de la esclava junto con el hijo de la libre. 31 Así que, hermanos, no somos hijos de la esclava, sino de la libre.

(Continuará)

Este es..

... un espacio para peregrinar a través de las Cartas de San Pablo, un lugar para reflexionar, compartir, y disfrutar de La Palabra a través de su gesta como el Apóstol de las Gentes. Una oportunidad más para conocer a Pablo de Tarso, misionar con él y llevar la Palabra de Jesús Resucitado.